España
La Conferencia Episcopal apoya a la Comisión Islámica pidiendo religión musulmana en los colegios
El director del Secretariado de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, Manuel Barrios, y el secretario de la Comisión Islámica de España (CIE), Mohamed Ajana Elouafi, han defendido el derecho de los musulmanes a elegir la clase de Religión para sus hijos en colegios e institutos españoles.
En una entrevista conjunta a la web de periodismo contra el odio ‘Salam Plan’ con motivo del Día Contra la Islamofobia que se celebró este miércoles, Barrios ha subrayado que los padres tienen “todos los derechos del mundo” a que sus hijos reciban clase de religión “conforme a sus valores”. “Es un derecho fundamental que hay que respetar”, ha manifestado.
En este sentido, ha afirmado que le “duele” que “hay colegios y comunidades donde no se les permite tener profesores de su religión. “Eso no es aceptable. Si se cumplen las condiciones, hay que ofrecerlo”, ha apuntado.
Por su parte, Mohamed Ajana, ha recordado a los responsables políticos que la clase de religión islámica es “un derecho que dan las leyes, no es un favor que hace el director del colegio”. Así se estableció en el artículo 10 del Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España de 1992, en aplicación del artículo 27.3 de la Constitución Española.
Ajana ha agregado que “la clase de religión, sea islámica o sea otra, se hace de forma ordenada y por personal autorizado”. “Tanto el libro en sí como el proyecto curricular han sido aprobados y supervisados por el Ministerio de Educación”, ha precisado.
Hasta el curso actual, había 45 profesores de religión islámica en toda España, para un alumnado potencial de 290.000 alumnos, según el Observatorio Andalusí.
Acerca de la unidad didáctica sobre “el terrorismo en España”, que se impartirá a los alumnos de 4º de la ESO, y que ha sido elaborada por los ministerios de Educación e Interior, Barrios y Ajana han pedido que se consulte a los representantes de la comunidad musulmana para diseñar este tipo de contenidos.
La unidad, según recoge la web ‘Salam Plan’, se refiere a los atentados del Daesh o Al Qaeda y emplea términos como “terrorismo yihadista” o “terrorismo islamista” y se asegura que el objetivo de estos terroristas es “implantar un califato bajo una interpretación ortodoxa de la sharia, la ley islámica”.
“La yihad en el Islam tiene otra interpretación más espiritual”, ha explicado el representante de la Iglesia Católica, al tiempo que ha añadido que “no se puede aceptar” la afirmación de que el terrorismo de grupos como Al Qaeda o Daesh responda a una “interpretación ortodoxa” del Islam.
‘Yihad’ significa “esfuerzo máximo” en árabe y en su aplicación teológica musulmana implica el esfuerzo personal por mejorar uno mismo y el entorno. Incluye también una opción de defensa armada en caso de ser atacados y por decisión de un Estado, tal y como ha recordado Mohamed Ajana.
En torno a la polémica sobre la titularidad y uso de la mezquita-catedral de Córdoba, ambos representantes religiosos han asegurado que no es un asunto que les preocupe y que no está en su agenda. “Es un tema que no está sobre la mesa actualmente”, ha indicado Ajana. Por su parte, Barrios opina que es “una polémica creada falsamente por otros motivos” y que no causa “conflicto” entre ellos.
Fuente: OKdiario
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Pedro
07/07/2019 at 13:37
Mierda para los Obispos, falsos y traidores. ¡Cuánto me alegro de no poner la X en la declaración de la renta! Estos traidores no se merecen nada más que nuestro desprecio.
Pedro
16/12/2018 at 13:23
Mierda para los Obispos, falsos y traidores. ¡Cuánto me alegro de no poner la X en la declaración de la renta! Estos traidores no se merecen nada más que nuestro desprecio.