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El grupo terrorista Black Lives Matter organizó unas 570 protestas violentas este año en Estados Unidos

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E. Rondón.- Se ha hablado mucho del «racismo institucional» y la «violencia policial» en EE. UU., hay otra cara de la moneda que también se ha señalado, pero en una medida mucho menor: la violencia en las manifestaciones.

Si bien muchas personas en los Estados Unidos han ejercido su derecho a manifestarse pacíficamente en lo que ellos consideran «crímenes racistas» por la muerte de George Floyd y el salvaje tiroteo contra Jacob Blake en Wisconsin, también hay grupos o movimientos radicales que han aprovechado este descontento para saquear, destruir y arruinar vidas.

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A lo largo de las manifestaciones en los EE. UU. se ha mantenido un patrón: protestas, en su mayoría, pacíficas durante el día (con sus debidas excepciones), y extremadamente violentas durante la noche. Ha sido recurrente ver imágenes de negocios arrasados, vidrios rotos, paradas de autobuses destruidas, autos quemados y ciudades que amanecen arrasadas por consecuencia de noches de violencia.

La policía, con la ayuda del Ejército en algunas ciudades, se ha enfrentado a grupos que tienen como bandera el saqueo y el vandalismo entre ceja y ceja. Por ello ciudades como Kenosha, en Wisconsin, han quedado destrozadas tras manifestaciones del movimiento Black Lives Matter (BLM).

Por esto se ha discutido mucho la validez, no de las protestas en sí —derecho inviolable en países libres—, sino del trasfondo de estas; que llevan consigo razones políticas-ideológicas marcadísimas y perfectamente asumibles. Y esto está documentado por un estudio del grupo de la Universidad de Princeton.

Qué revela el estudio de Princeton University Group

Si se lee detalladamente el informe presentado por la Universidad de Princeton, con datos de la Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED), se notará la intención de presentar a las manifestaciones del Black Lives Matter o de grupos radicales como Antifa como «abrumadoramente pacíficas», alegando que, en efecto, más del 93 % de las protestas no han sido violentas y que los lugares donde se presentaron «disturbios» —léase actos vandálicos y otros crímenes— han sido en menos del 10 % de los lugares donde se presentaron los reclamos.

En el informe se denuncia el mal clima político, y que la polarización y el extremismo se han adueñado de las calles de EE. UU. Afirman que este clima ha empeorado debido a «acusaciones difamatorias» como que Antifa es una organización terrorista. Sin decirlo, critican a Trump, por supuesto. Pero no al movimiento radical de extrema izquierda que ha efectuado varios actos de violencia en los EE. UU.

En este sentido, el informe ignora varias cosas, como que en el 7 % de esas manifestaciones no se presentaron únicamente «disturbios», sino que se han llevado a cabo saqueos, destrucciones y atentados contra la propiedad privada que ha arruinado miles de vidas.

Se ha observado que en muchas de esas manifestaciones también se han presentado agresiones físicas o verbales contra personas que no estén en sintonía de sus peticiones o posiciones políticas. Por ejemplo, el otro día al finalizar la convención republicana tras el discurso de Trump, se pudo ver cómo el senador Rand Paul tuvo que salir custodiado por la policía al ser amedrentado por una turba en las calles de Washington.

Esto no le ocurrió exclusivamente a Paul, los amedrentamientos por turbas a ciudadanos estadounidenses son sistemáticos. Se han visto a integrantes de BLM obligar a personas que alcen sus puños en apoyo a su movimiento, si no lo hacen, estos son insultados y acusados de formar parte del racismo sistémico que dicen impera en EE. UU. También hay vídeos donde personas negras, que marchan contra el racismo, intimidan a personas blancas a arrodillarse y pedir perdón por las «injusticias o crímenes de raza que sus antepasados cometieron».

Lo que el informe debería evaluar es que no solo los disturbios representan violencia, los insultos y discriminaciones que se han desarrollado a lo largo y ancho de los EE. UU. no es algo que se deba pasar por alto al momento de analizar si las manifestaciones donde Antifa y BLM emergen son pacíficas o violentas.

Por ejemplo, hubo una representación de un degollamiento de Trump mediante un muñeco. Quizás esto no entre dentro de los límites del disturbio, no es un saqueo, no es un atentado contra la propiedad privada, pero es una forma de comunicación completamente violenta que, quiérase o no, incita al extremismo.

Aumento de las protestas violentas y del uso de la fuerza

El informe critica que la policía o fuerzas del Gobierno han intervenido en un 9 % las manifestaciones donde BLM hizo presencia, un número cercano a una protesta de cada diez. Esto en referencia a que solo han intervenido en un 3 % en todas las demás manifestaciones.

La crítica es contradictoria desde muchos aspectos: el mismo trabajo de investigación detalla que BLM ha estado inmiscuido en más del 80 % de las manifestaciones en todo el país, así que es lógico que las intervenciones policiales sea en protestas del BLM si están presentes en ocho de cada diez. No es que la policía actúe contra un grupo, actúa contra la violencia.

El mismo informe detalla que las manifestaciones subieron en cantidades épicas con respecto al 2019. Solamente entre el 24 de mayo y el 22 de agosto del presente año se llevaron a cabo 10 600 manifestaciones. Solo en julio, ACLED registró casi 2 000 protestas, 42 % más que las 1 400 de julio del 2019. A raíz de esto, el trabajo de investigación critica que la implementación de la fuerza haya incrementado con respecto a julio de 2019. Las fuerzas del orden ejercieron control en 170 manifestaciones y aumentaron el porcentaje en un 9 % en relación con el 3 % y las 30 protestas del año pasado.

Pasar el número así, sin previo filtro, invita a creer que la policía o las fuerzas del orden tienden a actuar de forma más «opresiva», pero no se analiza que, así como aumentaron las manifestaciones, también subieron los disturbios, saqueos y atentados contra la propiedad privada. Se han quemado estatuas y destruido el bien público; que las fuerzas del orden controlen o intervengan más no se basa en un alza de la represión, sino en la necesidad de que se combata a la creciente violencia.

Resulta revelador que también se ponga en tela de juicio la cobertura de los medios, que en muchos casos —por no decir la mayoría— ha sido a favor de las protestas en detrimento de las posiciones incómodas de Trump, pues la investigación indica que la prensa ha sido sensacionalista y que, pese a que las protestas son «pacíficas», más del 40 % de los ciudadanos en una encuesta tienen la sensación de que los integrantes del BLM incitan a la violencia. El informe también justifica la quema de monumentos y estatuas y justifica que, en muchas de las manifestaciones, estas son «las muestras de violencia», en un intento por minimizar el hecho de destruir homenajes a figuras históricas, incluso de íconos que aportaron en la lucha contra la esclavitud.

Así que por más que el informe señalado haya intentado imponer una narrativa con un evidente sesgo ideológico, los mismos datos que proporcionan llevan a la conclusión de que, en efecto, las manifestaciones que han tenido la injerencia directa de BLM han sido más violentas. Los datos indican 570 protestas con disturbios en casi 220 lugares alrededor de EE. UU., el vandalismo aumentó —sobre todo durante la noche—, las fuerzas del orden han tenido que intervenir más y muchos americanos creen que integrantes del BLM incitan a la violencia. Las pruebas están al alcance de la mano.


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Donald Trump nomina a Amy Coney Barrett a la Corte Suprema. Los demócratas al borde de la rebelión: La odian por ser madre y pro-vida

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WASHINGTON— El presidente Donald Trump nominó el sábado a la jueza Amy Coney Barrett para ocupar el puesto de la fallecida jueza Ruth Bader Ginsburg en la Suprema Corte de Estados Unidos, preparando el escenario para una acalorada batalla de nominaciones en el Congreso antes de las elecciones de noviembre.

Trump anunció su elección en la Casa Blanca en Washington, donde Barrett aceptó la nominación frente a su esposo y sus siete hijos.

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“Miré y estudié, y usted está eminentemente calificada para este trabajo”, dijo Trump a Barrett en la Casa Blanca, describiéndola como “una de las legalistas más brillantes y dotadas de la nación”.

El secreto mal guardado de a quién planeaba elegir Trump significó que varios legisladores, y muchos reporteros, sabían que Barrett era la elegida casi 24 horas antes de la ceremonia.

Trump había reducido su lista de 45 a 5 mujeres, optando por reemplazar a Ginsburg, de 87 años, la jueza liberal de mayor edad en la corte, por otra mujer. La única otra mujer que había nombrado como finalista era Bárbara Lagoa, que sirve en el 11° Circuito de la Corte de Apelaciones de EE. UU., pero parece que el presidente no se reunió con ella durante su estancia en Florida esta semana.

“Todas son personas muy destacadas, de primera línea académicamente y de todas las formas posibles”, dijo Trump a los periodistas en Maryland el viernes.

El presidente Donald Trump habla durante una conferencia de prensa en la sala de reuniones de la Casa Blanca en Washington el 23 de septiembre de 2020. (Joshua Roberts/Getty Images)

“Mujer brillante”

Carrie Severino, presidenta de Judicial Crisis Network, un grupo que trabaja fuera del gobierno para ayudar a seleccionar a los jueces conservadores, dijo a The Epoch Times que Barrett es “una mujer increíblemente brillante” que ha demostrado “su compromiso con la Constitución y el estado de derecho” como académica y como jueza.

El historial de Barrett y sus muestras de valentía, como el enfrentarse a los ataques a su fe durante su audiencia de confirmación hace varios años, podrían servir para calmar a la gente que siempre está preocupada por los jueces nombrados por los republicanos se desvían hacia la izquierda en el futuro, como el presidente de la Suprema Corte, John Roberts, añadió Severino.

“Ella es alguien que ha demostrado valentía en su vida hasta este momento. Es su historial de coraje el que aliviará las preocupaciones de la gente en esa área”, dijo.

El anuncio de Trump ocurrió poco más de una semana después de la muerte de Ginsburg por cáncer de páncreas a la edad de 87 años.

Si es confirmada, Barrett inclinaría aún más la Suprema Corte a favor de los conservadores, dándoles una ventaja de 6-3 en la corte de nueve miembros. La confirmación podría tener implicaciones de gran alcance en temas como el aborto, el Obamacare, los derechos sobre las armas y los desafíos a las elecciones del 2020.

Barrett, católica romana y madre de siete hijos, tiene el respaldo de muchos grupos conservadores, en parte por su percibida hostilidad hacia Roe vs Wade, el fallo de la Suprema Corte de 1973 que legalizó el aborto en todo Estados Unidos.

Barrett, de 48 años, obtuvo su doctorado en Jurisprudencia de la Facultad de Derecho de Notre Dame en 1997. Trabajó como asistenta jurídica para el juez Laurence Silberman del Tribunal de Apelaciones del Circuito de D.C. y más tarde para el juez Antonin Scalia en la Suprema Corte.

Regresó a Notre Dame en 2002 para enseñar en las áreas de derecho constitucional e interpretación legal y se convirtió en profesora en 2010.

En 2017, Barrett fue confirmada en una votación de 55-43 por el Senado de EE. UU. para servir en el 7º Circuito de la Corte de Apelaciones. En ese momento, cada miembro a tiempo completo de la facultad de la Facultad de Derecho de Notre Dame firmó una carta de apoyo para su nominación, al igual que cada asistente jurídico que trabajó en la Suprema Corte el mismo año que Barrett.

“Se comportó con profesionalidad, gracia e integridad”, afirmaron sus colegas en una carta. “Pero quizás lo más importante es que trató con cortesía a todos los que trabajaban en el Tribunal y pudo trabajar colaborativamente con sus colegas (incluso con aquellos con los que no estaba de acuerdo) en la impugnación de cuestiones jurídicas”.

La juez Amy Coney Barrett en una foto de archivo. (Cortesía de la Universidad de Notre Dame)

“Textualista-Originalista”

Cuando el juez Anthony Kennedy se jubiló en 2018, Barrett estaba entre los principales aspirantes a la vacante del Tribunal Supremo, que finalmente fue ocupada por el juez Brett Kavanaugh, la segunda candidatura de Trump.

Su marido, Jesse Barrett, es fiscal auxiliar de Estados Unidos para el Distrito Norte de Indiana. Dos de sus hijos son adoptados de Haití.

“Ella es una textualista-originalista”, dijo el senador Mike Lee (R-Utah) a “American Thought Leaders” de The Epoch Times.

“Ella considera que su papel como jueza, implica la interpretación de la ley en base a lo que dice, en base a las palabras que se usan y cómo esas palabras fueron entendidas públicamente en el momento de su adopción ya sea en la constitución o en los estatutos que se interpretan. Es exactamente el tipo de justicia que el presidente Trump quiere y que el país necesita en este momento”.

El senador John Cornyn (R-Texas) dijo en una declaración en las redes sociales que Barrett a lo largo de su carrera “ha mantenido la importancia de un poder judicial independiente que interpreta la ley y la Constitución tal como está escrita, operando libre de presiones políticas”.

“La jueza Barrett ha impresionado a las mentes judiciales y legales más brillantes con su profunda comprensión de la ley. Espero reunirme con ella en los próximos días mientras el Comité Judicial se prepara para su audiencia de confirmación”, dijo, instando a los demócratas a abstenerse de ataques a la persona, como lo hicieron durante la batalla de confirmación de Kavanaugh.

Trump dijo el sábado que Barrett “decidirá los casos basándose en el texto de la Constitución tal como está escrito”.

 

El líder de la Mayoría del Senado de Estados Unidos, Mitch McConnell (R-KY), habla con los reporteros después del almuerzo semanal de política republicana en el Capitolio el 15 de septiembre de 2020 en Washington, DC. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Próxima batalla

Los republicanos tratarán de acelerar la nominación, a poco más de un mes de las elecciones del 3 de noviembre.

El líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell (R-Ky.) ha dicho que el nominado de Trump obtendrá una votación en el recinto del Senado este año, aunque no se ha comprometido a votar antes de las elecciones.

Ambas partes ven la próxima batalla como algo positivo para sus posibilidades de reelección. Los demócratas quieren mantener la Cámara de Representantes y dar la vuelta al Senado mientras derrocan a Trump; los republicanos esperan seguir en el Senado, mantener la presidencia y recuperar la Cámara.

Los principales demócratas, incluyendo la presidenta de la Cámara Nancy Pelosi (D-California) y el senador Chuck Schumer (D-N.Y.) han dicho que harán todo lo posible para tratar de bloquear la nominación.

“Todo está sobre la mesa”, dijo Schumer a los periodistas esta semana.

La investigación de Barrett para su posición en la corte de apelaciones da a los republicanos algo a lo que apuntar para impulsar la nominación.

“Se hizo una exhaustiva investigación de los antecedentes de la jueza Barrett”, dijo Lee, que cree que podría ayudar a acelerar el proceso de aprobación.

Durante su audiencia de confirmación, la senadora Dianne Feinstein (D-Calif.), miembro de alto rango del comité, y otros legisladores interrogaron a Barrett sobre cómo su fe formaría sus decisiones.

“El dogma vive fuertemente dentro de usted, y eso es preocupante”, dijo la senadora a Barrett, un comentario que provocó acusaciones de intolerancia religiosa.

El senador Chuck Grassley (R-Iowa) también se preguntó cómo la fe de Barrett guiaría su trabajo como jueza, quien señaló un artículo que ella escribió y que parecía dirigir a los jueces católicos a recusarse de los casos relacionados con la pena de muerte.

Barrett dijo que ella escribió el artículo 20 años antes, añadiendo: “Nunca es apropiado que un juez imponga a la ley sus convicciones personales, ya sea que surjan de la fe o de cualquier otro lugar”.

Los demócratas quieren retrasar la nominación y eventualmente impedirla, pero carecen de apoyo en el pasillo fuera de las senadoras Susan Collins (R-Maine) y Lisa Murkowski (R-Alaska). Murkowski dijo más tarde que no podía descartar votar por el candidato de Trump.

Los republicanos tienen una mayoría de 53-47 en el cuerpo superior del congreso. El vicepresidente Mike Pence puede romper los empates. Se necesita una mayoría simple para hacer avanzar el nominado del Comité Judicial, y otra vez en una votación completa del Senado.

El presidente del Comité Judicial del Senado, Lindsey Graham (R-S.C.) ha dicho que el GOP tiene suficientes votos.

La jueza de la Suprema Corte Ruth Bader Ginsburg pronuncia un discurso en el Centro de Leyes de Georgetown el 12 de septiembre de 2019, en Washington, DC.(Tom Brenner/Getty Images)

Deseo antes de morir

Ginsburg, que quería que los republicanos consideraran al candidato de entonces presidente Barack Obama en 2016, supuestamente le dijo a un miembro de su familia en su lecho de muerte que quiere que el próximo presidente la reemplace, en una aparente referencia al candidato presidencial demócrata Joe Biden.

“Ese fue el último deseo de la jueza Ruth Bader Ginsburg, su más ferviente deseo, que no sea reemplazada hasta que un nuevo presidente tome posesión de su cargo”, dijo Schumer en el recinto del Senado esta semana, pidiendo a los republicanos que se adhieran al deseo.

Pero los republicanos dicen que el deseo, si es cierto, ilustra la entrada de Ginsburg en la política. La jueza se pronunció en contra de Trump durante las elecciones de 2016 antes de disculparse posteriormente.

También señalan el precedente de confirmar a los jueces en años de elecciones y la importancia de tener nueve jueces en la corte para las decisiones antes del Año Nuevo.

“Van a necesitar nueve jueces allí arriba. Creo que va a ser muy importante. Porque lo que están haciendo es un engaño, con las boletas”, dijo Trump el 22 de septiembre fuera de la Casa Blanca.

“Están enviando decenas de millones de votos, no solicitados —no donde se les pide, sino no solicitados. Y eso es un engaño y van a necesitar nueve jueces”.

Los grupos conservadores y liberales se preparan para lo que se espera sea otra batalla, y las primeras sombras apuntan a ataques contra los hijos adoptivos de Barrett.

 


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Estados Unidos: Manifestantes de izquierda y militantes de Black Lives Matter dispararon contra la policía

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Por Mamela Fiallo.- Varios policías fueron tiroteados en Louisville, Kentucky, el miércoles por la noche cuando estallaron disturbios por parte de manifestantes de izquierda contra los uniformados.

«Un oficial recibió un disparo en el abdomen debajo de su chaleco antibalas y está en cirugía, y un segundo recibió un disparo en el muslo, según la fuente», informó The Courier Journal.

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Varios periodistas identificaron a los alborotadores como activistas de Black Lives Matter, agrupación de extrema izquierda causante del 91 % de los disturbios violentos en EE. UU.

Existe material audiovisual que muestra un camión lleno de suministros antidisturbios para enfrentar a la policía, que habría llegado de otra ciudad y posiblemente de otro estado.

El comentarista Rogan O’Handley llama a observar los bates de béisbol y otras armas descargadas del camión. «¿Parece esto una protesta pacífica?», exclama. «¿O parece un motín financiado / coordinado por Antifa (autoproclamados «antifascistas»)?», agrega e insiste que se debe difundir esto «porque sabemos que las noticias falsas no lo cubrirán».

Lo que desató el enfrentamiento con las autoridades fue la decisión de un gran jurado de no acusar a ningún policía por la muerte de Breonna Taylor, quien murió tras recibir un disparo durante una redada policial a principios de este año. La justicia falló que no hubo intencionalidad. Lo cual impide imputar por asesinato a uno de los policías.

El expolicía Brandon Tatum, cofundador del movimiento Blexit (que convoca a votantes negros a abandonar el Partido Demócrata que alegan busca esclavizarlos con políticas de dependencia perpetua) publicó un informe donde detalla que los grandes medios nunca dirán la verdad sobre Breonna Taylor.

Tatum desmonta la narrativa de supuesto abuso policial contra la población negra con una premisa concisa: los policías que trabajan en barrios de población mayormente negra arriesgan su vida por la comunidad, por lo cual considera inconcebible que sean acusados de racismo sistemático.

Los recientes ataques contra la policía ponen en evidencia lo dicho por Tatum. El jefe interino de la policía de Louisville, Robert Schroeder, dijo que «los agentes recibieron disparos después en una intersección donde había una gran multitud», informó Associated Press. «La gente se tapaba los oídos, huía y buscaba desesperadamente lugares para esconderse», agregó el reportaje.

El presidente Donald Trump no tardó en responder. Pidió oraciones para los policías heridos en Louisville y declaró estar en comunicación con el gobernador de Kentucky para trabajar en conjunto.

En medio de las protestas y disturbios que acechan a los EE. UU., Trump busca posicionarse frente a las elecciones como el candidato de la ley y el orden frente a la dupla demócrata, cuya candidata a vicepresidente ha alentado públicamente a Black Lives Matter y al menos 13 miembros del personal de la campaña de Biden publicaron en Twitter que hicieron donaciones para pagar las fianzas de los detenidos durante los disturbios (en Minneapolis).

La radicalización de las protestas podría causar un impacto en las urnas: terminar con el mandato de Trump —y así calmar a la izquierda— o fortalecer la candidatura de este como el líder fuerte que enfrenta la violencia, en lugar de fomentarla e incluso financiarla, como hace el Partido Demócrata.


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El Partido Demócrata, alumno aventajado de partidos mafiosos al estilo PSOE: Michael Bloomberg, judío y ex-alcalde de Nueva York, acusado de compra de votos para Biden en Florida

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José Gregorio Martínez.- A mes y medio de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, se destapa un escándalo en Florida, donde históricamente se decide el resultado. El congresista republicano Matthew Gaetz pidió este martes al fiscal general de Florida abrir una investigación al excandidato a la nominación demócrata, Michael Bloomberg por presuntos sobornos y compra de votos a favor de Joe Biden.

El representante por el primer distrito de Florida compartió en su cuenta en Twitter una declaración que ofreció para la cadena Fox Business, en la que explicó cómo estaría cometiendo los delitos el exalcalde de Nueva York.

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“En Florida, no eres elegible para votar si eres un criminal condenado y no has pagado los costos judiciales, multas, tarifas y restituciones pendientes. Eso es lo que Michael Bloomberg está haciendo, creando una motivación política para retirarles las deudas a estos delincuentes a cambio de sus votos. Pero no son todos sino solo aquellos identificados específicamente como votantes de Biden. Está ofreciendo sobornos, incentivos, para quienes se comporten de cierta manera al votar”.

Bloomberg ha pagado la deuda a 32 000 condenados

Hasta la fecha, Michael Bloomberg ha ayudado a pagar las deudas pendientes a 32 000 condenados en Florida para que puedan recuperar su derecho al voto antes de las elecciones de noviembre, según un informe de Axios publicado por el New York Post.

El excandidato a la nominación demócrata ha recaudado más de $16 millones de dólares y ha donado $5 millones a la Coalición de Restauración de Derechos de Florida (FRRC, por sus silgas en inglés).

La FRRC compartió el lunes un artículo de opinión del New York Times titulado: “Así es como Bloomberg puede ayudar a Biden a ganar Florida”. El artículo elogia su decisión de destinar 100 millones de dólares para impulsar la candidatura de Biden en Florida. Este estado se perfila como decisivo para definir la elección. La enorme población latina será clave. Según las encuestas, la brecha en Florida es bastante estrecha y este año los votantes se muestra menos alineados con el lado demócrata que en 2016.

En este artículo también se habría instado a Bloomberg a gastar parte de su presupuesto en pagar esas deudas. “Un uso aún más políticamente efectivo y caritativo de esos dólares podría ser ayudar a pagar las deudas de quienes tienen obligaciones financieras relacionadas con una condena por delitos graves en Florida, como lo hizo este verano LeBron James y el grupo que respalda a More Than a Vote”

Enmienda estatal para recuperar derecho al voto

Una enmienda constitucional estatal de 2018 permite a los criminales que hayan cumplido su condena recuperar el derecho al voto. Para esto, primero deben pagar los costos judiciales, multas, tarifas y restituciones pendientes.

Debido a un fallo de la Corte de Apelaciones del Circuito 11 emitido el 11 de septiembre, se estima que 774 000 residentes de Florida que ya ha cumplido condena no son elegibles para votar en las elecciones de 2020 hasta que paguen las deudas relacionadas con sus sentencias.


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Algo huele a podrido en Dinamarca: la «Arabia Saudí de las renovables» que vive enganchada a la basura extranjera

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«Es difícil hacer predicciones, especialmente del futuro». Tiene su gracia que se atribuya (quizás apócrifamente) esta frase al físico danés Niels Borh porque precisamente su país natal, Dinamarca, vive en sus propias carnes las consecuencias de apostar por una idea que parecía perfecta en el pasado, pero no lo era. Hoy, versión energía.

Y es que Dinamarca es, por méritos propiosla campeona europea en lo que a la incineración de residuos se refiereTienen 23 plantas capaces de quemar 3,8 millones de toneladas de residuos al año y producir una quinta parte de toda la energía que se usa para la calefacción urbana del país.

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Parece una solución perfecta, ¿no? En mitad de una crisis mundial de los residuos, no solo te deshaces de ellos: generas energía. Pues no y su principal problema se llama cambio climático.

Dos malas noticias danesas y una lección energética

Las malas noticias, en este caso, vienen a pares: la primera es que, actualmente, el país no produce suficiente basura como para alimentar adecuadamente a toda una generación de incineradoras que se levantó cuando la gestión de residuos era un problema de primer orden. Por eso mismo, cada año importan más de un millón de toneladas de residuos (especialmente desde Reino Unido y Alemania). La segunda mala noticia es que, visto desde el presente, plantar el país de incineradoras no parece la mejor idea: quemar residuos, por muy bien que los quememos, genera emisiones de carbono.

Es decir, Dinamarca depende de la quema de basura. Y a un nivel bastante profundo, porque ya no es tanto lo que representa esta fuente de energía en el mix energético (en torno a un 5%); sino que las plantas, de propiedad municipal, fueron financiadas con préstamos a un larguísimo plazo. Cerrarlas de un plumazo se llevaría con ellas la sostenibilidad financiera de un buen número de entidades locales danesas.

Y, a la vez, la ley climática que aprobaron el año pasado plantea la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero a un 70 por ciento por debajo de los niveles de 1990 en la próxima década. Es decir, conlleva el cierra de, al menos, 7 plantas en los próximos años y si parece que no saben cómo hacerlo es porque se trata de un puzzle muy difícil de resolver.

Quizá lo peor es que no se trata de un caso aislado. Desde hace años venimos contando que no es buena idea gestionar la política energética de un país sin planes a largo plazoDinamarca lleva mucho tiempo queriendo convertirse en «la Arabia Saudí de las renovables», pero sencillamente no puede hacerlo sin perder muchísimo dinero en el camino.

Como le decía Marcelo a Horacio en el ‘Hamlet’ de Shakespeare, «algo huele a podrido en Dinamarca». Aunque, lamentablemente, no solo en Dinamarca. Porque mientras muchos países europeos se afanan por reducir sus emisiones asumiendo grandes costos, gigantes como China (que, recordemos, es el principal emisor – y con mucha diferencia frente al siguiente- del planeta) anuncian sin ruborizarse que lo harán mucho más tarde que ellosLo de Dinamarca es, en definitiva, un mal casi endémico de la energía europea.


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