España
Iglesias da las gracias a los «independentistas presos y en el exilio» por permitir la investidura de Sánchez
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha avisado este sábado de que el próximo Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos «defenderá la democracia con la ley», frente a aquellos jueces «que pongan por delante su ideología reaccionara respecto al derecho». Además, ha aprovechado para elogiar a los partidos independentistas, y en especial, las «convicciones democráticas» de los políticos «que están en prisión y en el exilio» por el procés, por permitir con su anunciada abstención la investidura del presidente Pedro Sánchez.
Así lo ha asegurado durante su intervención en la sesión de investidura que se celebra este sábado en el Congreso, en la que ha tenido palabras de agradecimiento para Sánchez, para el PSOE y para los partidos que facilitarán la investidura, y palabras muy duras para los «muchos enemigos» que tendrá ese próximo Gobierno y «la ultraderecha» y «la ultraultraderecha» y su discurso propio «de la dictadura».
LOS ENEMIGOS DEL PRÓXIMO GOBIERNO
«El próximo Gobierno tendrá muchos enemigos. Tendrá poderes económicos y financieros con sus brazos mediáticos preparados para combatir atacando. Habrá quizás también algaradas callejeras, y puede que también haya algunos togados que pongan por delante su ideología reaccionaria respecto al derecho. El próximo Gobierno deberá defender la democracia con la ley, con la ley, con la ley y con la ley», ha enfatizado.
Eso sí, Iglesias ha señalado poco antes que, en lo que tiene que ver con el «conflicto político» en Cataluña, Europa ya ha dejado clara la «inviabilidad de una solución judicial»; palabras que ha pronunciado tras dar «humildemente» las gracias a los políticos independentistas «que están en prisión y en el exilio» y que «han trabajado para defender el acuerdo y el diálogo». «He podido comprobar la profundidad incuestionable de sus convicciones democráticas», ha añadido.
DISCURSO DE LA DICTADURA
El líder ‘morado’ ha dedicado parte de su intervención a cargar duramente contra el PP y Vox, a quien se ha referido respectivamente como «la ultraderecha» y la «ultraultraderecha», y ha acusado de haber recuperado «el peor discurso de la tradición política de nuestro país», que es «el discurso de la antiespaña» y «de la dictadura».
En este punto, ha aprovechado para pedir al líder del PP, Pablo Casado, que «no vuelva a la ideología totalitaria» que tuvo Alianza Popular en sus orígenes. «Si lo hacen, la democracia española les colocará en sus sitio», ha advertido. Además, ha señalado que la tarea del próximo Gobierno será «básicamente reparar las traiciones a España y a la Constitución» que, a su juicio, a perpetrado el PP en sus años gobierno.
Al líder de Vox, Santiago Abascal, Iglesias le ha afeado el gran número de insultos que ha proferido, y le ha avisado de que «hay muchos votantes de su partido que no tienen problemas en votar a un facha, pero prefieren un facha educado antes que un facha maleducado».
Asimismo, ha reprochado a PP y Vox su cuestionamiento de la «mayoría parlamentaria» que va a permitir la conformación del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, y les ha preguntado si cuando hablan de que van a utilizar «todos los medios» para combatirlo, se refieren a «medidas legales».
Tras sus críticas a la derecha y sus agradecimientos a su formación, a los «movimientos sociales» por propiciar a su juicio el cambio, y a los independentistas por permitir la investidura, Iglesias ha dedicado unas palabras al previsible futuro presidente y socio de gobierno.
«Pedro, estarás al frente de una coalición progresista histórica. Para nosotros es un honor caminar junto a ti. Sí se puede. Adelante, presidente», ha zanjado, antes de dar paso al resto de portavoces de sus socios de Unidas Podemos.
EN COMÚ: «NO SE PUEDE GOBERNAR DE ESPALDAS A LA PLURINACIONALIDAD»
El primero de sus aliados de grupo en intervenir ha sido el portavoz de En Comú Podem, Jaume Asens, quien ha defendido que lo que está en juego «no es quién será el futuro presidente sino la convivencia entre los pueblos, la democracia y los derechos sociales conquistados». «A la extrema derecha se la vence no con gesticulaciones sino gobernando para la gente y para el bien común», ha defendido.
«A la extrema derecha se la gana trabajando por la fraternidad de los pueblos. Cuando las fuerzas plurinacionales se entienden, España avanza. Siempre ha sido así, y será también así a partir de hoy», ha afirmado, antes de darles las gracias «al PSOE, a ERC, a Bildu, al BNG, a Compromís, a Más país y a todas las formaciones» que, a su parecer, «han entendido que no se puede gobernar de espaldas a la plurinacionalidad».
Por su parte, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, también ha cargado contra la derecha por «vivir del conflicto», y ha defendido, frente a ello, la necesidad de apostar por el diálogo. «Hay que apoyar esta investidura. Es la única oportunidad para que las cosas no se estropeen más en el ámbito político y económico», ha reclamado.
Por último, el portavoz de Galicia en Común, Antón Gómez-Reino, ha celebrado que Galicia «estará presente en el próximo Gobierno» a través de las medidas pactadas con el PSOE, y ha avisado a Casado de que la «traición a España» es la que ha cometido el PP con sus «años de caja B» y sus «millones estafados».
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
