España
Las claves de las elecciones generales del 10-N
Narciso Michavila*.- Serán las cuartas elecciones en cuatro años. Ningún país del mundo ha tenido tantas elecciones en 4 años, con la excepción de Grecia entre 2012 y 2015. Nada nos garantiza que no tengamos que volver a elecciones en el año 2020 y tengamos un 5×5.
511 días
Serán los días que habrá estado en funciones el gobierno de España desde las elecciones de 2015, sumando el período del gobierno en funciones de Rajoy y el de Sánchez. Supone que España habrá estado en funciones un 40% desde las elecciones de 2015.
Portugal
Mientras, en el país vecino, sólo habrán tenido una cita electoral en estos 4 años. Será el 6 de octubre y todo apunta a una amplia victoria del Partido Socialista en el poder. Allí también rige la ley D`Hont que no castiga tanto la fragmentación electoral, pues el tamaño medio de circunscripción es de 11 escaños frente a los 6 de España. La otra diferencia es que en Portugal no hay partidos regionalistas o nacionalistas.
Teruel Existe
12.000 son los votos que necesita la plataforma Teruel Existe que ha optado por presentarse a las elecciones para obtener un acta en el Congreso de los Diputados. Durante el bipartidismo el partido que lograba el tercer diputado de Teruel gobernaba en España. No es descartable que obtenga acta por la provincia aragonesa.
Barrera del 3%
Mientras en Teruel serán necesarios 12.000 votos para tener un diputado, en Madrid o en Barcelona se precisarán unos 100.000 y 85.000, respectivamente. Son las únicas circunscripciones donde la barrera del 3% es eficaz, en el resto de provincias superar el umbral de entrada no garantiza escaño.
Efecto Errejón
Un millón doscientos mil votos son los que precisará la formación liderada por Íñigo Errejón para formar grupo parlamentario propio. Efectivamente para lograr grupo las formaciones deben, o bien superar el 15 por ciento en la circunscripción donde se presente o bien el 5 por ciento en el conjunto del Estado.
Superar el 5 por ciento es más fácil y no le obligará a hacerlo en todas las provincias. De hecho, seguramente no lo haga para no fragmentar el voto de la izquierda cómo sí está haciendo la derecha.
Efecto Mateo
Es el efecto de la ley electoral española debido a la ley D’Hont que prima a los más votados, pero sobre todo, al tamaño de circunscripción. «Al que tiene se le dará en abundancia, pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará» (Evangelio de San Mateo 13, 12). Para los frikis de las matemáticas el efecto Mateo se puede modelizar en función del histórico electoral. Cada escaño es función del logaritmo neperiano del porcentaje de votos multiplicado por 1,2 más una constante de 5,3. La regla no falla.
Escaños por punto
El partido que mayor provecho le sacó a sus votos en abril fue el de Miguel Ángel Revilla, el Partido Regionalista Cántabro, al lograr un acta con sólo el 0,2% de los votos. En el otro extremo está el de Compromís que sólo logró un diputado por cada punto de voto válido. El segundo partido más castigado por la ley electoral es VOX.
VOX
Es, sin duda, una de las tablas de salvación de Pedro Sánchez. Sin la fragmentación de la derecha no se habría atrevido a acudir de nuevo a las urnas. De hecho, por primera vez desde 1989 el centro derecha ha optimizado peor su voto que la izquierda. La fragmentación del voto de centro derecha en tres opciones también trajo como consecuencia que las formaciones nacionalistas y regionalistas fueran las que mejor optimizaran su voto.
362 votos
Fueron los que separaron en Álava al Partido Popular de Bildu y que le dieron a la formación abertzale el último de los cuatro escaños alaveses. Esos 362 votos de menos son los que le permiten a Pedro Sánchez reprocharle a Pablo Casado en la sesión de investidura: «Miren su bancada: cero diputados elegidos por la sociedad vasca». Ciertamente los 24.385 votos del PP, los 7.082 de Ciudadanos o los 5.608 de Vox, se tradujeron en cero escaños: es el efecto Mateo en versión alavesa.
1+1+1 = mayoría absoluta del PSOE en el Senado
El electorado aprende la ley electoral a fuerza de ver sus consecuencias. En las pasadas elecciones de abril se cumplió con milimétrica precisión los análisis que anticipaban que la división de voto de centro derecha en el Senado sólo beneficiaba a la izquierda.
Cero
Fueron las mujeres candidatas a presidente del gobierno de los partidos de ámbito nacional con representación parlamentaria en las pasadas generales.
Dos
Son las veces que se habrán prorrogado los presupuestos de Rajoy, los más duraderos de la Democracia.
Cinco
Son los ministros de Sanidad que ha tenido el gobierno en los últimos 4 años, lo que muestra la extrema inestabilidad y volatilidad del actual panorama político.
Un millón seiscientos mil nuevos abstencionistas
En estos momentos algo más de un millón seiscientos mil votantes de abril manifiestan su voluntad de no acudir de nuevo a las urnas. Son, principalmente votantes moderados que votaron Ciudadanos o PSOE y tradicionales abstencionistas que se activaron en abril por miedo a Vox.
Las cien mil entrevistas del CIS
Cuando termine el año el CIS habrá hecho más de cien mil entrevistas de voto para elecciones generales, cuarenta mil más que cualquier gobierno anterior en toda una legislatura de cuatro años.
Preelectoral del CIS
El próximo barómetro del CIS realizado en septiembre será el último con el método Tezanos de manipulación de voto antes de las elecciones. En la preelectoral de octubre se habrá terminado la veda para manipular y realizará una estimación más científica como ya hizo en las pasadas elecciones generales.
Polonia
El único país de Europa, junto con España, con un instituto que estima voto dependiendo del gobierno.
Ganar para perder
La fragmentación de voto puede provocar que formaciones que mejoren resultados pierdan poder político y viceversa. Los auténticos ganadores de las elecciones no los conoceremos la noche electoral.
*Sociólogo y especialista en análisis electoral. Presidente de GAD3.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
