Economía
La Seguridad Social quiere retrasar un año la edad ordinaria de jubilación
La Seguridad Social quiere retrasar un año la edad ordinaria de jubilación, hasta alcanzar los 65,5 años en 2048, como una de las medidas para lograr la sostenibilidad del sistema a largo plazo, si bien permitiría las jubilaciones anticipadas siempre que impliquen una mayor cotización.
En un encuentro con medios, el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, ha coincidido con la propuesta avanzada esta semana por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) de aplicar medidas para fomentar el retraso de la edad efectiva de jubilación, sin tocar la edad legal que alcanzará los 67 años en 2027.
Actualmente, la edad real de jubilación se encuentra en los 63,7 años (62,7 años incluyendo las clases pasivas), cifra que se situará en los 64,5 años en 2027, una vez desplieguen sus efectos la reforma de 2011 con la que la edad legal de jubilación llegará a los 67 años.
La edad legal de jubilación se eleva en 2019 a 65 años y 8 meses
El planteamiento del Gobierno y la AIReF sería aumentar esa edad ordinaria en un año de cara a 2048, alcanzando así una edad real de jubilación de 65,5 años.
Asimismo, el Gobierno es partidario de modificar los requisitos de acceso a la pensión, permitiendo una jubilación anticipada cofinanciada, es decir, en aquellos colectivos que acuerden aplicar unas mayores cotizaciones.
Respecto a la propuesta de la AIReF para extender el periodo de cómputo de años de vida laboral para el cálculo de la pensiones, pasando de los 25 años actuales a los 35 años, el Gobierno se muestra favorable y considera que no debería «producir efectos negativos».
No obstante, el Ministerio llevará a cabo las medidas que se acuerden en el marco del diálogo social con patronal y sindicatos, con los que prevé reunirse la semana que viene para abordar el documento de la AIReF.
Así se desprende del documento que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha enviado a la Autoridad con su opinión, en la que considera que el déficit de la Seguridad Social, que actualmente ronda los 18.000 millones (1,6 % del PIB), no tiene únicamente un carácter estructural, sino que le afectan también elementos coyunturales.
El Gobierno comparte las reflexiones de la AIReF sobre los problemas demográficos de España, considerando «necesario un refuerzo considerable» de las políticas de familia y una política migratoria «abierta», alertando de los «riesgos» derivados de la restricción de entrada de inmigrantes.
Asimismo, coincide con la evolución del gasto en pensiones de la AIReF, situándolo en el 13,4 % del PIB en el año 2048, un incremento en el que influirán tanto el incremento del número de pensionistas derivado del babyboom y las mejores cuantías que percibirán por sus mejores bases de cotización.
Entre los factores coyunturales, el Gobierno atribuye el incremento del déficit al descenso de los ingresos derivado de peores salarios y aumento de bonificaciones y reducciones de cotización, así como a las menores aportaciones de los cotizantes desempleados, derivadas de cambios normativos de los últimos años.
Además, añade el documento, una cuarta parte de las personas que se jubilan lo hacen «obligadas por normativas inexplicables o a punto de extinguirse», como la jubilación parcial.
Respecto a la inyección financiera al sistema por parte del Estado, el Gobierno estudiará en el marco del Pacto de Toledo y del diálogo social qué gastos se pueden financiar con cotizaciones o con impuestos, al tiempo que cree que las reformas deberán afectar a otras prestaciones como las de incapacidad o viudedad.
Así, apuesta por «aprovechar mejor la capacidad» de los individuos que acceden a las prestaciones de incapacidad en lugar ofertarles la salida del mercado de trabajo, así vincular la pensión de viudedad con las rentas personales.
Economía
El turismo internacional impulsa las estancias largas en la costa de Alicante
La llegada de viajeros internacionales a la costa mediterránea está cambiando algunos patrones habituales dentro del sector turístico. Más allá de las vacaciones cortas de verano, crece el número de visitantes que optan por pasar varias semanas, e incluso meses, en destinos con buen clima y un ritmo más tranquilo durante gran parte del año.
Villajoyosa empieza a notar esa transformación. Su ubicación, el tamaño de la ciudad y una oferta menos saturada que otros puntos de la costa alicantina la están posicionando como una alternativa atractiva para turistas europeos que buscan una estancia más estable.
El apartamento gana terreno frente al alojamiento hotelero
Uno de los cambios más visibles está en la forma de alojarse. Muchos viajeros internacionales priorizan espacios que les permitan mantener cierta rutina durante su estancia, especialmente cuando el viaje supera unos pocos días.
El alquiler de apartamentos en Villajoyosa se ha consolidado como una de las opciones más buscadas por este perfil de visitante. Cocinar, disponer de más espacio o trabajar a distancia desde el alojamiento son aspectos que influyen directamente en la elección.
La vivienda turística deja así de entenderse únicamente como un lugar de paso y se convierte en una especie de residencia temporal.
Teletrabajo y movilidad internacional cambian el perfil del visitante
El auge del trabajo remoto ha modificado la relación entre turismo y tiempo de estancia. Muchos profesionales ya no necesitan limitar sus viajes a periodos vacacionales concretos y pueden instalarse temporalmente en otros países mientras mantienen su actividad laboral.
Este fenómeno está teniendo impacto en destinos como Villajoyosa, donde el entorno más tranquilo y el clima estable resultan especialmente atractivos. La demanda de viviendas bien equipadas y con buena conexión digital ha crecido de forma notable.
El alquiler vacacional en Villajoyosa se adapta bien a este modelo, ofreciendo alternativas más flexibles para quienes buscan combinar trabajo y descanso.
Visitantes europeos priorizan destinos menos masificados
Otro aspecto que está favoreciendo este crecimiento es el interés por destinos que mantengan cierta autenticidad. Frente a zonas con mayor presión turística, muchos viajeros valoran entornos donde todavía exista vida local más allá del turismo.
Villajoyosa conserva parte de ese atractivo. El casco histórico, el comercio tradicional y una densidad más moderada generan una experiencia distinta para quienes buscan una estancia más relajada.
Este perfil de visitante suele permanecer más tiempo en el destino y establecer una relación más cercana con el entorno.
Estancias más largas y gasto repartido durante todo el año
El aumento del turismo internacional vinculado a largas estancias también tiene impacto en la actividad económica local. Al distribuirse durante más meses, ayuda a reducir la dependencia de la temporada alta.
Restauración, comercio y servicios empiezan a notar una actividad más estable fuera de los meses tradicionales de verano. Este movimiento favorece un modelo turístico menos concentrado y más sostenible en términos de ocupación.
El alquiler de apartamentos en Villajoyosa forma parte de esta dinámica, ajustándose a un tipo de turismo que prioriza la permanencia frente a las visitas rápidas.
Una nueva forma de viajar ligada a la flexibilidad
El concepto de vacaciones también está cambiando. Las fronteras entre viaje, trabajo y descanso son cada vez menos rígidas, especialmente entre perfiles internacionales con mayor movilidad.
El alquiler vacacional en Villajoyosa encaja en esta evolución ofreciendo una fórmula flexible, donde el visitante puede adaptar la estancia a sus necesidades reales. No se trata solo de pasar unos días cerca del mar, sino de instalarse temporalmente en un entorno que facilite una vida más tranquila y adaptable.
