Internacional
¡La libertad de la izquierda! Soros, Obama y Hillary Clinton -entre otros- «sugieren» a las empresas que invierten en Twitter que retiren su dinero en cuanto Elon Musk tome el control
Un grupo de 26 organizaciones activistas y ONGs enviaron una “carta abierta” a las empresas que invierten y publicitan en Twitter, pidiéndoles que reconsideren sacar su dinero de la empresa cuando pase al control de Elon Musk.
La carta está firmada por organizaciones como la Open Society Foundation, Accountable Tech, Media Matters y Ultraviolet. La primera es la fundación de George Soros, y reconocida mundialmente como el principal grupo de lobby de progresismo de extrema izquierda. Las demás, son un poco más oscuras.
Musk, en respuesta a la carta, tuiteó: “¿Quién financia estas organizaciones que quieren controlar su acceso a la información? Investiguemos…“. No es muy complicado encontrar sus lazos a las principales figuras de la izquierda internacional. Molesto por las críticas de estas figuras, agregó: “La luz del sol es el mejor desinfectante“.
Accountable Tech es un grupo con sede en Washington DC dirigido por Jesse Lehrich, vocero de política exterior de Hillary Clinton y sobrino de David Axelrod, el asesor principal de Barack Obama.
Media Matters fue iniciado en mayo de 2004 por David Brock, un ex periodista conservador que se volvió de extrema izquierda, y que ha sido el principal recaudador de donaciones de Hillary Clinton y de Joe Biden en las últimas dos elecciones.
Esta organización responde también a figuras como Susie Tompkins Buell, co-fundadora de las marcas de ropa Esprit y The North Face; Leo Hindery, un inversor de capital privado especializado en medios; y el herededor de la fortuna de la empacadora de carne Hormel Foods, James Hormel, que murió en agosto del año pasado.
UltraViolet es la organización más nueva de las principales firmantes. Fundada en 2012, responde a la Fundación Novo, de Warren Buffet, y a varios sindicatos, entre ellos la Federación Estadounidense del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) y la Federación Estadounidense de Maestros.
Otro signatario con sede en Gran Bretaña fue el Centro para Contrarrestar el Odio Digital, dirigido por un exasesor de figuras importantes del Partido Laborista, Imran Ahmed. El grupo se ha expandido para tener una oficina en Washington DC, pero su trabajo es principalmente británico.
“El Centro es mejor conocido por trabajar con Rachel Riley para eliminar a la controvertida comentarista de derecha Katie Hopkins de Twitter y al comentarista David Icke de Facebook y Youtube“, según Influence Watch.
Los gobiernos europeos también están fuertemente involucrados a través de la organización Access Now. Comenzado durante las elecciones iraníes de 2009, como un grupo activista para organizar y protestar contra el fraude electoral e informar sobre abusos a los derechos humanos, el grupo ahora es global y tiene oficinas en todo el mundo, y responde a los partidos más importantes de la izquierda europea, muchos de los cuales están en el poder, como en España, Suecia o Alemania.
Su mayor donante, según su último informe , es la agencia de desarrollo del gobierno sueco, Sida, seguida por Open Society Foundations, una vez más, de Soros. También responde a los gobiernos de Dinamarca, Alemania y los Países Bajos, así como al gobierno de Canadá.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
