Internacional
La izmierda progre, cabalga de nuevo: Maestro suspendido por decir que no enseñará mentiras diciendo que “un niño biológico puede ser una niña”
Un maestro cristiano de educación física fue acusado por la junta escolar y suspendido de su cargo esta semana luego de declarar en un discurso que no “mentiría” a sus alumnos y “profanaría” a Dios al afirmar que “un niño biológico puede ser una niña y viceversa”.
El maestro, Byron “Tanner” Cross, hizo la declaración en una reunión de la junta escolar del condado de Loudon el martes, según denunció el grupo sin fines de lucro, Parents Against Critical Race Theory.
La asociación Parents Against Critical Race Theory publicó el video con la declaración de Cross y adjuntó un mensaje de apoyo al docente cristiano asegurando que los izquierdistas radicales se están entrometiendo en la educación de nuestros hijos y tomando todas las decisiones:
“Este maestro de gimnasia de escuela primaria fue despedido porque a Chardonnay Antifa no le gustó lo que dijo. ¿Fue grosero? No. ¿Fue malo? Para nada. ¿Fue respetuoso? 100%. Entonces, ¿por qué lo despidieron? Debido a que LCPS está dirigido por izquierdistas radicales, y Beth Barts y Chardonnay, NAACP está tomando las decisiones. TODOS deberían ser despedidos”.
Durante el discurso, Cross expresó con sumo respeto su oposición a las nuevas políticas del distrito escolar que afirman que todo el personal use los pronombres de género preferidos por cada estudiante, y permite que los estudiantes transgénero participen en actividades consistentes con su identidad de género, en lugar de su sexo biológico.
“Mi nombre es Tanner Cross y hablo por amor a quienes sufren de disforia de género”, dijo Cross en la apertura de su discurso.
“60 Minutes’ entrevistó el pasado domingo a más de 30 jóvenes que hicieron la transición, pero se sintieron desviados por la falta de apoyo o por lo fácil que era hacer cambios físicos en sus cuerpos en sólo tres meses. Ahora están abandonando la transición” continuó Cross.
Cross durante su disertación dijo que por sobre todas las cosas se considera un servidor de Dios y aseguró que nunca mentirá a sus alumnos respecto a la posibilidad de que un niño biológico pueda ser una niña porque justamente va en contra de su religión.
“Amo a todos mis alumnos pero nunca les mentiré sin importar las consecuencias. Soy maestro pero sirvo a Dios primero y no voy a afirmar que un niño biológico puede ser una niña, y viceversa, porque está en contra mi religión “, explicó. “Es mentirle a un niño, es abuso para un niño y es pecar contra nuestro Dios”.
Tras los dichos del maestro ante la Junta Escolar, Fox News publicó un correo electrónico que supuestamente envió Shawn Lacey, el director de la escuela primaria Leesburg, donde trabajaba Cross, el cual informaba a los padres que el maestro de educación física de sus hijos había sido puesto en licencia administrativa sin dar mayores detalles.
“Me comunico con usted para informarle que uno de nuestros maestros de educación física, Tanner Cross, está de licencia a partir de esta mañana”, dijo Lacey en el correo electrónico. “En su ausencia, sus deberes serán cubiertos por personal sustituto que ya trabaja en nuestro edificio. Quería que supiera esto porque puede afectar la rutina escolar de su estudiante. Debido a que se trata de un asunto de personal, no puedo ofrecer más información”.
La noticia se produce en medio de un intenso debate que afecta a todo el país sobre el avasallamiento que la izquierda radical está generando dentro de la educación, imponiendo en los más niños la ideología de género y las teorías revisionistas sobre la raza yendo en contra de las tradiciones históricas del país.
Andrés Vacca
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
