Sociedad
Indignación por las duras imágenes de 12 perros de caza despeñados por un barranco en Cáceres
La Real Federación Española de Caza (RFEC) y las Federaciones Autonómicas de Caza (FFAA) se han declarado este domingo «consternadas», por el incidente de caza que ha generado una gran indignación entre usuarios de redes sociales y las críticas de políticos y asociaciones ecologistas.
Las imágenes que circulan desde este sábado por redes sociales muestran a un grupo de perros tratando de cazar a un venado en el término de Herreruela (Cáceres). En las imágenes se ve como una docena de perros y el venado se precipitan por un barranco de varios metros, todavía con vida.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, mostró este sábado su repulsa en Twitter, donde califica el incidente de «salvajada» y asegura que los responsables son unos «criminales». «Acabemos con esto de una vez y castiguemos a los culpables», añade.
Pacma ha denunciado en un comunicado que la polémica surge solo un día después de que la presidenta andaluza, Susana Díaz, mostrase su apoyo al sector en la campaña electoral y denuncia que tanto PSOE como Vox coinciden en su defensa de la caza.
La asociación animalista, que concurre a las elecciones andaluzas, pide el fin inmediato de la caza y la prohibición de usar a los animales como herramientas de caza. El diputado de Equo, Juan López de Uralde, y asociaciones como Ecologistas en Acción han mostrado también su repulsa en Twitter.
Por su parte, las asociaciones cinegéticas califican el hecho como incidente y muestran en un comunicado «su apoyo incondicional» al rehalero que, a su juicio, obró con «el convencimiento de actuar con la máxima diligencia», además creen que «es un hecho totalmente fortuito y aislado», fruto «del instinto y la naturaleza de los perros».
Aseguran también que los perros fueron atendidos por veterinarios «en el mismo lugar de los hechos y en clínicas veterinarias», aunque que no especifican si falleció alguno.
Para el presidente de RFEC, Ángel López Maraver, la polémica que ha generado estas imágenes demuestra «la existencia de un lobby animalista, apoyado por políticos» que se vale de «cualquier hecho llamativo relacionado con la caza» para «criminalizar al sector».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
