Opinión
La agonía del régimen del 78 y llamamiento a un nuevo orden constitucional

El régimen del 78 del que nació la Constitución del mismo año, se ha ido degradando de tal manera que todos los días asistimos a acontecimientos circenses que nada tienen que ver con la salud democrática que representan otros países de la Unión Europea.
Se construye un régimen bajo un paraguas (la Constitución del año 78) que desde su inicio empieza a hacer aguas y a naufragar en los pilares fundamentales. El Título I de los Derechos y Libertades y el Título VIII del sistema Territorial (Autonomías).
Sobre el papel el Título I no se corresponde para nada con la realidad.
No se garantizan ni uno solo de los derechos reconocidos a los españoles en el referido título, a saber:
Art. 1º.- Ni el derecho a la libertad, justicia e igualdad existen.
Art. 2º.- El castellano no está garantizado en determinadas Comunidades Autónomas.
Art. 10º.- Los Derechos fundamentales y las libertades no se adecúan a la declaración Universal de Derechos Humanos.
Art. 14.- Los españoles no somos iguales ante la Ley.
Art. 17.- Se priva a los españoles, abusando de la detención preventiva.
Art. 18.- No se garantiza el derecho al honor y a la propia imagen (penas de telediario).
Art. 24.- No existe la tutela judicial efectiva (dilaciones indebidas).
Respecto al Título VIII el sistema autonómico, ya nació con una grave enfermedad que se ha degenerado en metástasis, sin posibilidad de curación.
Se necesita un nuevo implante de funcionamiento, un nuevo cuerpo que sea válido para el conjunto de todos los españoles, en igualdad de derechos y obligaciones.
Controlar 17 “Estados” Autonómicos que cada uno se parapeta como un fortín y además exige “más y más “, ha provocado la falta de respuesta adecuada y contundente por parte del Gobierno de la Nación.
El régimen del 78 se ha corrompido en todas sus Instituciones Nacionales, Autonómicas y Locales y es incapaz de articular los mecanismos adecuados para atajar la corrupción.
Los casos de corrupción que han sido objeto de respuesta judicial, son ínfimos y además selectivos (según convenga políticamente). Con la aparición de otros partidos políticos, ajenos al clásico bipartidismo no se ha contribuido a regenerar el Régimen del 78, es más forman parte de la casta política que goza de privilegios inexistentes en democracias consolidadas.
La desgracia para España y los españoles estriba en que este régimen corrupto del 78, se está perpetuando, sin que la sociedad española reaccione.
Únicamente un movimiento masivo popular que dijera “basta ya” a las indecencias cotidianas que cada día nos ofrezca el régimen del 78, sería la manera de acabar con esta lenta agonía.
Para ello, se necesita un líder o líderes y un nuevo marco constitucional.
No es válida una segunda transición que apuntalara aún más el régimen del 78, se necesita un nuevo orden constitucional.
En ese nuevo orden constitucional una pieza fundamental sería la forma de gobierno sustituyendo la Monarquía Parlamentaria (que ha dado un pésimo ejemplo a la sociedad española) por una república moderna y democrática, diametralmente opuesta a las que sufrieron los españoles en el siglo pasado.
Jurista y secretario general del sindicato Manos Limpias
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






