España
Isabel M. Peralta, la joven que ha saltado a la palestra por sus polémicas palabras sobre los judíos: “Jamás capitularemos”. Por Javier Navascués
[sc name=»li1″ ]Isabel M. Peralta ha saltado a la palestra mediática por sus polémicas palabras sobre los judíos. El Correo de España se ha puesto en contacto con ella para que nos cuente sus impresiones de todo lo que se ha organizado al respecto.
Más allá del hecho del tradicional homenaje a los divisionarios, han saltado todas las alarmas mediáticas, políticas y judiciales a raíz de tu mención a la cuestión judía. ¿Crees que este es el tema que realmente el sistema prohíbe tocar, la línea roja que impone?
Está claro. Decía Voltaire: Dime a quién no puedes criticar y te diré quién manda sobre ti. Podemos dar nuestra opinión sobre diversos temas y nunca vamos a obtener estas consecuencias. En cambio si te atreves a señalar con el dedo a los presidentes del Sistema Monetario Internacional, el Sistema de Reserva Federal, del Fondo Monetario Internacional, del Congreso Europeo, a los presidentes y a los que controlan todos los órganos de poder mundial entonces ya vienen los problemas porque puede hacer que la gente investigue y el chiringuito se les desmonta. El problema no ha sido el homenaje con los brazos en alto, sino la frase: “El judío es el culpable”.
La lapidación pública y el escarnio que la prensa y los lacayos del poder están perpetrando contra una chica de dieciocho años como tú es abrumadora. ¿Mantendrás la misma actitud de enfrentamiento al sistema, o lo prudente ahora es dejar calmar las aguas?
Me han escrito todos mis camaradas pidiéndome que por favor borre el twitter, que no conteste, que no atienda a la prensa y que pida perdón oficialmente y mi respuesta ha sido que la verdad es antes que la paz para mí. Es mi estilo de vida. Ya lo dije en mi discurso que enfrentarse a cárcel o multas es insignificante comparado con lo que se enfrentaban los divisionarios. No voy a capitular, ni a pedir perdón, porque es en lo que yo creo, si esto me tiene que llevar a la cárcel que me lleve, pero la verdad la tengo que decir.
¿Tus padres te presionan para que pidas perdón?
Con 18 años ya trabajo y vivo sola. Mi padre me echó de casa. Para un padre es muy duro como su hija en vez de aspirar a tener una vida tranquila y normal, novio normal y amigas normales, se dedica a estar todo el día leyendo libros prohibidos, yendo a manifestaciones, protagonizando discursos…Para un padre es horrible. Mi padre lo ha intentado evitar por todos los medios hasta el punto de echarme de casa, pero repito cualquier consecuencia me parece poca para mi lucha.
La Fiscalía y lobbies judíos como ACOM ya han anunciado acciones legales contra los patriotas asistentes al acto. ¿Crees que finalmente habrá consecuencias legales?
Espero que únicamente caigan consecuencias sobre mi persona porque yo las asumo y cuento con ellas. En cambio no quiero que esto repercuta en mis camaradas. La palabra camarada implica una unión mucho mayor que la unión de sangre, la unión familiar. Una camarada es alguien por el que hay que dar la vida. Espero que mis palabras no perjudiquen a mis camaradas, que son más cautos que yo y que saben que hay cosas que no pueden decir en público y no las dicen.
¿Estás dispuesta a ir a la cárcel?
Evidentemente no es algo que me divierte, pero cuento con ello y lo tengo más que asumido. He estado informándome y me han dicho los abogados que como me están denunciando a nivel europeo y como ha salido en periódicos y diarios israelíes y estadounidenses. Si el Congreso Judío me denuncia esto va a ir al Tribunal Europeo y me pueden caer hasta 23 años de cárcel, aunque no creo que llegue a tanto, pero en caso de que así sea los asumiré con el brazo y la cabeza bien altas.
¿Pensabas que iba a tener esta repercusión?
Yo no pensaba que iba a tener tanta repercusión en los medios y están como locos por contactarme, aunque El Correo de España es un periódico con honor y os dedicáis a publicar la verdad. Ahora mismo me estoy enfrentando a la Fiscalía, a la Comunidad de Madrid y a comunidades judías a nivel europeo por cuatro palabras que dije, pero cuando las digo es porque realmente las creo. Ojala pudiese decir lo contrario y decir a la prensa que lo siento, pero no puedo.
Más de trescientos patriotas acudisteis a homenajear a los héroes españoles que combatieron en Rusia. Este impacto mediático también puede animar a muchos españoles. ¿Crees que el sistema tiene miedo del resurgir de un fuerte sentimiento patriótico y anti sistema en nuestro país?
Eso está claro si no nos tuviesen miedo, no nos hubiesen denunciado. Si no les hubiese preocupado habría pasado desapercibido. Comprendo que muchos patriotas tengan miedo porque evidentemente las consecuencias de lo que decimos pueden ser muy malas, pero yo creo que hay que luchar por lo que realmente creemos. Nosotros no somos delincuentes y da igual la cárcel y lo que sea. Estamos luchando por un ideal supremo, por el levantarse de los humildes, por el ideal de la nación española, por un amanecer…Hay que luchar por lo que se cree, pues la vida no vale la pena si no se entrega a un ideal. Mas que hablar de estrategia para actuar, de cómo organizarnos, o como plasmar la praxis de nuestras ideas en el panorama político actual, te digo que lo que hace falta es FE. Todo lo demás es secundario, hace falta FE en nuestros ideales.
«Vendrán hombres que aún sin mencionarnos, porque les estará prohibido o porque temerán hacerlo, intentarán transitar por este camino nuestro. Y serán combatidos y traicionados al igual que nosotros lo fuimos. Pero al final venceremos porque lo bueno y lo verdadero siempre triunfa en este mundo» Joseph Goebbels
ReikiEspaña
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
