Sucesos
La gentuza que va a pagarnos las pensiones: Una subinspectora fuera de servicio de Granada sorprende a tres mujeres GITANAS RUMANAS tras robar el monedero a una anciana
En poder de las presuntas autoras se encontraron 90 euros en metálico y ya han sido citadas para su comparecencia en juicio rápido.
Agentes de la Policía Nacional han detenido en Granada a tres mujeres de nacionalidad rumana, de entre 17 y 45 años, sin antecedentes policiales, como presuntas autoras de un delito de hurto tras haber sido sorprendidas por una policía fuera de servicio en el momento de sustraer el monedero contenido en un bolso mochila perteneciente a una septuagenaria que se encontraba esperando para cruzar un semáforo.
A las presuntas autoras, que se encontraban indocumentadas, se les intervino 90 euros en metálico, habiéndose fijado ya fecha para comparecer en un juicio rápido.
Los hechos tuvieron lugar cerca de las once de la mañana, momento en el que una subinspectora destinada en la Comisaría Provincial de Granada circulaba a bordo de su vehículo por la Carretera de Málaga a su paso por la barriada de La Chana. Fue entonces cuando esta agente, que se encontraba fuera de servicio, pudo observar como una mujer de avanzada edad estaba siendo víctima de un hurto por parte de otras tres mujeres mientras esperaba en un semáforo para cruzar al otro lado de la carretera. Desde su asiento del vehículo pudo ver perfectamente como estas mujeres se pegaban por detrás a la víctima y una de ellas abría el bolso mochila que llevaba a su espalda sustrayendo de su interior un monedero.
Indocumentadas y en posesión de 90 euros en billetes
Tras observar lo sucedido la agente estacionó su automóvil en las inmediaciones, pudiendo observar como las cuatro mujeres entraban en un supermercado cercano al semáforo donde había tenido lugar el hurto. La subinspectora entró en el supermercado y localizó a la víctima, una mujer española de 76 años, informándola de lo sucedido momentos antes, comprobando que esta acción delictiva había pasado inadvertida para la perjudicada. A continuación, dentro del mismo supermercado, también pudo localizar a las presuntas autoras, solicitando al mismo tiempo la colaboración de una patrulla uniformada al CIMACC-091.
Una vez en el lugar, la patrulla actuante junto con la subinspectora, comprobaron que las tres mujeres carecían de documentación y portaban 90 euros en billetes, presumiblemente pertenecientes a la víctima, siendo trasladadas a continuación hasta dependencias policiales. Tras conseguir identificar a las presuntas autoras estas fueron puestas en libertad, aunque previamente citadas para comparecer en un juicio rápido por los hechos cometidos.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
