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España

La derecha habría logrado la mayoría absoluta yendo bajo las mismas siglas

Redacción

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LVG.- La ruptura de la derecha española en tres pedazos costó al Partido Popular más de cien escaños y una mayoría absoluta. Pablo Casado se dirigió a los medios en la medianoche del domingo como el líder con el peor balance electoral de la historia del PP. «El resultado de hoy es muy malo», reconoció, y atribuyó el fracaso partido a la división del voto. «El tiempo nos ha dado la razón», añadió tras una campaña en la que Génova alertó cada día sobre el riesgo de cambiar el voto hacia Ciudadanos o Vox.

La escisión de la rama derechista que lidera Santiago Abascal entrará en el Congreso con dos millones y medio de votos. Cs, cuyo candidato también estuvo en la órbita popular, se asentó como alternativa con más de cuatro millones de apoyos, a unos 200.000 del PP. La suma de los tres partidos es de 11,17 millones de votos, más que los 10,8 millones que hicieron presidente a Mariano Rajoy en el 2011 por mayoría absoluta.

El reparto de escaños según la actual ley electoral, que Casado pidió que se revise tras conocer el duro golpe del 28A, deja al PP con solo 66 diputados, su punto más bajo desde el cambio de siglas de Alianza Popular. Aquella modificación sirvió para abrazar bajo una sola formación todas las sensibilidades políticas del centro a la extrema derecha. De mantenerse así, los populares hubiesen ganado las elecciones por mayoría absoluta, con el 42,8 % de los apoyos y 176 escaños, aplicando la regla d’Hondt a las 52 circunscripciones españolas.

La fusión de las tres derechas en una sola formación hubiera mejorado el número escaños de los tres partidos por separado. El PSOE hubiera perdido 13 diputados y Unidas Podemos hubiera quedado en 30. El escenario no hubiera afectado a los partidos nacionalistas, que conservarían el número de actas que dejaron las urnas, con Bildu cediendo un escaño. El presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, mantendría su diputado con el Partido Regionalista de Cantabria, Compromís también y Coalición Canaria lo hubiera perdido.
Hubiera ganado en Galicia

Los gallegos depositaron más de 86.000 papeletas de Vox, insuficientes para obtener escaño. Sin embargo, sí hubiera hecho sumar un representante más a la derecha en la provincia de A Coruña. La coalición de los tres partidos hubiera ganado los comicios en la comunidad con 11 diputados, uno más que el PP. La marca de Pablo Iglesias en Galicia, En Común, mantendría sus dos actas. El BNG hubiera quedado fuera de la disputa por volver a la Cámara Baja.

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La situación en Lugo y Orense se mantendría igual, con el bipartidismo repartiéndose equitativamente los cuatro escaños que componen ambas circunscripciones. En Pontevedra se produciría un empate a tres entre PSOE y la suma de PP, Ciudadanos y Vox.

Mejora en Cataluña

La llamada a filas de Pablo Casado a Cayetana Álvarez de Toledo en Barcelona para contrarrestar el efecto Inés Arrimadas con Ciudadanos no surtió efecto. La candidata será la única diputada popular de Cataluña, donde hasta ahora contaba con seis representantes. Solo en esa circunscripción el bloque de derecha hubiera mantenido ese número, al que se suman otros dos escaños. El PSC hubiera mantenido su buen resultado, que lo dejó a tres diputados de un ERC histórico y rozando el millón de votos. El panorama se hubiera mantenido similar para JxCat y En Comú Guanyem.

Recupera sus feudos

El PSOE consiguió dar un vuelco en casi todo el mapa, después de que el PP solo fuese capaz de aguantar su liderazgo en cuatro provincias: Lugo, Orense, Salamanca y Ávila. La unión de PP, Cs y Vox les hubiera hecho ganar en once comunidades autónomas y empatar en cuatro. Hubiera recuperado también la ciudad autónoma de Ceuta y hubiera reforzado su victoria en Melilla, donde a punto estuvo de perder su escaño tras más de 20 años.

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El bloque de derecha hubiese evitado la pérdida de feudos históricos como Castilla y León o la Comunidad de Madrid. En la primera hubiera arrasado con 24 de los 31 escaños que hay en juego. En provincias como Burgos, donde el PSOE se llevó dos escaños, para el PP y otro Ciudadanos, la alianza de los tres partidos se hubiera quedado con los cuatro diputados que componen la circunscripción.

En Madrid hubiera sido la primera fuerza con 21 diputados, duplicando los del PSOE, que hubiera perdido un escaño. El nuevo escenario no hubiera afectado a Unidas Podemos, que mantendría el reparto actual.

Andalucía hubiera experimentado el mayor giro, al otorgar a la derecha 33 escaños frente a los 22 del PSOE. La formación morada sí que hubiera sufrido aquí la reorganización de los tres partidos bajo uno solo al perder dos diputados. En otras comunidades, como Cantabria, el resultado final apenas hubiera variado por el reducido número de diputados al Congreso de cada provincia.

Metodología

Para la elaboración de esta pieza se han sumado los votos de Partido Popular, Ciudadanos y Vox en cada una de las 52 provincias españolas para después aplicar la regla d’Hondt y extraer el número de escaños que corresponden a cada formación.

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España

¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

AGENCIAS

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El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»

 

Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.

En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».

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