La UNESCO a cara descubierta: Celebra y exalta el nacimiento del asesino terrorista Ernesto Guevara el psicópata malnacido que los idiotas llevan en las camisetas
Por décadas las ideas marxistas leninistas que profesaba el Che han invadido a toda América mediante guerrillas armadas o bien entrenadas en la isla.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura rindió homenaje a Ernesto «Che» Guevara en el aniversario de su nacimiento. Curiosamente, el organismo a cargo de enseñar pasó por alto el legado de sangre, represión y adoctrinamiento por parte de este argentino, quien adoptó la ciudadanía cubana en medio de la revolución comunista.
Y es que Ernesto «Che» Guevara nunca guardó las formas cuando se trataba de avivar las confrontaciones en sus alocuciones. Una de las muestras más relevantes de ello es su discurso ante la ONU en 1964. Fue allí donde promovió la violencia y persecución contra la población civil que lo enfrentó y pagó con su vida.
«Fusilamientos… Sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte», exclamó Guevara ante la Asamblea General de dicho organismo en aquel entonces.
No es el primer homenaje de la ONU al Che Guevara
Ahora, en lugar de ser repudiado por su flagrante llamado a silenciar y matar toda resistencia a su régimen de partido único, la ONU lo galardonó. Y no es la primera vez. Nada menos que en el Consejo de Derechos Humanos yacía un retrato gigante del Che Guevara. Justo allí. En la sede de las Naciones Unidas en Ginebra en el 2019.
Para Hillel Neuer, director de UN Watch, organización no gubernamental fundada por exmiembros de la ONU con el objetivo de vigilar su cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas, el fantasma del Che Guevara acecha a este organismo, pues no solo su rostro es visible, sino su influencia.
Por eso enfrentó a la «experta del derecho a la comida» Hilal Elver, relatora de la ONU y a quien acusa que se puso del lado del régimen de Maduro y abandonó al pueblo de Venezuela.
Esto debido a que un organismo que presuntamente vela por los derechos humanos estaba negando la hambruna que padecen los venezolanos, mientras conmemora al verdugo que hizo posible la revolución cubana que hoy drena a Venezuela de sus recursos petroleros, así como acecha a la población con fuerzas paramilitares de origen cubano.
En lugar de repudiar al régimen que colabora con Maduro, la ONU exalta a uno de sus fundadores: «El Che».
No se debe olvidar que Ernesto «Che» Guevara tuvo un rol crucial en la formación de la tiranía que lleva más de 62 años en el poder. Esto lo hizo mediante la persecución sistemática de la resistencia.
“Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro”, proclamó el Che Guevara, ganando así el apodo del «Carnicero de la Cabaña».
Telesur reseñó el homenaje al Che
Como era de esperarse, Telesur (la plataforma de noticias al servicio del régimen de Maduro) fue el primer medio internacional que reseñó el homenaje por parte de la UNESCO. Paradójicamente, lo hicieron utilizando el tuit de la UNESCO donde El Che proclama: “Queremos paz. Esta disposición nueva de un continente de América está plasmada y resumida en el grito que día a día nuestras masas proclaman como expresión irrefutable de su decisión de lucha paralizando la mano armada del invasor».
Contrario a sus declaraciones, Cuba hoy invade Venezuela. Más de 20.000 soldados cubanos estaban al servicio del régimen de Maduro. Por décadas las ideas marxistas que profesaba el Che han invadido a toda América, mediante guerrillas armadas o bien entrenadas en la isla.
Entre ellas se cuenta Chile, territorio donde hoy las Juventudes Comunistas homenajean al Carnicero de La Cabaña, llamado así por el lugar donde ejecutó a al menos 100 personas sin juicio previo.
De modo que la paz que proclamó el «Che» en la ONU consiste de callar toda resistencia e instaurar no solo un partido único, como hizo en Cuba junto a los hermanos Castro, sino también instaurar un discurso oficial.
A consiguiente tres de sus frases icónicas al respecto:
«Los jóvenes deben abstenerse de cuestionamientos ingratos de los mandatos gubernamentales. En su lugar, tienen que dedicarse a estudiar, trabajar y al servicio militar».
«¡Los jóvenes deben aprender a pensar y actuar como una masa. Es criminal pensar como individuos!».
«Hay que acabar con todos los periódicos. Una revolución no se puede lograr con la libertad de prensa».
Finalmente, lo más llamativo del tributo de la UNESCO es que exalta al Che Guevara pese a que él forjó (junto a los hermanos Castro) el régimen castrista que viola los 30 artículos de la Carta de Derechos Humanos.
El creciente intervencionismo por parte de la ONU sobre la soberanía de las naciones va de la mano con su reconocimiento a verdugos como este. Vale destacar como al menos muestran de forma clara cuáles son sus ejemplos a seguir y así advertirlo.
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.