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Europa

Italia aísla a 35.000 personas de tres localidades por el coronavirus

AGENCIAS

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Una calle desierta en la ciudad de Codogno, en el norte de Italia.

Al menos 250 personas han sido puestas en cuarentena y se les está haciendo pruebas para detectar el coronavirus, según ha informado Giulio Gallera, comisionado de salud de la región de Lombardía, quien ha explicado que además se ha pedido a miles de residentes de tres localidades del norte de Italia que permanezcan en sus casas mientras las autoridades se esfuerzan en contener el brote.

«Tenemos alrededor de 250 personas que fueron puestas en aislamiento y en pruebas [para el virus]», ha explicado en una rueda de prensa, donde se ha instado a los residentes de las ciudades de Codogno, Castiglione d’Adda y Casalpusterlengo -con más de 35.000 ciudadanos en total- a no salir de sus casas por precaución.

Estas medidas se toman en respuesta a los seis nuevos casos de coronavirus que se han detectado en Codogno, una pequeña ciudad a unos 60 kilómetros al sudeste de Milán. «Es necesario aislar inmediatamente las zonas donde se desarrolló el virus para contenerlo», ha explicado el Comisionado de Protección Civil de Lombardía, Pietro Foroni.

«No debemos sembrar el pánico, pero tenemos que hacer entender a la gente que las medidas que se han tomado son esenciales para el bien de la comunidad», ha señalado el Presidente de Lombardía, Attilio Fontana. El Ministro de Salud, Roberto Speranza, y el jefe de la Agencia Nacional de Protección Civil, Angelo Borrelli, han acudido esta tarde a Lombardía para mantener una reunión de crisis con las autoridades locales.

El primer caso, un hombre de 38 años

Un hombre italiano de 38 años fue el primer caso. Fue hospitalizado el miércoles, pero como no tenía ninguna conexión obvia con China, los médicos no relacionaron inmediatamente sus síntomas con el coronavirus.

Después de que sus síntomas empeoraran y fuera admitido en cuidados intensivos su esposa informó a los médicos de que a principios de este mes había pasado un tiempo con un amigo que había regresado recientemente de China.

La esposa, que está embarazada de ocho meses, fue una de las que dio positivo en el test de coronavirus, al igual que un hombre que practicó deportes con el de 38 años.

El hombre que estaba en China dio negativo, pero está siendo hospitalizado para más pruebas. Nunca tuvo ningún síntoma y si tuvo el virus, su infección puede haber terminado, dijeron las autoridades sanitarias.

«Entre las personas que deben estar en cuarentena se encuentran los compañeros de trabajo de este hombre de 38 años, sus familiares y los médicos y enfermeras que lo atendieron en el hospital», ha señalado Gallera.

Según la agencia de noticias ANSA, el hombre trabaja en una sucursal italiana de Unilever, mientras que el amigo que hizo el viaje a China es un gerente de MAE, un productor italiano de fibras sintéticas.

La sala de emergencias que inicialmente trató al hombre de 38 años ha sido cerrada, y las autoridades también están considerando cerrar las escuelas de la zona.

Los otros tres casos de coronavirus en Italia son un par de turistas chinos de edad avanzada y un italiano que dieron positivo tras ser repatriados de Wuhan, el epicentro del brote en China. Los tres están hospitalizados en Roma.

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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