España
La Abogacía del Estado se pliega a los intereses de Sánchez y pedirá al TS que deje libre a Junqueras
ERC pidió al Gobierno un gesto como contrapartida a su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez y lo va a tener. Según cuenta ABC, la Abogacía del Estado ultima un escrito en el que pide al Tribunal Supremo al menos que libere al exvicepresidente Oriol Junqueras para que pueda tomar posesión de su escaño como eurodiputado. Responderá así al trámite de informe que ha solicitado el tribunal del «procés» a las partes tras la resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que el pasado jueves estableció que el líder de ERC tenía inmunidad desde el momento en el que fue proclamado diputado electo sin que fuera necesario formalizar esta condición de forma presencial, trámite que el Supremo le negó.
Fuentes conocedoras del escrito que van a presentar los servicios jurídicos del Estado ante la Sala Penal no descartan que se dé un paso más y que la petición de excarcelación de Junqueras no se limite a un permiso en cuestión para recoger su acta, sino a que espere el pronunciamiento del Parlamento Europeo sobre su inmunidad en libertad, lo que podría traducirse ya en varios meses fuera de la cárcel. No obstante, las fuentes consultadas se inclinan más por la primera de las opciones. La última palabra la tiene el Tribunal Supremo, como la va a tener también sobre el alcance de la inmunidad de los huidos Carles Puigdemont y Antoni Comín.
«Por si acaso»
A la espera de que se formalice o no ese guiño al soberanismo, la Mesa del Congreso aprobó ayerhabilitar los días 28, 29 y 30 de diciembre (sábado, domingo y lunes) preventivamente para garantizar que pueda celebrarse el pleno de investidura en caso de que ERC se dé por satisfecha. Fuentes del órgano de gobierno de la Cámara explicaron ayer que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, todavía no ha recibido señales por parte del candidato Pedro Sánchez de que la investidura pueda producirse antes de enero. «Es por si acaso», expresan.
Las mismas fuentes explicaron que la «reserva» de las tres jornadas por parte de la Mesa es necesaria porque a pesar de que es diciembre (periodo hábil en términos parlamentarios) se necesita el permiso del órgano al caer en fin de semana.
En caso de que la investidura se celebrase finalmente en enero (entonces periodo inhábil) no sería necesario dicho trámite porque quedaría dentro de las competencias de Batet, como se refleja en el Reglamento.
No obstante, fuentes parlamentarias insistieron ayer que el PSOE está trabajando para que se celebre cuanto antes. El plan es que el debate sea el viernes 27, la primera votación el sábado 28 y la segunda el lunes 30.
A falta de unos «flecos»
A la espera de que la Abogacía del Estado presente su escrito ante el Supremo, desde ERC ya advirtieron ayer de que no tendría sentido que una decisión del TJUE sobre la situación de Junqueras «sirva para todos menos para el propio Junqueras». De esta manera, Marta Vilalta, portavoz del partido que lidera Junqueras desde la prisión de Lledoners, envió un mensaje directo al PSOE, partido con el que está a punto de cerrar un acuerdo de investidura –solo quedan unos «flecos», aseguró Vilalta– para que tome nota.
En este sentido, Vilalta reconoció, en rueda de prensa, que los contactos con el PSOE se habían reanudado y que en ERC estaban a la espera de la posición de los servicios jurídicos del Estado para intensificarlos.
Por su parte, Meritxell Budó (JpC), portavoz de la Generalitat, exigió al Gobierno la puesta en libertad de los presos por el «procés», y más en fechas como las festivas de Navidad. En esta línea, Budó no descartó «algún cambio» en el grado penitenciario concedido a los condenados –en prisiones catalanas–, en aplicación de la sentencia del TJUE, en su opinión.
De confirmarse los términos en los que la Abogacía del Estado está ultimando su escrito, el órgano que dirige Consuelo Castro no tendría que retorcer los argumentos que esgrimió en junio cuando informó a favor del permiso a Junqueras para completar los trámites como eurodiputado ante la Junta Electoral en el Congreso.
La Abogacía recordó entonces que es a este órgano a quien corresponde valorar el cumplimiento de los requisitos establecidos por el derecho español que puede afectar a los candidatos electos «y singularmente los efectos del artículo 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal», el que permitió la suspensión de los entonces procesados por rebelión mientras estaban en prisión preventiva.
Participación política
En su escrito al tribunal del «procés», pidió que el traslado de Junqueras a la Cámara Baja (donde acudieron todos los europarlamentarios electos) se hiciera en las mismas condiciones de custodia y con las mismas limitaciones que el día en el que se constituyeron el Congreso y el Senado (un mes antes).
La Abogacía justificó su postura en que debía autorizarse su salida de prisión para jurar o prometer la Constitución ante la Junta Electoral Central para «no menoscabar la titularidad del derecho de participación política» del exvicepresidente de la Generalitat y hacer posible la práctica de los actos indispensables para la adquisición de la condición de miembro del Parlamento Europeo.
Además, solicitó que se enviara a este órgano (la Junta Electoral) el auto de conclusión del sumario de la causa del «procés» y la comunicación de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, por la que se declaró a Junqueras automáticamente suspendido como diputado.
Respecto a la inmunidad, los servicios jurídicos del Estado, que representaba en el juicio del «procés» Rosa Seoane, admitían que «la extensión y alcance del régimen de las inmunidades de los parlamentarios europeos se remite al derecho nacional de cada uno de los parlamentarios». «Vendrán determinados por la extensión que les reconoce el derecho español», reconocía en su escrito. Pese a la contundencia de sus argumentos, en la vista de Junqueras en Luxemburgo, la Abogacía el Estado se posicionó del lado de la Fiscalía y del Parlamento europeo.
Como ahora, el criterio de la Abogacía del Estado ya chocó en junio con el que mantuvo la Fiscalía, que rechazó la concesión de este permiso a Junqueras advirtiendo que la obtención de la condición de europarlamentario, obligaría a pedir un suplicatorio a la cámara europea para poder seguir avanzando en el procedimiento, lo que causaría «interferencias absolutamente irrazonables» en el procedimiento judicial, que quedó visto para sentencia dos días después.
Una condena ya firme
La Fiscalía argumentó que cuando Junqueras fue elegido diputado nacional en las elecciones de abril no fue necesario solicitar el suplicatorio al Congreso porque ese trámite sólo es exigible en los momentos previos a la inculpación o el procesamiento, pero que, de acuerdo con el reglamento interno de la Eurocámara, ahora sí que habría que dar ese paso en el Parlamento comunitario para retirarle la inmunidad.
En sus argumentos, en el traslado que ha dado el Supremo a las partes tras la sentencia del TJUE, los fiscales zanjan el asunto señalando que Junqueras «no está actualmente sujeto a medida cautelar alguna sino ejecutoriamente condenado», lo que hace innecesario pedir suplicatorio alguno pues de ninguna forma el líder de ERC puede desempeñar su cargo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
