Internacional
¡Grande Donald Trump! El Presidente de USA ha revocado TODOS LOS FONDOS PÚBLICOS a programas de «sensibilidad racial» por «antiamericanos»
El presidente de EE.UU. dijo que no pueden seguirse financiando desde las agencias federales programas de “propaganda divisionista y antiamericana”
José G. Martínez.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó una decisión histórica en materia de igualdad racial. La medida prohíbe financiar desde las agencias federales los programas de capacitación relacionados con temas de «sensibilidad racial».
En un memorando enviado a las agencias gubernamentales, Trump manifestó que le llamaba la atención que millones de dólares del dinero de los contribuyentes se estaban destinando al financiamiento de estos programas. A su juicio, se trata de una “propaganda divisionista y antiamericana” promovida por la extrema izquierda.
La decisión la hizo púbica el director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, Russell Vought a través de su cuenta en Twitter. El presidente Donald Trump republicó de inmediato el mensaje. En el tuit se incluye además un enlace al documento firmado por Vought.
The days of taxpayer funded indoctrination trainings that sow division and racism are over. Under the direction of @POTUS we are directing agencies to halt critical race theory trainings immediately.https://t.co/dyMeJka9rt
— Russ Vought (@RussVought45) September 4, 2020
Politización del reclamo antirracista
Con esta medida se busca frenar una práctica que, según el documento, venía fomentando el resentimiento en la fuerza laboral. La orden aplica para cualquier programa que haga referencia a la “teoría crítica de la raza” o al “privilegio blanco”. El presidente Trump ha dicho en varias oportunidades que él no cree que el racismo sistemático sea un problema en Estados Unidos.
El líder republicano toma esta decisión en un momento clave para el país y para su futuro político. En apenas dos meses, los estadounidenses decidirán si continúan con Donald Trump en la Casa Blanco o dan un giro a la izquierda con Joe Biden.
La campaña para esta elección presidencial ha estado marcada por protestas relacionadas con el tema racial. La muerte de George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis desató una ola de manifestaciones en varias ciudades del país. El supuesto reclamo antirracista terminó en muchos casos en violencia y vandalismo que ameritó la actuación de las fuerzas de seguridad para garantizar el orden.
El movimiento Black Lives Matter (BLM), creado en 2013 en rechazo a la muerte de un joven negro de 17 años a manos de un capitán de vigilancia en Florida, resurgió con el caso Floyd pero no tardó en politizarse y desvirtuarse.
Lejos de reivindicar derechos y promover la igualdad, los líderes de BLM han tomado el camino del socialismo racial. Se trataría de una ideología que busca la redistribución de la riqueza con base a la diferenciación racial. “Somos marxistas entrenadas”, ha dicho Patricia Cullors, una de las tres fundadoras de BLM, refiriéndose a ella y la cofundadora Alicia Garza.
Vandalismo, caos y muerte
En la ciudad de Seattle, Washington, manifestantes de BLM han ingresado a barrios residenciales para exigirles a las personas blancas que renuncien a sus hogares. Portland es otra de las ciudades donde las protestas no ha dado tregua y la violencia ha cobrado vidas.
El asesinato de Aaron “Jay” Danielson, partidario del presidente Donald Trump, escaló la tensión. El manifestante conservador, quien exigía el cese del vandalismo, fue baleado por Michael Reinoehl, un hombre que se describía como “antifascista”. El sospechoso de matar a Danielson también terminó muerto días despues al ser abatido por funcionarios federales al resistirse al arresto.
Otro caso polémico fue el de Kyle Rittenhouse, un adolescente de 17 años que participaba en las contramanifestaciones en Kenosha, Wisconsin, y disparó con un rifle, aparentemente para defender su comunidad, matando a dos manifestantes del otro grupo.
Testigos reclamaban que los policías desplegados en el área donde se encontraba Kyle no actuaron para neutralizar al presunto atacante. Kenosha vivía su tercer día consecutivo de violencia que dejaba a la ciudad en ruinas
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
