Internacional
La ONU ha empleado a 3.300 pedófilos, responsables de 60.000 violaciones en los últimos 10 años, revela un informe de un ex alto funcionario
Lamentablemente, en este caso, como en otros, las cosas continúan sucediendo y pareciera que nadie hace nada para ayudar a estas personitas. Pero, dicen que el conocimiento te hace fuerte, esperamos que por medio de estos relatos e informes, todos podamos tener más conocimiento de los hechos y, de una manera u otra, podamos ayudarlos.
Un absolutamente aterrador expediente publicado en febrero del 2018 por un ex alto funcionario de las Naciones Unidas reveló que los empleados de las Naciones Unidas han llevado a cabo más de 60,000 violaciones en la última década. Es más, el expediente estima que la organización emplea actualmente al menos a 3,300 pedófilos.
En solo diez años y con el pretexto de prestar ayuda, las Naciones Unidas literalmente han estado violando y saqueando países de todo el mundo. El problema se ha salido tanto de control que llevó al ex miembro de la ONU, Andrew Macleod, a exponerlo y entregar evidencia a la Secretaria del Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) de Gran Bretaña, Priti Patel.
Según el exclusivo informe de The Sun, el informe revela que, además de los 3,300 pedófilos que trabajan para la organización, más de miles de “depredadores”, abusadores sexuales, buscan específicamente trabajos de caridad y de ayuda para acercarse a mujeres y niños vulnerables.
Según Macleod, cualquiera que haya intentado hacer exponer algo sobre el horrible y desenfrenado abuso es silenciado y despedido.
Compartiendo su expediente con The Sun, el profesor MacLeod advirtió que el descontrolado escándalo de abuso estaba en la misma escala que el de la Iglesia Católica.
Si bien el informe revela que hay 3.300 empleados actualmente que son pedófilos activos en la nómina de la ONU, Macleod estima que el número real es mucho mayor.
“Hay decenas de miles de trabajadores humanitarios en todo el mundo con tendencias pedófilas, pero si vistes una camiseta de UNICEF nadie te preguntará qué estás haciendo. Tienes la impunidad de hacer lo que quieras. El sistema tiene la culpa y debería haberlo detenido hace años”.
El profesor MacLeod trabajó como jefe de ayuda para la ONU en todo el mundo, incluidos puestos de alto perfil en los Balcanes, Ruanda y Pakistán, donde fue jefe de operaciones del Centro de Coordinación de Emergencias de la ONU.
Está haciendo campaña para que los controles de los trabajadores humanitarios en campo sean mucho más estrictos, así como para que los abusadores existentes entre ellos sean llevados ante la justicia, y quiere que el Reino Unido lidere la lucha.
La sombría cifra de 60.000 del profesor se basa en la admisión del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, del año pasado [2017] de que las fuerzas de paz y el personal civil de la ONU abusaron de 311 víctimas en solo un período de 12 meses durante el 2016.
La ONU también admite que el número real probable de casos denunciados contra su personal sea del doble, ya que las cifras fuera de las zonas de guerra no se cotejan de forma centralizada.
El profesor MacLeod también estima que solo se denuncia una de cada 10 de todas las violaciones y agresiones por parte del personal de la ONU, ya que incluso en el Reino Unido la tasa de denuncia es solo del 14 por ciento.
Según la evidencia del profesor MacLeod, la exministra del gabinete Priti Patel, quien renunció en noviembre del año pasado, acusó esta semana a altos funcionarios del DFID de ser parte del encubrimiento.
“Los delitos de violación infantil están siendo financiados inadvertidamente en parte por los contribuyentes del Reino Unido”, explicó Macleod.
«Sé que hubo muchas discusiones en los niveles superiores de las Naciones Unidas sobre que ‘algo debe hacerse’, pero no resultó nada efectivo, y si ves el historial de denunciantes, estos fueron despedidos», dijo.
Como Free Thought Project ha estado informando durante años, ninguno de estos depredadores se ha hecho responsable y, como muestra este informe, solo los que lo exponen son despedidos.
En un duro golpe contra las víctimas de la trata de personas en todo el mundo, se expuso una red masiva de explotación sexual infantil en Haití, en la que participaban «fuerzas de paz» internacionales de las Naciones Unidas y otros funcionarios de alto nivel de todo el mundo, y nadie fue a la cárcel.
Durante años, las fuerzas de paz de la ONU, sus comandantes de alto nivel y otro “personal” de todo el mundo llegaban a Haití para tener relaciones sexuales con niños y niñas de hasta 12 años.
Solo en Haití, más de 300 niños se han presentado en la última década con este tipo de reclamos y solo una pequeña fracción de los acusados ha enfrentado alguna forma de responsabilidad. Y esta es la organización en la que confían los gobiernos del mundo para mantener la paz… no es de extrañar que estemos en un perpetuo estado de guerra.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
