Internacional
Jerónimo : «El islam no es religión sino un partido cuyos adeptos son gente de guerra y de expansión»
El arzobispo ortodoxo de Atenas, Jerónimo, ha dicho en una entrevista concedida con motivo del 200 aniversario del inicio de la revolución que supuso la liberación nacional de Grecia del imperio otomano, que el islam no es una religión sino una ideología política.
«El islam no es religión sino una aspiración política y un partido, cuyos adeptos son gente de guerra y de expansión, que es el rasgo característico del islam, según la doctrina de Mahoma», señaló Jerónimo en una entrevista con el canal de televisión Open TV.
Como resultado de la revolución que estalló en 1821, Grecia se sacudió el yugo de 400 años del Imperio otomano y formó un Estado independiente. En 2021 los griegos celebran el 200 aniversario del comienzo de este proceso histórico.
El arzobispo destacó el relevante aporte de la Iglesia al esfuerzo libertador de los griegos, y dijo que el anhelo nacional de lograr la libertad se asociaba con la Iglesia.
«Todos los monasterios –pequeños, medianos y grandes– acogieron con sentido de alta responsabilidad la lucha [por la independencia del Estado griego]», declaró, y agregó que en Grecia funcionaban escuelas clandestinas donde enseñaban a los niños la doctrina ortodoxa y los hábitos de leer y escribir.
Al recodar la participación de los sacerdotes en la lucha por la independencia, Jerónimo afirmó que ellos asistieron al nacimiento de la revolución griega.
Tras la entrevista de Jerónimo al Open TV los mufties de Xanthi y Didimótico, ciudades en el noreste de Grecia donde vive la población musulmana, dijeron que lamentan tales declaraciones y que la imagen del islam que pintó Jerónimo no responde a la realidad y ultraja los sentimientos de los musulmanes.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Grecia censuró el proceder del arzobispo, calificando sus declaraciones de provocadoras que «instan a mostrar la inamistad y a usar la violencia contra el islam, así como reflejan un nivel aterrador de la islamofobia».
El Arzobispado de Atenas reaccionó declarando que la Iglesia ortodoxa de Grecia y el arzobispo de Atenas y toda Grecia, Jerónimo, respetan a todas las religiones y que el prelado se refería a los extremistas islámicos.
«El arzobispo y nuestra Iglesia respetan a todas las religiones conocidas», declaró el Arzobispado, agregando que Jerónimo «se refería a la tergiversación del islam por un puñado de extremistas fundamentalistas que siembran el horror y la muerte en todo el universo. El arzobispo tenía en cuenta a las personas que usan el islam como un instrumento y como un arma mortífera contra todas las personas de criterios diferentes».
Hasta un 90% de la población de Grecia profesa la fe cristiana ortodoxa y solo un 2%, el islam, es la minoría musulmana que habita en Tracia. El Arzobispado en su comentario adujo a Tracia como un ejemplo de la coexistencia pacífica y armoniosa entre los cristianos y los musulmanes.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
