Sociedad
La derechita cobarde, al ataque: El Gobierno del PP en Andalucía dice que si pudiera repetiría el ‘modelo austriaco’ y confinaría a los no vacunados contra el covid
EN ARAS DE LA LIBERTAD, EL PARTIDO POPULAR DEBE SER DESTRUIDO.
El consejero de Sanidad de Andalucía, Jesús Aguirre (PP), ha dicho que si pudiera confinaría a los no vacunados contra el covid, tal y como hace desde este lunes Austria.
«Aquí legislativamente sería imposible. Ojalá tuviéramos nosotros las herramientas», ha dicho Aguirre, al tiempo que ha señalado que «ojalá» se hubiera aprobado una ley específica de pandemia en el Congreso de los Diputados o una ley que diera las herramientas a las comunidades autónomas para actuar de esa forma tan imperativa, «que no lo vemos mal, siempre que pudiéramos jurídicamente», ha añadido.
Austria aplica desde este lunes un confinamiento para las personas que no se hayan vacunado, una medida que permanecerá en vigor al menos hasta el 24 de noviembre.
Así, se obliga a estas personas -el 35 por ciento de la población, unos dos millones de austriacos- a permanecer en sus casas salvo para actividades esenciales, entre las que figura acudir a trabajar, al médico o a realizar compras de productos básicos.
Estarán exentos los menores de doce años, las mujeres embarazadas y quienes puedan demostrar que han pasado el covid en los últimos seis meses, según la regulación pactada entre el Gobierno federal y las administraciones regionales.
VOX: ‘Por encima de todo hay que seguir defendiendo los derechos individuales’
El portavoz de la dirección nacional de VOX, el eurodiputado Jorge Buxadé, ha dicho sentir «profundo temor» ante la posibilidad de que se extienda en España la medida implantada en Austria de confinar en sus domicilios a los ciudadanos que se hayan vacunado.
A su juicio, «por encima de todo hay que seguir defendiendo las libertades y los derechos individuales, la protección de datos y el derecho a la privacidad y la intimidad».
Buxadé ha recordado que VOX ya recurrió en los tribunales medidas de gobiernos autonómicos de exigencia del pasaporte Covid, pues no considera que se deba distinguir entre ciudadanos de primera o segunda categoría en función del criterio de estar o no vacunado. «Y ahí vamos a estar», ha enfatizado, anticipando nuevos recursos si las autoridades españolas siguen la estela de Austria.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
