Internacional
La Organización Mundial de la Salud (OMS): esa alcantarilla que sirve para que funcionarios de la ONU violen a niños pequeños
Un informe reportado por AP News, reveló una serie de abusos sexuales perpetrados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su misión para combatir el ébola en el Congo durante 2018 y 2019. Rápidamente los patrocinadores de la OMS en todo el mundo manifestaron su gran preocupación por lo sucedido, sobre todo debido a que los altos mandos de la OMS habrían intentado tapar el escándalo.
Según las denuncias analizadas por AP News, uno de los médicos acusados condicionó el empleo en la misión de la OMS a favores sexuales, una exigencia difícil de rechazar para los residentes de la región del Congo que padecen pobreza extrema.
Otro de los acusados, habría embarazado a una niña local y está acusado de haberle pagado a cambio de su silencio.
AP tuvo acceso a un contrato notariado en el que se revela que un miembro del personal de la OMS y un gerente de la organización firmaron como testigos del acuerdo de silencio para “proteger la integridad y la reputación” de su organización.
Los médicos de la OMS que protagonizan el escándalo son Boubacar Diallo y Jean-Paul Ngandu. Ambos negaron los hechos, y resulta más indignante aún que la extensa investigación realizada, que incluyó decenas de entrevistas, correos electrónicos, documentos legales y reuniones grabadas, demostró que la alta dirección de la OMS hizo caso omiso de las quejas sobre ambos hombres.
La mujer que acusó a Diallo de exigir sexo a cambio de empleo aseguró que “a menudo se jactaba de sus conexiones con el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus”.
La investigación además de condenar las aberrantes acciones perpetradas por los acusados, realiza una fuerte crítica a la organización por su modo laxo de investigar y tomar medidas eficaces sobre el asunto.
Incluso “Ocho altos funcionarios reconocieron en privado que la OMS no había abordado eficazmente la explotación sexual durante el brote de ébola y que el problema era sistémico, según muestran las grabaciones de reuniones internas”, indica el informe de investigación.
El informe condena a la OMS por su investigación superficial de las denuncias de abuso, e incluso acusa a los altos mandos por instruir a los denunciantes que no hagan denuncias públicas sobre lo sucedido.
La AP culpó a la OMS por llevar a cabo una investigación superficial de las denuncias de abuso, no observar sus propios protocolos para manejar los cargos de abuso, instruir a los denunciantes para que se callaran y no entrevistar a ninguno de los acusadores.
Diplomáticos y donantes de la OMS en los Estados Unidos, el Reino Unido y Europa se manifestaron con gran preocupación respecto a las denuncias reveladas y exigieron una inmediata investigación por parte de las autoridades.
“Lo que es alarmante es que la OMS parece estar callando este abuso y no condenar públicamente estas acusaciones. Se habla mucho de dar más dinero a la OMS, pero no creo que ningún gobierno deba comprometerse con eso hasta que sepamos que es una organización en la que podemos confiar”, advirtió la profesora asistente de la London School of Economics, Clare Wenham.
El embajador británico ante las Naciones Unidas, Simon Manley, también se mostró sumamente preocupado por el asunto e incluso advirtió que el “Reino Unido tiene tolerancia cero cuando se trata de la explotación y el acoso sexual”, por lo que se esperan prontas acciones contra la OMS.
Como es sabido, la OMS no es la única organización dentro de las Naciones Unidas en enfrentar escándalos sexuales de este tipo. De hecho, tanto la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) como UNICEF, también habían sido acusadas de abusar de las mujeres en la República Democrática del Congo durante el brote de ébola, según reportó Breitbart oportunamente.
Andrés Vacca
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
