Opinión
José Luis Rodríguez “Traicionero” y la “102.2 razón” para imputarlo (2ª parte)
Terminaba mi artículo anterior recordando a Tocqueville y su frase “Las naciones no pueden elegir el camino hacia la democracia porque les viene ya dado. Pero depende de las naciones que este camino les lleve al desarrollo y al progreso o al desastre. Es decir, de cómo se utilicen los valores del comportamiento, nos llevará a uno o a otro desenlace”, y dejaba al lector la pregunta “¿Qué camino eligió Zapatero y cómo manipuló los valores del comportamiento para conseguir sus espurios objetivos y el nefasto desenlace?”.
Continúo ahora con mis reflexiones de 2011 trasladadas a hoy, sobre el “inefable” José Luis Rodríguez, sus orígenes y métodos y sus consecuencias, todavía no efectivas en cuanto a su responsabilidad más que evidente por la herencia dejada tras conocerse sus “papeles con ETA”. Como ayer, entre paréntesis y letra cursiva, añado algún comentario:
Hasta aquí esta segunda parte de mis reflexiones que dejo por hoy cuando, tras la manipulación de los sentimientos de los españoles -algo que la izquierda hace muy bien, aunque hemos visto recientemente que no sólo ella- y la alteración de la jornada de reflexión por parte de ese “héroe” recientemente fallecido y despedido con honores de Estado pese a ser colaborador indiscutible en buena parte de las causas de la desastrosa situación actual que asuela a España (mano derecha e izquierda del “villano” de León, hasta convertirse en su vicepresidente y heredar la Secretaría General del PSOE), se inició una etapa que empezó con la retirada de las tropas españolas de Irak, donde estaban sólo en misión de apoyo finalizada la acción militar; la derogación de leyes como la LOCE, que de haberse implantado antes habría cambiado el monopolio en el sistema educativo del que gozaba el socialismo desde 1982, rematado con la nefasta LOGSE de 1990 de pésimas consecuencias, que desterraba el mérito del programa de enseñanza; del Plan Hidrológico Nacional que repartía el agua perdida del Ebro en beneficio del Levante y Sureste español tan necesitados de ella y de tantas barbaridades en materia de adoctrinamiento y apertura de heridas que trataré mañana.
Me despido con unas preguntas a ese “presidente por accidente”, como lo llamaba Luis Mª Ansón, al hilo de lo que lo llevó a la Moncloa, un atentado de muy turbio diseño y sucia manipulación posterior precisamente por el antes citado “héroe” cántabro (q.e.p.d. pese a todo), cuya llegada propició una etapa de muy graves e insospechadas consecuencias para España, de las que las económicas, pese a la nunca reconocida crisis de 2007-15, fueron sin duda las menos graves de las que dejó este nefasto “leonés” de Valladolid -hasta en eso fue falso- del que ahora aparecen más trapos sucios sobre su “presunta” traición a España, una más de las espurias actuaciones que cabe atribuírsele desde que aquella noche de cuchillos largos del 21 al 22 de Julio de 2000 ganó a José Bono, por nueve escasos votos, el 35º Congreso de un PSOE que esa noche empezó a ser más que nunca el Partido Siempre Opuesto a España en que se ha convertido desde entonces y más cada día hoy con el clon que le sucedió en el Congreso Extraordinario de 2014, llegado también a Moncloa de una forma tan legal como ilegítima, con el apoyo del resultado de su modelo, los enemigos de España salidos de aquel proyecto diabólico iniciado en 2004. Esas preguntas, Sr. Rodríguez, son:
¿Quién fue el verdadero cerebro del atentado de las Estaciones de Atocha y cercanías? ¿Le debe usted algo a Marruecos y a otros? No espero respuesta, pero hay quedan.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso
«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.
