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Opinión

La institucionalización de la mentira referente a la ideología de género

Redacción

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Es evidente que en el mundo nos enfrentamos a una ideología totalitaria, que pretende usar el sistema educativo para adoctrinar a las nuevas generaciones, además, de acabar con la patria potestad de los padres sobre los hijos. (Flickr)

Ser víctima es ya una aspiración, una etiqueta que eleva moralmente a quien la usa, que ahorra tener que argumentar y, quizás la parte más peligrosa, que consigue privilegios legales y económicos.

En su libro La masa enfurecida, Douglas Murray (escritor británico, ateo y abiertamente homosexual) nos explica que las personas de finales del siglo XX y principios del XXI viven, mayoritariamente, vacías y sin ninguna explicación sobre su rol en la Tierra —un terreno desierto, en palabras del autor—.

Sin embargo, ese terreno desierto no puede permanecer vacante para siempre. Por ende, tendrá que ser ocupado por algo. En este caso: las ideologías políticas son las que reemplazan a la religión como el camino en busca de trascendencia.

Pero ¿Cuáles fueron las consecuencias de esta nueva religión?

Las masas se han vuelto locas. Basta con seguir las redes sociales para ser testigos de la histeria colectiva en la opinión pública. Cada día alguien nuevo clama que algo le ha ofendido: un cartel que cosifica, una conferencia sobre un tema políticamente incorrecto, una letra que degrada. Vivimos en la tiranía de la corrección política, en un mundo sin género, ni razas ni sexo y en el que proliferan las personas que se confiesan víctimas de algo (el heteropatriarcado, la homofobia, la bifobia o el racismo).

Ser víctima es ya una aspiración, una etiqueta que eleva moralmente a quien la usa, que ahorra tener que argumentar y, quizás la parte más peligrosa, que consigue privilegios legales y económicos. Ese es el caso de los transexuales que, bajo las excusas de la inclusión y la tolerancia, nos obligan a todos los demás a participar de sus fantasías.

Por ejemplo, Laurel Hubbard, atleta neozelandés de 43 años, será la primera «mujer transgénero» en competir en unos juegos olímpicos. La participación de Hubbard ha causado varias controversias con las levantadoras de pesas de su categoría, entre ellas, la belga Anna Vanbellinghen —quien calificó el hecho como una broma de mal gusto—. Ya antes, en el 2018, habíamos sido testigos de la participación Angela Ponce —en realidad, Ángel— en el Miss Universo.

Noten la contradicción. Por un lado, nos hablan de inclusión y mayores oportunidades para mujeres y jóvenes. Pero por el otro, permiten que hombres —que fantasean con ser damas— ocupen espacios que antes eran exclusivos para el sexo femenino.

De seguir las cosas así, en los próximos años tendremos a puro hombres compitiendo en los eventos deportivos. Los de mejores condiciones lo harán en las ligas masculinas. En cambio, los segundones participaran en las ligas femeninas, pero disfrazados de mujeres.

Sin embargo, las cosas no terminan en un certamen de belleza o en unos juegos olímpicos. Veamos.

Es evidente que en el mundo nos enfrentamos a una ideología totalitaria, que pretende usar el sistema educativo para adoctrinar a las nuevas generaciones, además, de acabar con la patria potestad de los padres sobre los hijos. Puesto que, si el niño tiene el «derecho» a ser educado sobre esos temas, el Estado debe ser el garante de este.

Pero para comprender de manera profunda esta ideología es necesario adentrarnos en las profundidades del marxismo.

La dialéctica comunista -que opera en lo más íntimo de esta ideología- presenta a la identidad de género como una nueva categoría de rebelión ante la familia (la institución capitalista por antonomasia).

Esta dialéctica pone a la mujer y a los hijos como «oprimidos» y al padre como el «opresor». Por ende, la liberación de la mujer vendrá por medio del feminismo y la de los hijos por medio de la emancipación sexual -en muchos países las niñas de 13 años pueden abortar sin necesidad de comunicarlo a sus padres-.

No obstante, la ideología de género va más allá. Ya que no solo pretende liberar a la mujer y los hijos de la opresión del padre, sino acabar por completo con la familia. Para eso, nada mejor que terminar primero con las categorías masculino y femenino —que es en donde se origina todo—. Y de esa manera, llegar a un estadio en el cual el género —aquellos con lo cual la persona se autopercibe— sea la categoría máxima.

Como vemos, la ideología de género está imbuida de marxismo, y el marxismo es asesino. Por eso es necesario estar alertas y proteger a nuestros hijos de las garras de estos nuevos totalitarios.

Para terminar, una necesaria aclaración: estoy en contra del maltrato a cualquier ser humano, ya sea por razón de sexo, preferencia sexual, religión o color de piel. No obstante, también estoy en contra de que la mentira sea institucionalizada. Porque la ideología de género es eso, y ninguna civilización puede sostenerse en el fraude y el engaño.

Hugo Marcelo Balderrama

Economista boliviano con maestría en administración de empresas y PhD en economía.

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España

Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso

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«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»

 

Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.

Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.

¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.

Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.

Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.

Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.

Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.

Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.

Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.

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