Internacional
Hipocresía progresista en Hispanoamérica
El feminismo es sólo una ideología similar al socialismo del siglo XXI. El indigenismo utiliza los indios como esclavos políticos. Y el supuesto amor por los necesitados es sólo un pretexto para llegar al poder.
[E]l pasado 8 de marzo, la ciudad de La Paz fue escenario de una marcha de las feministas que, entre otras salvajadas, destrozó el mobiliario púbico. ¿Cuáles eran las consignas de esa marcha? Las mismas de siempre: «acabar con el patriarcado», «terminar con la brecha salarial» y, el más repetido, «ni una menos».
Ahora bien, ya que el patriarcado es el gobierno que ambos padres ejercen en la familia, esa consigna no tiene ningún sentido real, y se reduce a una cuestión meramente ideológica. Además, la brecha salarial no deja de ser un mito –que de existir, fuera una ventaja para las damas–. Entonces, el «ni una menos» podría ser lo único rescatable. Pero es justamente ahí donde más contradicciones muestran las feministas. Veamos los porqués.
Primero, que organizaciones como Pan y Rosas y Mujeres Creando festejaron el encarcelamiento de Jeanine Añez. Aunque para privarla de libertad se haya usado la soltería de la expresidente como elemento de riesgo de fuga.
Además, es un secreto a voces que la animadversión que las organizaciones feministas tienen por Añez se debe a la postura provida que ésta tiene.
Pero la doble moral de las feministas no se reduce al caso de Jeanine Añez. Pues, y a raíz de la aprehensión y posterior liberación del activista Yassir Molina, la jueza Ximena Mendizabal está siendo amedrentada por parte de la cúpula masista. Sin que tal acción provoque el más mínimo reclamo por parte de organizaciones feministas. Al parecer, la sororidad sólo aplica a las militantes feministas y no a todas las mujeres.
Por otro lado, miembros del partido en función de gobierno arremetieron con todo contra un grupo de activistas opositores en la ciudad de Cochabamba. Pero la mayor víctima fue un joven conocido como Armando.
Armando es un muchacho con retraso mental que vive en la calle, y que su única forma de subsistencia son las monedas que cobra por tomarse fotos disfrazado de Mickey Mouse. Paradójicamente, los militantes del MAS, que dicen estar del lado de los más necesitados, destrozaron su disfraz y le provocaron una crisis nerviosa.
El racismo es algo que Evo Morales siempre menciona en sus intervenciones. Ya que según él: su salida del gobierno, y posterior fuga del país, fue culpa de la oligarquía racista que no soporta tener a un indio de presidente.
Pero Morales no dejó el gobierno producto de un golpe de Estado organizado por la oligarquía, sino porque la población boliviana se cansó de sus abusos de poder y sus fraudes electorales. Como dicen en mi patria: «no fue un golpe, sino una patada en el culo».
Y tampoco es verdad que Morales sea la voz de los indígenas. De hecho, indígenas como la profesora Gabina Condori, Guadalupe Cárdenas o Rafael Quispe son sus opositores y, al mismo tiempo, víctimas de una cruel persecución por parte del gobierno masista.
Adicionalmente, representantes del Ayllu Chaquí (ubicado en el departamento de Potosí) se movilizaron para denunciar un fraude descomunal en su comunidad. Ya que el cómputo final detalla que el MAS tuvo una votación del 37,59 %. Entre tanto el candidato del Concejo de Ayllus Originarios Chaqui (Caoch) obtuvo el 35,01 %. Pero el representante de Caoch, Javier Apaza, señaló que el MAS, sin tener un postulante y con una casilla vacía en la papeleta de votación, igual salió ganador.
Como vemos, el progresismo es la representación más grande de la hipocresía.
Ya que el feminismo es sólo una ideología funcional al socialismo del Siglo XXI. El indigenismo utiliza los indios como esclavos políticos. Y el supuesto amor por los necesitados, que la izquierda enarbola como su bandera, es sólo un pretexto para llegar al poder.
Bolivia no necesita progresismo, sino libre mercado, propiedad privada y un gobierno que garantice el respeto a la vida y la libertad.
Hugo Marcelo Balderrama
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
