Sociedad
La policía británica incluye a Extinction Rebellion en una lista de ideologías extremistas
La policía británica ha incluido al grupo climático Extinction Rebellion en una lista de ideologías extremistas, según «The Guardian», al mismo nivel de grupos terroristas islámicos y organizaciones neonazis prohibidas.
«¿Cómo se atreven?», respondió en un comunicado el grupo de protesta contra el cambio climático, que ha llevado a cabo cortes de tráfico o sentadas en espacios públicos en los últimos años. «En un mundo de desinformación, donde las mentiras viajan más rápido que la verdad, no podemos evitar preguntarnos si fue un intento deliberado de silenciar una causa legítima», añade el comunicado de Extinction Rebellion.
El documento policial consta de 12 páginas y ha sido elaborado por la Unidad Contraterrorista del Sureste de Inglaterra (CTPSE). En él se clasifican diversas amenazas para la seguridad nacional. La policía ahora está revisando el documento, según la BBC.
La guía está dirigida a agentes de policía, organizaciones gubernamentales y docentes que, por ley, tienen que informar de sus sospechas de radicalización en su entorno. El texto explica que los temas a tener en cuenta incluyen a personas que hablan en «términos fuertes o emotivos sobre cuestiones ambientales como el cambio climático, la ecología, la extinción de especies, el fracking, la expansión del aeropuerto o la contaminación».
En la guía, se aconseja a las personas que escuchen y cuiden a los jóvenes que «no asisten a la escuela» o «participan en las huelgas escolares planificadas», una alusión a las huelgas escolares por el clima iniciadas por la activista sueca Greta Thunberg.
Extinction Rebellion se define como una «holocracia» autoorganizada y no jerárquica y piden que los gobiernos reconozcan la «emergencia climática», que en 2025 haya una huella de carbono cero y que se creen jurados populares que decidan sobre todo lo relacionado con el cambio climático. Nació de un grupo de académicos activistas que formaban parte de «Rising Up», otro movimiento de contenido comunista que tenía como objetivo transformar la sociedad en sus cimientos.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
