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Opinión

La dictadura de los señoritos rojos. Por Francisco Rubiales

Redacción

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Algunos ingenuos dicen que Pedro Sánchez y la chusma de comunistas, golpistas y pro etarras que le sigue y sostiene quieren instaurar en España una «dictadura del proletariado», pero eso es falso porque lo que están instalando es la «dictadura de los señoritos».

La dictadura de los proletarios siempre fue una mentira del comunismo destinada a engañar a las masas. Lo único que el comunismo sabe construir es la dictadura de las élites que dirigían el partido, la de los modernos «señoritos rojos».

Nada hay más parecido a uno de aquellos señoritos de los siglos XIX y XX que un dirigente socialista o un comunista del presente español. Controlan el Estado como si fuera su propiedad, se quedan con lo mejor, ambicionan tener poder sobre los demás y lo ejercen sin piedad, repartiendo arbitrariamente los recursos públicos, el trabajo, la notoriedad y otros muchos resortes. En algunos casos extremos, hasta han ejercido el derecho de pernada.

Los políticos son los señoritos del presente español y, de una manera especial, los de izquierda, que viven auto beneficiándose, disfrutando de una práctica impunidad, acumulando poder y riqueza y caminando con arrogancia por la vida,

Quien no lo crea que analice las casi cuatro décadas de poder socialista reciente en Andalucía, donde el PSOE creó una tupida red corrupta que se parecía como dos gotas de agua a las que crearon las élites en la URSS, Alemania del Este, Rumanía y otras tiranías rojas.

Son los herederos modernizados y con más poderes y privilegios, de aquellos señoritos rurales que dominaron la España corrompida e injusta de los tiempos de la Restauración y que, con la victoria del Franquismo, recuperaron su dominio sobre los pobres y disfrutaron de poder, riqueza y privilegios durante una parte importante del siglo XX.

Lo que Sánchez está construyendo en España, de espaldas a la opinión pública, con alevosía y nocturnidad, es una dictadura de los señoritos, al igual que la crearon los comunistas en la URSS, en Cuba y en todos los países donde clavaron sus garras.

En las sociedades socialistas los políticos lo tienen todo y el pueblo casi nada. En la URSS, las dachas (casas de lujo), los alimentos de calidad, el dinero y una lluvia de privilegios eran exclusivos de las clases dirigentes: cuadros del partido, militantes, funcionarios, militares, miembros de la inteligencia, policías represores y chivatos degenerados, de todos los tipos y calañas.

Aquella chusma con poder sólo supo crear pobreza en sus países y esclavitud, sufrimiento y muerte para el pueblo. La verdad y la libertad fueron asesinadas y después les llegó el turno a los disidentes. Finalmente también cayeron los que pensaban libremente y eran molestos para el régimen. Y los que molestaban demasiado eran eliminados.

En España todavía no hemos llegado a ese extremo, pero se está avanzando con paso firme hacia la dictadura de los señoritos rojos, siguiendo la siniestra hoja de ruta que idearon los estrategas del maldito comunismo asesino: cambio de las leyes, degradación y de la sociedad, desmoralización, mentiras, eliminación del honor, el esfuerzo, la decencia y otros valores, destrucción de la familia, que siempre es el pilar de la solvencia social, estímulo de la pobreza y otras suciedades y canalladas siempre orientadas a debilitar la resistencia y la dignidad de seres a los que el gobierno necesita convertir en esclavos capados.

Los privilegios para los gobernantes que establece el sanchismo, el cambio de las leyes que les estorban, sus mentiras reiteradas y la demolición de los valores y pilares que sostienen la sociedad española son parte de la sucia y miserable migración hacia la tiranía, que encabeza el «pastor» Pedro Sánchez, con sus rebaños de ovejas siguiendo sus caprichos, mandatos y consignas.

En Cuba, los «señoritos» son los castristas, que sólo comparten el poder con los militares y los chivatos. Entre los tres grandes grupos, miembros del partido, militares y chivatos al servicio del partido, se reparten el pastel, mientras el resto del pueblo es sometido a hambre, humillaciones y vejaciones para minar su fortaleza y envilecerlos poco a poco. En China, Venezuela, Nicaragua y otros países donde se ha clavado la garra socialista, el resultado es siempre el mismo: avance hacia la esclavitud, la pobreza y la degeneración.

La política ya es el España la carrera más rentable y fácil. Con extraordinaria rapidez y sin tener que rendir cuentas por sus resultados, los políticos son los nuevos ricos poderosos en la sociedad corrompida de España. A un político no se le exige nada, ni idiomas, ni títulos ni solvencia moral, ni experiencia. Sólo se le pide lealtad al líder, obediencia y disposición para participar, sin escrúpulos morales, en la gran orgía del poder, los privilegios y la rapiña.

A la hora de votar, aunque usted se sienta pobre y marginado, no cometa el error de votar a los «señoritos rojos», codiciosos de dinero, ávidos de poder, privilegios, ventajas y lujos e incapaces de hacer feliz al pueblo.

 

Francisco Rubiales

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Opinión

Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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