Europa
«Las autoridades francesas intentan cerrar en falso el asunto del incendio de la catedral de Notre Dame»

«Las autoridades francesas intentan cerrar en falso el asunto del incendio de la catedral de Notre Dame. No hay una sola prueba pericial que pruebe que fue un accidente, como sostienen. Si ellos sostienen que fue un accidente sin una sola prueba que lo acredite, yo reivindico mi derecho a sostener lo contrario, sin que por ello deba ser criminalizado, como lo fui en el día de ayer, en la web de Ana Pastor». Son manifestaciones hechas hoy en el programa «Alt News», que conduce y dirige Santiago Fontenla, por el director de AD, Armando Robles.
Robles insistió en la tesis de que el devastador incendio de la catedral parisina fue un hecho deliberado. «Los ataques contra templos franceses los días anteriores respaldan mi opinión. Para que opinemos lo contrario tendrán que demostrarlo con exhaustivos informes técnicos que prueben de forma inequívoca que el suceso se debió a un accidente o a una negligencia humana», señaló.
También subrayó el hecho de que las autoridades galas aseguraran que las causas del incendio habían sido fortuitas cuando los bomberos aún luchaban desesperadamente contra el fuego. Y un dato que a su juicio pone aún más en cuestionamiento la versión oficial: «Se nos dice que fue un accidente y por otro lado los expertos anunciaron ayer que necesitarán meses para determinar el origen de la devastación».
Robles también se mostró muy crítico con la reacción de la población francesa tras la destrucción de uno de los principales iconos culturales, históricos y religiosos del país: «Los franceses han sido castrados moralmente. No quieren conocer para no tener que comprometerse. Han aceptado el relato oficial, sin hacer preguntas, porque les resulta más cómodo sobrevivir de puntillas que aceptar la realidad de un país en trance de muerte. La cobardía de los franceses me avergüenza como europeo».
Por último, el director de AD aclaró que sus opiniones sobre lo acontecido en Notre Dame no apuntaban a ningún colectivo concreto: «Pudo hacerlo cualquiera. Los que en España intentaron quemar la basílica del Pilar no eran musulmanes, eran ultraizquierdistas. Los ataques contra símbolos católicos en España son cometidos mayoritariamente por gente de izquierda. Y en Francia, el incendio de Notre Dame pudo haber sido provocado por un chaleco amarillo, por un anarquista, por un antisistema o por un islamista».
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España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






