Tribunales
Las cintas de Barajas desmontan la versión de Ábalos: Delcy Rodríguez entró en España

“AENA ya ha cumplido con la requisitoria” de la juez titular del jugado numero 7 de Plaza de Castilla, en Madrid. Es la afirmacion escueta de un portavoz del gestor aeroportuario a COPE. Esto significa que ya han localizado y puesto a buen recaudo las imagenes de la llegada y estancia en Barajas de la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez la madrugada del 19 al 20 de enero. El auto de la juez de guardia requería al gestor aeroportuario “conservar” ese material bajo apercibimiento de incurrir en un delito de desobediencia.
“Barajas es un punto clave en materia de seguridad y lógicamente todas las instalaciones estan milimétricamente monitorizadas”, reconoce el portavoz. Las imágenes, nos dicen fuentes policiales, van a dar una versión nueva de lo ocurrido con dos apuntes: un trasiego de personal inusual, algunos de ellos sin una acreditación clara que les permitiera esa presencia y, por otro lado, la entrada clara de la vicepresidenta de Maduro Delcy Rodríguez en lo que se considera territorio español sin cumplir los trámites. Las grabaciones también confirmarán, dicen estas fuentes, lo manifestado por un vigilante de seguridad ante notario que ha sido expedientado.
Alberto García, portavoz de Alternativa Sindical, está en contacto con el vigilante retirado momentáneamente de su puesto de trabajo en ese punto de la terminal aérea. Él detalla cómo su compañero pudo ver el momento en el que la delegación venezolana accedió a la 1:30 a la sala de la terminal ejecutiva. “Eso es zona de la terminal del aeropuerto -concluye- y por lo tanto suelo español”, señala.
Las imágenes de las que podrá disponer el juzgado 37, y tambien el 31, al que ha correspondido otra querella presentada por el llamado Partido Laocrata de España (aunque lo más posible es que ambas causas se acumulen) son grabadas permanentemente en el Centro de Gestion Aeroportuaria (CGA). En ese punto hay personal que tambie presta servicio personal de seguridad privada. Existe otra sala de seguimiento de AENA y una tercera con control de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado. Las fuentes policiales aseguran que son varias las grabaciones de las que se disponen y a las que tendrá acceso la investigación judicial si así lo decidiera.
España
El juez del Tribunal Supremo que investiga al Fiscal General le acusa de «destruir pruebas». Pero aquí no dimite nadie

El juez que investiga a García Ortiz le reprocha que haya hecho «desaparecer pruebas»
Hurtado señala la «falta de colaboración» del fiscal general del Estado por no haber comunicado al tribunal la eliminación de sus mensajes
El juez del Tribunal Supremo que investiga al fiscal general del Estado por revelación de secretos -por la filtración de datos reservados del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso- ha reprochado a Álvaro García Ortiz que haya hecho «desaparecer pruebas» de sus móviles, tras constatar la Unidad Central Operativa (UCO) que eliminó sus mensajes en los días claves de la divulgación de esa información confidencial sobre la investigación al empresario por fraude tributario.
Así lo pone de manifiesto el magistrado Ángel Hurtado en la resolución en la que -tras la queja del fiscal general sobre la incorporación de datos reservados a los informes de la UCO- acuerda que acusaciones y defensas puedan consultar los anexos de esos dictámenes en la propia secretaría del tribunal, para reducir así el riesgo de filtraciones. El instructor toma esta decisión tras recibir el último informe de la UCO, fechado el pasado día 21, que incorpora tres anexos sobre lo «cambios de móvil» del fiscal general
El instructor señala que «es una evidencia» que García Ortiz «ha hecho desaparecer pruebas que podrían encontrarse en sus terminales móviles» a lo largo de la instrucción. Y «aunque ha dado distintas explicaciones para hacerlo», añade, «de haber mostrado algún grado de colaboración con el esclarecimiento de los hechos, bien podía haberlo comunicado antes de llevar a cabo tal desaparición» y «no aprovechar» para llevar a cabo ese borrado masivo el mismo 16 de octubre del pasado año, «cuando es notorio que este Tribunal Supremo se declara competente para conocer de la causa, a raíz de auto de 15 de octubre».
«Precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia»
Ante esa eliminación de datos, y «el cauteloso «conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia», como dice nuestra LECrim -asegura-, se han acordado diversas diligencias «para tratar de recuperar pruebas», para lo que «ha sido necesario acudir a la realización de una serie de medidas de investigación tecnológica en búsqueda de los dispositivos móviles con los que se presume que ha desplegado su actividad delictiva, en las que, previsiblemente, el propio investigado debió haberse representado la posibilidad de encontrar datos relativos a terceros, que no había razón para descartar que ofrecieran información que contribuyese a ese esclarecimiento de los hechos».
Hurtado se refiere de forma expresa a lo que señala a este respecto la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) cuando se refiere -con el lenguaje propio de finales del siglo XIX- a la «desigualdad» de condiciones entre el investigado y el Estado en un procedimiento penal en la medida en que «desde que surge en su mente la idea del delito, o por lo menos desde que, pervertida su conciencia, forma el propósito deliberado de cometerlo», aquel «estudia cauteloso un conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia y coloca al Poder público en una posición análoga a la de la víctima, la cual sufre el golpe por sorpresa, indefensa y desprevenida». Para restablecer esa igualdad, expone la norma procesal, «menester es que el Estado tenga alguna ventaja en los primeros momentos siquiera para recoger los vestigios del crimen y los indicios de la culpabilidad de su autor».
Y aunque deja claro que «no desconoce» que «carece de relevancia penal que un investigado llegue a hacer desparecer pruebas», añade que «tampoco se debe ignorar» que ese borrado de mensajes de su móvil (y también de las copias de seguridad, según ha constatado la UCO) «no tenga incidencia en el desarrollo de una instrucción penal».
La consulta de documentos, en el Supremo
Hurtado acuerda que, a partir de ahora, los anexos de los oficios que realice la UCO no se entregarán a las partes, que únicamente podrán consultarlos en la secretaría del alto tribunal. García Ortiz se quejó de una supuesta vulneración de la normativa de protección de datos por la divulgación de información reservada en los anexos a esos dictámenes.
El magistrado se ampara en el artículo 236 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que faculta a los jueces a adoptar las medidas necesarias para suprimir datos personales de resoluciones y documentos «siempre que no sean necesarios para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva», y sin que en ningún caso, pueda producirse indefensión a las partes.






