Internacional
Joe Biden, que podría padecer Alzheimer, se encuentra en caída libre en las encuestas de los Estados más importantes y clave
La fecha de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, el día 3 de noviembre, se acerca a gran velocidad. Y tras las muy opuestas y contrastantes convenciones partidarias Demócrata y Republicana, las encuestas comienzan a mostrar un sostenido descenso de Joe Biden en algunos de los principales Estados.
Los Estados en cuestión, considerados «swing states» por su tendencia a cambiar su partido predilecto con frecuencia, representaban hasta ahora en las encuestas del ciclo 2020 una victoria asegurada para el Partido Demócrata. Pero recientemente, han mostrado un plano más favorable hacia el Partido Republicano y su candidato, el presidente Donald Trump.
Wisconsin
Uno de los casos más resonantes ha sido el de Wisconsin. En las últimas semanas, este Estado ha sufrido protestas en la ciudad de Kenosha y el incremento del descontento con grupos terroristas como Antifa y facciones de Black Lives Matter. Y es debido a la violencia de estos grupos que las encuestas reflejan en Wisconsin una de las variaciones más significativas en el mapa electoral para el Partido Demócrata.
En la última elección presidencial, las encuestas de agosto 2016 daban a la entonces candidata por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, una ventaja de 11,5% por sobre Donald Trump en Wisconsin. Mientras que hoy en día, analizando el mismo período pero de 2020, el actual candidato Biden muestra una ventaja de tan solo 3,5% en las encuestas.
En 2016, Wisconsin sería finalmente ganado por Trump por 47,2% contra 46,5% de Clinton. Considerando las encuestas de agosto 2016 y el resultado final, se evidencia una clara tendencia en aumento del electorado republicano.
Sumándose a la perdida de terreno que acumula el Partido Demócrata en estas elecciones en Wisconsin, se suma el creciente apoyo al actual presidente Trump en sectores rurales del Estado, y un incremento del apoyo en grandes ciudades como Milwaukee debido al descontento frente a las manifestaciones violentas en Kenosha.
Pennsylvania
Otro de los Estados en donde Joe Biden ha perdido una gran porción de su electorado ha sido en su Estado natal, Pennsylvania.
En el período de agosto 2016, Hillary Clinton poseía una ventaja de 9,2% por sobre el republicano Trump. Actualmente, el ex-vicepresidente y candidato demócrata solo aventaja el presidente por 5,5% de las intenciones. Trump terminó ganando Pennsylvania en 2016 por 48,2% contra 47,5%.
En el «Estado piedra angular» se ha dado una verdadera «Guerra de Pizzas»: el pasado 31 de agosto, Joe Biden trató de incrementar su imagen con los sectores trabajadores de clase media y clase rural, mediante una visita a un cuartel de bomberos en Pittsburgh, donde realizó una entrega de pizzas. Durante la misma, recibió burlas de un ciudadano, quien lo felicitó por finalmente salir del sótano en el cual parecía estar escondido.
Este evento fue un muy forzado y fallido intento por imitar una visita que el presidente Trump había realizado 11 días antes a una histórica pizzería en Old Forge, Pennsylvania, conocida como una de las mejores del país. El republicano había dado un discurso en Scranton (pueblo natal de Biden), pocas horas antes, y decidió probar esta famosa pizza antes de volver a Washington D.C. donde una multitud aclamaba su nombre
El presidente Donald Trump probó la famosa pizza de Arcaro & Genell en Old Forge, PA, el pasado 20 de agosto de 2020.
Tanto el condado de Lackawanna (donde se encuentran Scranton y Old Forge) como su vecino, el condado de Luzerne, han mostrado en las pasadas elecciones un apoyo importante hacia Donald Trump, historia que parece repetirse debido al gran apoyo manifestado por las poblaciones rurales y más alejadas de las grandes ciudades como Philadelphia y Pittsburgh, en donde Biden apunta a conseguir sus victorias mediante el voto de sectores de izquierda.
En general, los sectores mas afines a la clase trabajadora y rural de Pennsylvania, a los cuales Biden necesitará seducir si desea ganar este Estado, han mostrado una fuerte tendencia para con el actual presidente Donald Trump, señalando que es la persona correcta para estar al mando del país, defendiendo su gestión económica, y remarcando la reducción de la tasa de desempleo en el país.
Para muchos consultores estratégicos, Pennsylvania representará en 2020 una batalla clave en su noreste del país, tal como fue en 2016, gracias a su alta densidad de población blanca de clase trabajadora. Además, observan entre aquellos con intención de votar por Joe Biden, un incremento proporcional de la clase media alta, sectores que se preocupan menos por la economía y más por causas sociales de izquierda, como la desfinanciación de los departamentos de policía.
Michigan
Otro de los casos en los que el candidato demócrata ha perdido apoyo ha sido en el Estado de Michigan, en el cual, según una encuesta realizada por la encuestadora Trafalgar Group entre los días 14 y 23 de agosto, el presidente Trump lograba una ventaja sobre Biden de 1,4%.
Es evidente la perdida de apoyo al actual candidato demócrata, mientras que la popularidad del presidente Trump en Michigan viene en aumento gracias a medidas favorables al sector automotriz, que resulta de gran importancia en ese Estado.
En la misma encuesta, se supo también que el republicano John James, quien es actualmente candidato para senador por Michigan, podría quitarle el asiento a su contrincante demócrata Gary Peters, a quien le lleva una ventaja de 1,5%. Una victoria de James podría ser un gran triunfo republicano para asegurar el Senado de cara a un hipotético segundo mandato de Trump.
En agosto de 2016, la demócrata Hillary Clinton llevaba una ventaja sobre Trump de 8,5% en Michigan, Estado donde actualmente Biden lleva tan solo 2,6% de ventaja. Al igual que los anteriores Estados, Trump finalmente venció a Clinton en Michigan, esta vez por 47,5% contra 47,3%.
Minnesota
Quizás la pérdida de apoyo que más preocupe a Joe Biden sería la del tradicional Estado demócrata de Minnesota, que luego de meses de violentas manifestaciones de sectores de extrema izquierda como Antifa, junto a la ineficiencia de los funcionarios estatales y de las principales ciudades para cuidar a sus habitantes, han achicado la brecha en las últimas encuestas.
El promedio de encuestas en los últimos días ha mostrado una diferencia de tan solo 3% en un Estado que habitualmente suele marcar una tendencia muy favorable a los demócratas. Tras victorias por 10% y 8% en 2008 y 2012, Clinton ganó este Estado en 2016 con tan solo 1,5% de ventaja sobre Trump.
Además de lo anteriormente mencionado, la explicación de por qué el Partido Demócrata viene perdiendo terreno en este Estado del norte tiene un componente demográfico.
Actualmente la demografía de Minnesota está compuesta principalmente por una población de gente mayor a 25 años, de características caucásicas no hispanas, con una alta tasa de descendencia histórica alemana y escandinava, y con bajos índices de graduados universitarios, combinados a una alta tasa de trabajadores de «cuello azul», rurales y de clase media.
Ese público optó históricamente por el Partido Demócrata, pero hoy encuentra en él un desdén absoluto, en pos de favorecer a los habitantes de grandes centros urbanos, con propuestas sumamente progresistas cercanas al comunismo, incluyendo medidas energéticas ecologistas que destruyen empleos, posturas en contra de la Segunda Enmienda de la Constitución, y hasta la idea de desfinanciar e incluso abolir de la Policía.
Es por ello que esta población ha abrazado otras opciones con propuestas y posturas más cercanas a sus intereses y sus tradiciones, principalmente el Partido Republicano, pero también otros partidos o candidatos independientes.
A tan solo 2 meses de la elección general, la campaña continúa acelerando, y mientras Trump refuerza sus bases y busca nuevos votantes, Biden ve como sus números caen en estos Estados clave, a medida que los estadounidenses que solían acompañar al Partido Demócrata se dan cuenta de que el mismo ya no tiene sus intereses en mente.
Así, pasan a formar parte de la «mayoría silenciosa» que, aunque no lo exprese públicamente, votará al republicano Donald Trump. Y en un mapa electoral que se vuelve más reñido con cada elección, estos 4 Estados acumulan 56 invaluables votos electorales de los 270 requeridos para ganar la presidencia. Al igual que en 2016, quien logre conquistar la mayoría de ellos, pasará los próximos 4 años en la Casa Blanca.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
