Sociedad
La izquierda defiende que se declaren legales las relaciones con menores… ¡de 12 años!: «La pedofilia es un derecho»
Desde Marx, la izquierda, muy poco científica, sobre todo en España, enarbola siempre la bandera de la ciencia. Científicamente no puede probarse que sea científica cualquier norma moral, incluso la prohibición del incesto o la del asesinato. Como tampoco existe un derecho científico ni las llamadas ciencias sociales tienen mucho de científicas si se las pretende equiparar a las ciencias naturales, que es precisamente lo que pretenden ignorantes perversos como el autor del libro.
En la concepción cristiana y occidental, la relación sexual exige un grado de responsabilidad y compromiso que no puede darse con los niños, se les imponga por la fuerza o se les seduzca aprovechando la superioridad del adulto. En la concepción progre, el criterio es simplemente el del placer. De ahí que para un progre cualquier forma de satisfacer el impulso sexual sea igualmente válido, incluso con niños o con animales. Con su sempiterna doblez se han rasgado las vestiduras cuando lo hemos denunciado. Lo que ocurre es que como aún existe resistencia a la pederastia, van allanando el terreno con lo de su «ciencia» y la anticientífica «pecaminosidad».
El profesor izquierdista Francisco Muñoz Conde, escribió en 2013: «En el caso de los menores, el ejercicio de la sexualidad con ellos se prohíbe en la medida en que puede afectar a la evolución y desarrollo de su personalidad y producir en ella alteraciones importantes que incidan en su vida o en su equilibrio psíquico en el futuro. Cierto es que no está comprobado científicamente que ello sea así e incluso, cuando la sexualidad no es ejercida con violencia, se dice precisamente lo contrario: que favorece el desarrollo psíquico y una mejor afectividad en las relaciones interpersonales futuras; pero actualmente se extiende cada vez más una tendencia a prohibir y sancionar penalmente cualquier relación de carácter sexual con menores, a los que prácticamente hasta la mayoría de edad (o incluso, para algunos, hasta el matrimonio) se pretende apartar del ejercicio de la sexualidad como algo pecaminoso o que puede pervertirlos».
Obsérvese la apología muy mal disimulada de la pedofilia. No está comprobado «científicamente», afirma, que sea mala; al contrario «se dice –lo dicen los pederastas, obviamente– que favorece el desarrollo psíquico y una mejor afectividad» en los niños. Y la prohibición vendría de la idea del pecado –idea cristiana y por tanto rechazable para todo progre–. No por ello dejan estos hipócritas de chillar furiosamente con los casos de sacerdotes pederastas (al parecer homosexuales en su mayoría, según diversos estudios), mientras socavan activamente toda idea moral contraria a la pederastia.
«La pedofilia es un derecho a recuperar»… Ya ni se esconden para hacer estas escandalosas proclamas contra la naturaleza y el sentido común.
La comunista chilena Camila Vallejo se presentó con una camiseta en defensa de la pedofilia en el Congreso de los Diputados de Chile. Se trata, según cuenta La Tribuna, de una diputado hermanada con Podemos, formación política que le apoya y con la que varios de sus dirigentes han hecho campaña electoral.
Pero no es el único caso, según desgrana el mismo medio.
Los MAT (que es como ahora se hacen llamar los pederastas, que es la traducción de las siglas Personas Atraídas por Menores) ya están siendo admitidos por la mayoría de colectivos LGTBI que consideran que la pedofilia no es un delito sino otra opción sexual más.
La izquierda francesa está haciendo presión sobre los medios de comunicación para que los pedófilos no sean tratados como delincuentes ni como enfermos mentales sino como personas libres que tienen una opción sexual diferente.
En Holanda los pederastas se han organizado políticamente y, de hecho, su formación política es un partido completamente legal, el Partido del Amor Fraternal, la Libertad y la Diversidad (PNVD), fundado el pasado mayo, pretende rebajar la edad de consentimiento sexual de los 16 a los 12 años, legalizar la posesión de pornografía infantil y la zoofilia. Un partido legal que quiere una ley para declarar legales las relaciones con menores ¡de 12 años!
La Wikipedia (en manos de George Soros) define a los MAT como «el movimiento activista pedófilo, referido por algunos partidarios como el «movimiento del amor hacia los niños», es un movimiento social que abarca una variedad amplia de opiniones y aboga por la aceptación social de la atracción romántica y/o sexual de los adultos hacia los niños y por específicos cambios en las leyes criminales y respuestas culturales que conciernen a la conducta denominada pederasta. Actualmente se criminaliza la práctica de esta conducta por considerársela como un trastorno o patología sexual -y manifiesta que sus metas son-:
La derogación de las leyes de edad de consentimiento, a efectos de eliminar de la legislación el uso de la edad como un criterio válido para identificar el abuso sexual infantil o, como una medida provisoria, la disminución progresiva de esa edad.
La eliminación de la clasificación de la pedofilia como una parafilia por parte de la Organización Mundial de la Salud, la American Psychiatric Association (Asociación Americana de Psiquiatría) y otras instituciones criminales altamente reconocidas.
La Asamblea Nacional de Francia, ya ha aprobado una nueva legislación sobre los abusos sexuales a menores que significa, de facto, una legalización encubierta de la pederastia. Según el diario francés Le Figaro, la nueva ley federal en Francia no tiene una edad legal de consentimiento, lo que significa que los adultos que tienen relaciones sexuales con niños no serán procesados por violación si la víctima no puede probar la “violencia, amenaza, coacción o sorpresa”. Este proyecto de ley conocido como la ley Schiappa, fue promulgado el 3 de agosto por la Asamblea Nacional de Francia, provocando la indignación en todo el país y la movilización de grupos padres que acusaron al Gobierno de traicionar a los niños franceses.
¿Defienden la izquierda española el mismo criterio que estas organizaciones ideológicamente homólogas?
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
