Internacional
La OMS eleva a 83.652 el total de casos de coronavirus en el mundo y 2.858 muertos
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este viernes que el número de casos totales de coronavirus en el planeta asciende a 83.652, de los cuales 78.961 corresponden a China y 4.691 al resto del mundo.
Este recuento supone que en las últimas 24 horas se han registrado un total de 1.358 casos adicionales (331 en China y 1.027 en otros países).
La OMS indicó también que el COVID-19 ha causado hasta el momento 2.791 muertes en China y 67 fuera de este país, es decir 44 y 10 más que en la víspera.
Bielorrusia, Lituania, Países Bajos, Nueva Zelanda y Nigeria fueron los nuevos países que reportaron uno o más casos, elevando a 51 el total de naciones afectadas (la estadística se elaboró antes de que se confirmara un caso también por primera vez en México).
En el día de hoy, la OMS aumentó a “muy alto” el riesgo de expansión de la epidemia a nivel global, el mismo nivel que antes había calculado en China y en la región de Asia-Pacífico.
“Estamos en un momento decisivo”, declaró el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien subrayó que durante los últimos dos días el número diario de contagios en el mundo había sido superior al de los registrados en China. “Ningún país debe pensar que no tendrá casos. Eso sería un error fatal, literalmente. El virus no respeta fronteras”, advirtió.
En este contexto de incertidumbre, las Bolsas asiáticas y europeas se desplomaron el viernes, registrando pérdidas de entre el 3% y el 5%, mientras que Wall Street perdía 3% a su apertura.
Las pérdidas sufridas por las acciones europeas desde el viernes pasado (en torno al 12%-13%) son las más importantes desde la crisis financiera de 2008-2009, cuando la economía entró en recesión.
A medida que el virus se propaga, la actividad económica mundial va perdiendo fuelle.
En Japón, el complejo de parques temáticos Tokio DisneyLand y Tokio DisneySea anunció el viernes que permanecerá cerrado del 29 de febrero al 15 de marzo.
En Ginebra, el Salón del Automóvil, una importante cita del sector, programado del 5 al 15 de marzo, fue cancelado. También fue suspendido el salón internacional del Turismo, previsto del 4 al 8 de marzo en Berlín.
Ante la crisis sanitaria, el Fondo Monetario Internacional (FMI) previó un plan de emergencia para ayudar a varios países.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
