España
La Plataforma por unas Elecciones Transparentes convoca concentraciones el 19 de mayo «contra el pucherazo» del 28-A
Sandra Gutiérrez.- La Plataforma por unas Elecciones Transparentes ha convocado concentraciones en toda España para el domingo 19 de mayo a las 12 horas, para pedir la repetición de las elecciones del pasado 28 de abril y por unas elecciones transparentes y limpias. Argumentan que se cometió una “flagrante manipulación del resultado electoral”.
En Madrid la cita será a las 12 en la Plaza Mayor, y ya se han sumado 12 ciudades, entre ellas Málaga, Valencia, Tarragona, Jaén, Ferrol, Gijón, Albacete o La Palma. Las concentraciones se llevarán a cabo en la Plaza Mayor de las localidades que se sumen a esta iniciativa.
Además de las presuntas irregularidades que se cometieron en los colegios electorales, en el voto por correo, en el millón y medio de electores eliminados del censo, entre otras, denuncian que el resultado electoral oficial ha sido manipulado electrónicamente.
En palabras de Rafael Palacios, fundador de la Plataforma, “la imposible casualidad de que la suma de representantes de PP + Vox sean casualmente la mitad de los de la suma de PSOE + UP + ERC nos indica que la asignación de escaños fue realizada artificialmente mediante un programa informático para impedir un gobierno patriota que impida la desintegración de España, su cultura y sus valores humanos ante el empuje del globalismo”.
Además, afirma, “la imposible casualidad de que el número de escaños obtenido por los seis primeros partidos sean todos múltiplos de tres, unido a que las sumatorias de varios de ellos den como resultado el número de escaños de otro, nos indican que el índice de probabilidad de que haya habido un fraude electoral es de un 99’86%, puesto que la probabilidad de que tan sólo el primero de los casos se dé, es de un 0’137%”.
La Plataforma también exige la inmediata supresión del organismo conocido como “Subcomité de Seguridad de la Información para la Difusión de Resultados Provisionales en Procesos Electorales, que fue creado 3 días antes de las elecciones con el que el PSOE pudo controlar el proceso electoral”.
Afirman, por último, que “la participación, a través de Indra, de la empresa Smartmatic en el proceso electoral, conocida por sus pucherazos en países sudamericanos, refuerza las evidencias matemáticas antes expuestas y nos ponen ante lo irrefutable: que las elecciones del 28 de abril fueron amañadas”.
Los organizadores han grabado la canción “El Pucherazo”, interpretada por Georgie Soros:
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
