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Europa

Johnson celebra la mayor victoria conservadora desde la era Thatcher diciendo adiós a la Unión Europea

Redacción

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Lejos de algunos pronósticos que cuestionaban si Boris Johnson sería o no capaz de retener su escaño, el líder conservador no solo ha ganado en su circunscripción, sino que ha conducido a los tories a la mayor victoria desde la era Thatcher. Y nada más hacerlo, ha prometido cumplir con su principal objetivo político: consumar el Brexit en la fecha estipulada con Bruselas, el 31 de enero. «Brexit significa Brexit», esta vez sí.

«Lo hicimos, lo logramos, rompimos el punto muerto […]. Con este mandato y esta mayoría, por fin podremos lograr lo que pide el público: hacer el Brexit. El Brexit es ahora la decisión irrefutable e indiscutible del pueblo británico. Hoy ponemos fin a todas esas amenazas miserables de un segundo referéndum», ha afirmado Johnson, exultante, desde la sede de su partido, donde los conservadores han celebrado la victoria durante toda la madrugada.

Con un respaldo aplastante en la Cámara de los Comunes -364 escaños, 38 por encima de la mayoría absoluta- el primer ministro en funciones podrá en las próximas semanas cerrar el divorcio con Bruselas y sacar al Reino Unido de la Unión Europea tres años después de un referéndum que ha sumido al país en la peor crisis institucional desde la Segunda Guerra Mundial.

Unificar a un país muy fragmentado

De norte a sur, el líder conservador ha teñido de azul un país muy fragmentado al que pretende unir con un Gobierno «del pueblo». «Jamás daré por sentado vuestro apoyo. Mi misión será trabajar día y noche» para vuestra voluntad, ha dicho en su comparecencia en la sede del partido. Johnson quiere dejar atrás el drama del Brexit cuanto antes para centrarse en las «prioridades de la gente», otros asuntos que han protagonizado la campaña de las elecciones: como la Sanidad y la Educación.

«Vamos a contratar 50.000 enfermeras más y 6.000 médicos de cabecera más y vamos a construir 40 nuevos hospitales», ha dicho, a pesar de que los datos han refutado esta afirmación durante toda la campaña: solo 31.000 enfermeros serían nuevos.

Johnson ha logrado espolear el sentimiento antieuropeo con su peculiar carisma, algunas dosis de populismo y estratagemas afeadas incluso por los tribunales británicos, escapando así además a la maldición del Brexit que se llevó por delante a sus dos predecesores, David Cameron y Theresa May, por errores de cálculo.

Los tories recuperan escaños históricos como el de Tony Blair

De los 364 escaños conseguidos por los tories, hay algunos que simbolizan la histórica victoria conservadora y la debacle laborista, que tiene que lamentar el peor resultados en unas elecciones generales desde 1935. Sedgefied, el conocido como ‘trono’ de Tony Blair, tendrá por primera vez desde 1931 un diputado tory. También ha ganado terreno en el norte del país, en localidades tradicionalmente laboristas que votaron a favor de abandonar el club en 2016, como Beaconsfield y Great Grimsby.

Johnson se ha dirigido en especial a todos los votantes primerizos de su partido: «Tengo un mensaje para los que nos votaron ayer por primera vez: puede que solo nos hayáis prestado vuestro voto, que os temblase el pulso al entregar la papeleta conservadora y puede que volváis al laborismo. Si ese es el caso, me honra que hayáis depositado vuestra confianza en mí», ha dicho.

Sin disculparse y señalando a los medios de comunicación como responsables de la derrota laborista, Jeremy Corbyn ha anunciado que no se volverá «a presentar a unas elecciones».

El tsunami conservador también se ha llevado por delante a la líder del Partido Liberal Demócrata, Jo Swinson, que ha perdido su escaño en el Parlamento, al quedar por detrás de su rival del Partido Nacionalista Escocés (SNP) en su circunscripción. Emulando a Thatcher, la era eurófoba de Johnson llega pisando fuerte: domina un Parlamento en el que el laborismo cede 59 escaños y donde aumentan los nacionalismos de Escocia e Irlanda del Norte.

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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