Sucesos
La heroína se instala en Lavapiés: «Consumen en plena calle a cualquier hora»

Cuentan los vecinos más longevos de Lavapiés que a finales del siglo pasado una paliza cambió la historia del barrio.
Una cuadrilla de jóvenes, habituales del lumpen en aquella época, golpeó brutalmente a varios turistas japoneses tras resistirse a «entregar» sus pertenencias. «Aquello fue muy sonado. Al día siguiente, la embajada declaró la ciudad como un destino muy peligroso», relata uno de ellos al más puro estilo literario. Desde entonces, apenas se ven nipones pasear tranquilamente por sus calles. «Se reforzaron las medidas de seguridad e, incluso, se empezó a hablar de la necesidad de poner cámaras de videovigilancia», prosigue. Pero aquel suceso, señalado como un punto de inflexión en la zona, es hoy solo un recuerdo difuso.
Los tiempos oscuros han rebrotado con fuerza. «En realidad nunca se fueron», corta tajante Marisol, acostumbrada al tormento diario que sufren los residentes. «Lo que pasa es que ahora se ven más “tirados”», añade en referencia al aumento de toxicómanos que deambulan de aquí para allá, sin más pretensión que la de buscar su dosis diaria en cualquiera de los «narcopisos» que asuelan el barrio. La preocupación por el menudeo de marihuana y hachís, fácilmente localizable en las plazas de Lavapiés o Ministriles, ha virado hacia una realidad tristemente famosa en los años ochenta: la del «boom» de la heroína.
Lugares como el callejón del mercado de San Fernando o el perímetro que rodea a la iglesia de San Lorenzo son algunos de los puntos negros señalados por el vecindario. «Desde hace cinco años, que empezamos a detectar los primeros, el número de “narcopisos” no ha parado de crecer», apuntan desde la Plataforma del Barrio de Lavapiés, convencidos de que la bajada del tráfico en la Cañada Real ha motivado la dispersión de los drogodependientes hacia otros enclaves de abastecimiento. Es por ello que en el último año han observado un repunte. «Hemos detectado jeringuillas en la calle», advierten, cansados de todas las problemáticas ligadas a esta tesitura.
El distrito Centro, con Lavapiés como principal «caladero», es el primero de los veintiuno en que está dividido Madrid en cuanto a actuaciones de la Policía Municipal relacionadas con la tenencia o el consumo de drogas. En mayo, las intervenciones se dispararon hasta las 170 y 83, respectivamente, alcanzando su pico más alto en lo que va de año.
Recientemente, la Policía Nacional ha logrado desarticular tres de los «narcopisos» más activos, ligados en este caso al trapicheo de cocaína y chocolate. Los agentes apresaron a ocho personas, de dos bandas diferentes, como presuntos autores de sendos delitos contra la salud pública, pertenencia a grupo criminal y usurpación de inmueble.
Los detenidos se repartían las tareas –mientras unos se dedicaban a regentar los puntos de venta, otros captaban posibles clientes o distribuían la mercancía en la vía pública– y eran extremadamente cautelosos. En ese sentido, la alerta vecinal es esencial para que las investigaciones lleguen a buen puerto. «Te das cuenta de lo que hay montado cuando empiezas a notar un tránsito desmesurado de toxicómanos. A veces, de lo colocados que van, tocan todos los telefonillos o, directamente, se ponen a llamar a gritos desde la calle», revela un afectado, obligado a lidiar puerta con puerta durante casi tres años: «Vives con miedo en tu propia casa, sufres insultos, robos en los buzones, te rompen la cerradura del portal… al final, son personas que están enfermas a las que da igual lo que se les ponga por delante».
Consumo en la calle
Los «chinos» de base de coca y el «crack» son otras de las drogas en auge. Esta última, fumada en pipa de vidrio, ha adquirido especial relevancia debido a su bajo precio. «Al caer la noche, no es extraño dar con alguien que la esté consumiendo», precisa otro morador que prefiere, como casi todos, mantenerse en el anonimato. Conscientes de la circunstancia, la Plataforma de Lavapiés denuncia a diario el consumo por medio de elocuentes fotografías. El nuevo Intendente de Centro Sur de la Policía Municipal, que entró en el cargo a principios de año, les prometió que se iba a involucrar con los problemas del barrio. «Aunque por ahora no hemos visto resultados, seguimos confiando en él y en los proyectos que expuso», remarcan.
«En la plaza de Lavapiés hay un grupo de magrebíes que se dedican a robar móviles y salir a la carrera», continúan, indignados más si cabe por el regodeo que practican: «Es surrealista, a una chica le intentaron revender el mismo teléfono que le habían quitado».
Además de estos hurtos, los moradores sitúan a un pequeño clan de rumanos «que vienen al barrio para vender lo que han sustraído en Sol y sus alrededores». Otra de las contrariedades son los ruidos y las broncas que se montan en algunos locales, sobre todo en aquellos que funcionan con licencia de cafetería, pero en la práctica sirven de «afters» para los que desean continuar la juerga. Es el caso del Bar Noa, en la calle del Olmo, donde hace dos viernes se desató una pelea a navajazos. En la esquina con Ave María, el reguero de sangre seguía visible horas después.
Al ponerse el sol, el ruido en algunos tramos de las calles de Lavapiés, Tribulete, Argumosa o Salitre complica sobremanera el descanso vecinal. «Sobre todo con el buen tiempo, la gente sale a la puerta de los bares y no hay quien duerma», apunta otra residente, sin entender la falta de control para atajar este tipo de situaciones. La indigencia, por otro lado, también ha aumentado. En el parque del Casino de la Reina es habitual encontrar a personas malviviendo entre matorrales, la mayoría, con signos evidentes de alcoholismo u otros estupefacientes. Y el olor a orín y heces humanas es, en según qué zonas, insoportable.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






