Internacional
La alcaldesa de Chicago (el extraño ser de la imagen) llama ‘a las armas’ al colectivo LGTB tras la publicación del borrador de la Corte Suprema sobre el aborto
La alcaldesa de Chicago, la tercera ciudad más grande de Estados Unidos, Lori Lightfoot, ha llamado a las armas a la ‘comunidad LGTB’ tras la filtración del borrador de la Corte Suprema que podría abrir la puerta a la prohibición o limitación del aborto en parte del país, y ha asegurado que Chicago será un «oasis» para las mujeres que quieran asesinar a sus hijos no nacidos.
«A mis amigos de la comunidad LGTBQ+: la Corte Suprema viene ahora a por nosotros. Este momento tiene que ser una llamada a las armas«, escribió Lightfoot en su cuenta de Twitter el lunes.»No renunciaremos a nuestros derechos sin luchar, ¡luchar por la victoria!», añadió la alcaldesa demócrata.
Lightfoot, que cumple todos los requisitos para ser una voz autorizada dentro del partido demócrata, inundado por el ‘wokismo’, ya que es negra y se considera lesbiana, fue una de las figuras políticas que criticó con mayor fuerza el contenido del borrador de la Corte Suprema filtrado la pasada semana.
«Me uno al coro de millones de personas en todo el país que están asqueadas y enfurecidas«, escribió Lightfoot a través de un comunicado institucional el lunes de la semana pasada, día en que se conoció la posibilidad de que el alto tribunal pueda revocar la histórica sentencia que trajo el aborto a Estados Unidos.
Según la alcaldesa de la tercera ciudad más grande de Estados Unidos, «los arquitectos de esta destrucción no se detendrán ante el derecho a elegir de la mujer», sino que la decisión de la Corte Suprema «sentará un precedente» para desmantelar los fundamentos legales utilizados para proteger contra «la discriminación de género», «los derechos de las mujeres, los derechos de las personas trans, los derechos de los inmigrantes y, por supuesto, el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo e interracial«.
Al día siguiente, el 3 de mayo, Lightfoot afirmó que el borrador era «un ataque horrendo a nuestro derecho fundamental a elegir», y aseguró que lucharán «contra eso con todo lo que tenemos». «Tenéis mi palabra: haré todo lo posible para garantizar vuestro derecho al aborto«, escribió en las redes sociales.
La alcaldesa demócrata señaló que esta decisión «haría retroceder a nuestro país décadas», que es «lo que quiere la derecha». «Como alcalde, tengo un mensaje para cualquiera que esté preocupado por el acceso a los servicios abortivos… Las puertas de Chicago están abiertas«, escribió Lightfoot en Twitter.
El 4 de mayo, reiteró su propuesta: «Si necesitáis un aborto o cualquier otro cuidado reproductivo, Chicago siempre estará ahí para vosotros».
Finalmente, este lunes, la alcaldesa de Chicago lanzó la iniciativa ‘Justice For All Pledge’ ― Compromiso de Justicia para Todos―, con la que busacarán ayudar económicamente a facilitar el aborto a los habitantes de Chicago e incluso de los estados vecinos en el caso de que el derecho a asesinar a los no nacidos sea prohibido.
«Chicago será y debe ser un refugio seguro para todos aquellos a quienes se les niega el derecho al aborto. El anuncio de hoy garantizará que todos los pacientes, sin importar dónde vivan, tengan acceso a la atención médica esencial que necesitan y merecen», escribió tras el anuncio Lightfoot en su cuenta de Twitter. «Chicago va a ser un oasis para las mujeres en el Medio Oeste y tenemos que estar listas», añadió.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
