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Las ‘comunidades identitarias’ proliferan en Europa con un objetivo: vivir de espaldas al sistema mundialista y a la multiculturalidad

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Las 'comunidades identitarias' proliferan en Europa con un objetivo: vivir de espaldas al sistema mundialista y a la multiculturalidad
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Antonio Valdivia (R).- Ante las grandes dificultades que atraviesa el modelo de vida occidental, la claudicación de sus líderes ante el NOM, la aceptación oficial del relativismo cultural y antropológico, así como la conversión de la mundialización en dogma de fe, empiezan a florecer tanto en Europa como en los EEUU numerosas comunidades autosuficientes donde se vive según conforme a valores, principios y preferencias éticas comunes. Es la vida de la autosuficiencia o del autoabastecimiento.

En países como Chequia o Eslovaquia existen ya comunidades que han vuelto a los bosques para liberarse de la presión política y social que exprime sin piedad a todos los ciudadanos en beneficio de unos pocos, la llamada casta dirigente. Así pues, son muchas la comunidades que se están creando y que viven al margen de la actual organización social injusta a la que se veían sometidas.

También en España ya hay muchos que han decidido retornar a sus pueblos de origen para retomar los huertos y tierras de labor, así como recurrir a los animales que antaño los sustentaban. Muchos, que personalmente conozco, están a punto de dar el salto y organizarse. Quieren liberarse de una sociedad degradada y corrompida por los poderes políticos y económicos.

Algunas de estas comunidades en ciernes llevan el signo identitario, al rechazar sus miembros cualquier injerencia cultural que no sea la suya propia. En este sentido, se muestran contrarios a cualquier forma de “multiculturalidad” y a la convivencia con personas o grupos cuya base moral de valores sea distinta.

“Aquí convivimos con quienes nos gusta, vivimos según nuestra cultura y nos desarrollamos espiritualmente conforme a nuestro propio cuadro ético, sin que el sistema debe decirte lo que debes hacer, lo que debes sentir, lo que debes pensar y con quien debes convivir”, señala Pelayo Carrasco, ingeniero de profesión y uno de los promotores de esta experiencia piloto en España.

Por otra parte, los residentes aspiran a crear colegios propios, aunque homologados por los gobiernos, como ocurre por ejemplo en Suráfrica. Estos centros aplicarían recetas prácticas para el desarrollo personal del alumno.

Asimismo, la creación de huertos y cabañas ganaderas comunes fomentará el cooperativismo y el máximo aprovechamiento de los medios para un abastecimiento seguro, no dependiente de los caprichos de los mercados, lo que garantizará productos naturales y sin los costes adicionales a las fluctuaciones de intereses ajenos que condicionan los precios. En esta situación, solo existirá el trabajo de la comunidad y la aportación que cada miembro esté dispuesto a hacer. Ya hay docentes, ingenieros, médicos… dispuestos a dar el paso junto a sus familias. Creen que la vida será difícil al principio, pero están convencidos de que el esfuerzo puede merecerles la pena.

Con relación a otros detalles logísticos, explica Carrasco que la obtención del suministro de energía necesaria para la vida comunal será posible mediante molinos de autogeneración y de placas fotovoltaicas. También se aprovechará el gas metano de la auto combustión de los residuos orgánicos, lo que permitirá generar electricidad. “Simplemente es cuestión de organizarse y de cambiar la vida solitaria y personalista, por la comunitaria y cooperadora, es decir, pasar a vivir y no a depender”, indica.

Hoy es posible, y ya se están dando los primeros pasos para dejar de depender de una casta que exprime y oprime, que nos hace ser cada día más dependientes de ellos y que nos arrebata lo más importante de la dignidad humana: la libertad de elegir y el derecho a la libertad.

“Si usted se halla parado o quiere vivir a partir de sus propias pautas culturales, identitarias y morales, ahora tiene la alternativa de la autosuficiencia. Si vive esperando a que el sistema le solucione las cosas, jamás lo conseguirá. Es hora de tomar las riendas de nuestro propio destino y de que dejen de manipularnos en su propio interés. Si somos muchos, podremos estar empezando a cambiar las cosas”, concluye nuestro interlocutor.


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¿Dónde están los chicos en esta sociedad feminizada?

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Claire de Gatellier.- Las estadísticas hablan. Algunos números tomados al azar: las 2/3 partes de los jóvenes que acaban el sistema educativo sin ninguna cualificación son chicos. En Medicina, el 62% de los títulos de doctorado corresponde al sexo femenino. En la Judicatura, el 82% son mujeres. En Veterinaria, en 2012, el 80% de los estudiantes fueron chicas, en el conjunto de la enseñanza superior son el 56%.

86% de mujeres y 80% de hombres de entre 20 y 24 años son titulares de un diploma de segundo ciclo de la enseñanza secundaria. Únicamente en las escuelas de ingenieros, de tecnología o de informática, los chicos son ampliamente mayoritarios, ¿pero por cuanto tiempo? Los informes internacionales Pisa y Eurydice subrayan el retraso de los chicos frente a las chicas. Eurydice habla incluso de crisis de la masculinidad.

En el recorrido escolar, desde el comienzo, los chicos están retrasados en lectura y escritura y forman la mayoría de los efectivos para alumnos en dificultades o con comportamiento violento. Más a menudo que las chicas, son objeto de una “orientación” en ciclo profesional. Las chicas son mejores en lengua francesa, prácticamente iguales con los chicos en matemáticas. En resumen: el fracaso escolar es asunto mayoritariamente de chicos.

Nos felicitamos, claro está, del éxito de estas señoritas en sus estudios, pero cómo explicar esta “superioridad” sobre los chicos.

Jean-Louis Auduc, autor de un libro “Sauvons les garçons”? (“Salvemos a los chicos”) no duda en hablar de “fractura sexuada”, que considera más importante que la fractura social. Según él, en el bachillerato, las chicas provenientes de entornos desfavorecidos obtienen resultados equivalentes a los de los chicos de entornos favorecidos. “Cuando sabemos que hay cuatro veces más suicidios de chicos que de chicas, comprenderemos que es tiempo de hacerse las preguntas oportunas. La tendencia podría invertirse y después de los planes quinquenales para la promoción de la mujer y la igualdad de los géneros podría ser que el feminismo se vuelva del todo pasado de moda y llegue la hora de la promoción de los chicos.

¿Qué sitio queda hoy para los chicos, y más generalmente, para los hombres? Cuando todo es juzgado, pensado y pesado con la mediada de la compasión y del sentimiento, cuando el principio de precaución se ha convertido en norma y que se tiene el riesgo cero por toda ambición, cuando las mujeres quieren ser idénticas a los hombres y que las madres llevan al Estado ante un juzgado porque sus hijos han caído en combate, en resumen, en una sociedad feminizada y castradora?, se puede entender que los hombres se sientan de más y se refugien, unos en la homosexualidad, otros en la afirmación de sí mismos por la violencia gratuita o incluso en la fascinación de un islam viril y dominante.

La Comisión Europea admite: “Los investigadores critican la fuerte feminización de la profesión de docente, ya que esa tendencia favorece a las chicas y puede finalmente ser responsable de bajos resultados escolares en los chicos”, pero toma sin embargo distancias: “Tratándose de las ventajas potenciales ligadas al hecho de contar más docentes del sexo masculino en las escuelas, no hay ninguna prueba clara de la influencia benéfica de una repartición más equilibrada de los sexos en términos numéricos entre los docentes sobre los resultados de los alumnos. Únicamente los docentes (hombres y mujeres) que cuestionan su propio papel de género y el de sus alumnos pueden generar un cambio”.

En esta sociedad feminizada, ¿cuáles son las figuras del Padre con el que estos adolescentes van a poder identificarse o ser confrontados para “crecer”? El 90 % del cuerpo docente es femenino, los asistentes sociales y magistrados representantes de la Ley, lo que es tradicionalmente el papel del padre, son en su mayoría mujeres. En las familias, muy a menudo el padre está ausente, o reemplazado por un tío o un abuelo. Cuando el padre existe, no se interesa por las tareas escolares y es más bien asimilado al ocio del fin de semana.

En un análisis muy severo sobre la feminización de nuestro mundo occidental, Paul-François Paoli muestra como las feministas han llevado a cabo una intensa campaña de culpabilización de los hombres: “Han querido la piel del hombre: la han obtenido. Ahora cosechan la miseria de sus hijos depresivos, perdidos y neurasténicos (3 o 4 veces más suicidios de chicos que de chicas, no lo olvidemos). Se les pide hoy a los hombres que “expresen sus emociones, que tengan menos pelos en el cuerpo, que sean compasivos y que sepan llorar”. ¿Pero quién encarnará la Ley, la fuerza, la virilidad cuando todas esas ideas se hayan vuelto sospechosas? Paoli se preocupa más todavía por los hijos de la inmigración que pertenecen a una cultura que exalta la virilidad y en la cual la autoridad del padre es incontestable. Ve ahí una explicación a la seducción del islam y a la violencia de una juventud que no sabe ya a qué autoridad referirse.

La escuela mixta no es necesariamente una mala cosa, pero ha sido introducida precipitadamente y por malas razones. Se trataba entonces de problemas de gestión y de demografía escolar. El impacto pedagógico de una educación indiferenciada no fue siquiera tomada en consideración. Sin embargo, pareciera que se haya hecho en beneficio de las chicas frente a los chicos.

Cuántas veces oímos decir: “La presencia de las chicas “suaviza” a los chicos y los obliga a comportarse más correctamente”? ¡Pero nunca se oye decir: “La presencia de chicos “endurece” a las chicas y las vuelve menos arpías”!? Una vez más, ¿a quienes les pedimos cambiar y adaptarse? Solamente a los chicos. En realidad, se espera de ellos que sean menos… chicos. El informe Eurydice reconoce que el punto débil de las medidas actuales residiría en el hecho de que se concentran esencialmente en las chicas. De tal manera, mientras el interés de las chicas por la tecnología suscita mucha atención, nos interesamos menos a los chicos y a su eventual acceso a las profesiones relacionadas con los cuidados médicos. Sin embargo, los roles de género no pueden ser puestos en cuestión de manera eficaz más que si el cambio se hace en los dos sentidos. Pero: “Las iniciativas de orientación sensibles a la dimensión de género tienen tendencia a centrarse más a menudo en las chicas que en los chicos”.

¿Las mismas exigencias escolares? Cuando son demasiado indiferenciadas para convenir a los dos géneros aventajan más a las chicas que a los chicos. A diferencia de madurez desigual se les pide lo mismo a ambos (las chicas maduran antes). Los chicos puestos públicamente en estado de inferioridad compensarán esa situación en el terreno que la naturaleza les deja: la fuerza física, pero utilizada de mala manera porque estará movida por el resentimiento, ámbito muy favorable a la marginalización y a la delincuencia. En el mejor de los casos, la escuela se convierte para ellos, en “un asunto de chicas”, entonces se desinteresan y su desasosiego acerca de su nidentidad no hace más que agravarse.

¿La búsqueda ansiosa y constante del riesgo cero? (riesgo físico claro está, ya que el riesgo sicológico y moral nunca es tenido en cuenta) conduce a los chicos, que tienen, a diferencia de las chicas, necesidad de probar sus fuerzas físicas hasta sus límites en el desafío, la competición, la aventura y el riesgo calculado, a frustraciones peligrosas.

A fuerza de querer la igualdad de los sexos entendida en el falso sentido de “uno puede estar en el lugar de otro y viceversa” (o bien: “intercambiabilidad”), poco a poco los hombres se borran discretamente y dejan completamente el lugar a las mujeres. Eso es un hecho en las pequeñas como en las grandes cosas.
En el campo de la moda se puede verificar esa tendencia: antaño los hombres llevaban pecheras de encaje, mientras que las mujeres lucían sus vestidos con cintas y demás perifollos. Después las mujeres se pusieron a copiar a los hombres y a llevar ellas encajes. Entonces los hombres renunciaron a los encajes y apareció la corbata. Cuando en las iglesias fueron admitidas las niñas como monaguillos, poco a poco los sirvientes de la misa se fueron y pronto no hubo más chicos como monaguillos. Hoy en día no vuelve a haber monaguillos más que ahí donde no hay más que chicos. Pasa lo mismo con los oficios. Los chicos se alejan de la función pública ya que para ellos es un trabajo de mujeres. En la lista de profesiones feminizadas, cuando la cantidad de mujeres sobrepasa el de los hombres, gracias a la política de igualdad de sexos, de cuotas y demás, el movimiento no ha podido pararse y los hombres se alejan de esas ocupaciones.

¿Qué hacer entonces? ¿Hay que resignarse y contentarse con calmar el resentimiento, la depresión o la agresividad (reprimida o no) de nuestros hijos a golpe de Ritalin (metilfenidato, también abreviado como MFD, es un medicamento psicoestimulante aprobado para el tratamiento de trastorno por déficit de atención con hiperactividad) cuyo uso empieza a banalizarse? ¿Seguir constituyendo “cursos de apoyo” y estructuras ad hoc únicamente poblados de chicos, lo que refuerza todavía más su sentimiento de inferioridad? ¿O cómo pretenden algunos, ya que los chicos no están adaptados a la escuela, adaptar la escuela a los chicos? En otras palabras, ¿aceptar poner en tela de cuestión una cierta cantidad de ideas recibidas sobre el informe entre la mixidad o la diferencia de sexos y la igualdad?

Jean-David Ponci, doctor en filosofía de la biología, experto en educación acerca de las organizaciones internacionales y delegado de la European Association Single Sex Education, comenta así estas cuestiones: “La influencia de la escuela sobre la fundación de una sociedad igualitaria no depende de la separación física de los chicos y las chicas, sino del contenido de la enseñanza. Asociar la mixidad a la igualdad y la no mixidad a la desigualdad es una simplificación desastrosa”. Sin embargo, aunque la no mixidad no resuelve todos los problemas, sobre todo si no está mejor pensada que la mixidad, sin embargo podemos decir que en términos de igualdad de los sexos” la mixidad escolar ha fracasado. (…). En nombre de la neutralidad laica, el sistema educativo no deja ningún lugar a las diferencias”.

El primer remedio sería reconocer de una vez por todas que un chico y una chica, un hombre y una mujer, serán iguales pero no son similares.? ¡Basta de teoría de género! Si una vez llegados a la edad adulta, los hombres quieren jugar a ser mujeres y a las mujeres creerse hombres, es su asunto, pero dejemos por lo menos a nuestros hijos la oportunidad de crecer de acuerdo a las reglas que la naturaleza ha otorgado a la diferencia. Eduquémoslos, ayudémoslos a crecer y a construirse conforme a lo que son y lo que está inscrito en el código genético de cada una de los miles de millones de células que lo componen. ¿Estudios de género? Si, pero estudios realistas no ideológicos. Si es para estudiar la naturaleza del hombre y la mujer, sus talentos y sus necesidades, tanto en la historia como en las sociedades contemporáneas, para que todos encuentren su lugar en una sociedad más armoniosa y más justa posible, entonces SI. Pero si es para oponer a los unos contra los otros en una carrera para los cargos y los poderes, mediante cuotas artificiales, o para negar su diferencia y su naturaleza y mezclar una humanidad cada día más anónima y estéril, entonces decimos NO. No nos dejemos seducir, bajo el pretexto de la igualdad de los géneros, por una lucha estéril contra la masculinidad.

No es necesario, a estas alturas, demostrar la importancia del papel del padre. Todos los grandes sociólogos, pediatras, siquiatras y filósofos han demostrado como el padre, al estar presente al costado de la madre, despega al niño de las faldas de su madre y le hace tomar conciencia, a la vez de sus límites y de su individualidad. el padre encarna la Ley, lo que es externo y que se impone en oposición a la afectividad subjetiva de la madre. Al llegar como un tercer elemento en la relación inicial entre la madre y el niño, el padre le abre a este el camino a la alteridad. Esa etapa permite la relación con el mundo y los demás Para el chico, el padre vuelve posible el proceso de identificación que necesita para crecer. El padre confirma al niño en su masculinidad y revela a la niña su feminidad.

Los adolescentes tienen necesidad de modelos masculinos para convertirse en hombres. Pero estos ya no existen más que en el mundo del deporte. Y no siempre. Según Eric Zemmour, estos deportistas magnifican los “nuevos hombres feminizados”: pendientes en las orejas, ropa refinada, productos de belleza, culto femenino de la apariencia, mucha depilación… En su ensayo “El primer sexo”, Zemmour hace el retrato robot del “papá moderno”: “Los hombres modernos son papás gallinas que “empollan”, que cambian pañales, mecen la cuna, dan el biberón… Ellos también quieren ser portadores del Amor y ya no sólo de la Ley. Quieren ser madres en lugar de padres, mujeres en lugar de hombres”.

Es urgente volver a dar al hombre el lugar que le corresponde, aunque eso les disguste a las feministas que no ven en él más que a un macho y un competidor. Para eso, volvemos al punto anterior: subrayar las diferencias ontológicas entre el hombre y la mujer, no para oponerlos sino para acoplarlos, y también animarlos a retomar su lugar en las profesiones de autoridad sobre los niños: la enseñanza, la justicia (por lo menos la de los menores), profesiones sociales y educativas diversas, y revalorizar la autoridad paterna.

En este mundo asexuado, ¿qué les queda a los chicos obsesionados por las necesidad de afirmar su virilidad? Las experiencias sexuales y la violencia o la delincuencia. A los chicos, por naturaleza les gusta el riesgo y experimentar sus límites. De ahí la necesidad de actividades físicas intensas, de aventuras en las que todo no está sistemáticamente previsto hasta en el menor de los detalles, bordado y organizado.

Tienen necesidad de estrés y de competición. El exceso de reglamentación y la judicialización del mundo ñoño actual impide el acceso a la responsabilidad a los jóvenes y desmotiva sus monitores que no saben como entretenerlos de otra manera que no sea poniéndolos a ver un partido de fútbol…en la televisión.
Jean-Louis ?Auduc, director adjunto de la IUFM (Insitutos Universitarios de los Maestros), cita un estudio que demuestra que cuanto más estricta es la gestión de la actividad en los patios de recreo (prohibición de juegos de pelota, prohibición de saltar y correr), más altos son los riesgos de comportamientos extremos como las paradas voluntarias de respiración o los episodios de juego de la asfixia entre los chicos. Mejor una buena lucha infantil entre equipos rivales, con su violencia contenida, sus reglas y la consciencia clara de que se trata de un juego, antes que hacer solo o en banda el aprendizaje de la violencia.

Por otra parte, es necesario que esa virilidad dentro de una violencia autorizada sea acompañada de una condición que la atempere: hay que desarrollar al mismo tiempo el sentido del honor, la rectitud, la sumisión a la ley y a la autoridad y la atención al más débil. Pero los chicos no son solamente seres llenos de energía para gastar, también son grandes tímidos. Por ejemplo: en la escuela siempre están pendientes de la mirada de las chicas. Muy raramente se atreverán a integrarse en los grupos de teatro o en los talleres de arte si no están entre ellos.

Como vemos, no se educa a un chico de la misma manera que una chica. Y eso no significa “reproducir los estereotipos sexuados”, como se suele decir, sino demostrar simple realismo.

Para concitar la atención de los chicos y hacerlos progresar, hay que tener en cuenta sus gustos, sus aptitudes y su madurez. Eso también vale par las chicas, claro está, pero en realidad la escuela mixta se ha convertido en una escuela para las chicas.

No se puede exigir lo mismo al mismo tiempo a ambos. Puede haber un desfase en el tiempo, una manera de abordar los temas, exigencias diferentes. El Instituto Libre de los Maestros organizó en 2011 una formación sobre la educación diferenciada chicos/chicas. Los distintos intervinientes demostraron uno tras otro, apoyándose tanto en datos científicos como sobre la experiencia, que no se estimula a los chicos y a las chics de la misma manera. Por ejemplo: se logra captar la atención de los chicos privilegiando el movimiento, la acción en Historia (las batallas, los acontecimientos) en Literatura la aventura, en Ciencias la electrónica la mecánica, mientras que las chicas son más sensibles a la vida cotidiana, a la evolución de las sociedades, a la descripción de los sentimientos, a los colores (mapas de geografía). Los chicos son estimulados por el estrés de los exámenes, las chicas son más bien inhibidas por el estrés pero más regulares en su trabajo, teniendo más éxito en control continuo. Y muchas más cosas que son necesarias a todos pero presentadas y abordadas bajo un ángulo diferente según el sexo para permitir a cada cual progresar según sus talentos.

La mixidad no es un valor absoluto y un mínimo de pragmatismo debería levar a diversificar la oferta. Sin llegar al extremo de denunciar sistemáticamente la mixidad de las aulas, que puede ser provechosa si está bien planificada, parece realista concebir al menos unos tiempos separados en algunas materias, cursos de apoyo que perderían su nombre con connotación peyorativa para convertirse en tiempos de chicos y tiempos de chicas, actividades extra o paraescolares ente iguales, listas de libros aconsejados que hagan la distinción entre loslibros dirigidos más a las chicas que a los chicos. Mixidad o no mixidad, sea lo que sea, habría que tomar ejemplo de muchos otros países que han procedido sobre esta cuestión con resultados alentadores. Tal vez dejaríamos de descender, peldaño a peldaño en las calificaciones internacionales. Pero yendo mucho más allá de los concursos y las notas, de lo que se trata en primer lugar es del porvenir, del equilibrio de nuestro hijos y de nuestra sociedad entera.


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Isabel Díaz Ayuso: La torcida sonrisa de la extrema izquierda

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Extrema izquierda, sí señores. Lo tiene todo, todito, todo. Anticlerical, abortista, pro-lobby LGTBI, y, por si fuera poco, discípula agradecida de Cristina Cifuentes. 

Lo que les estábamos diciendo: la Nueva Margarita Nelken. 

Muy moderna, amancebada con un muchacho de su pueblo, dando ejemplo de planificación familiar -sin hijos- y además en su caso no creo que sea por falta de recursos económicos. 

Aunque ya, a su edad, da igual. Con un arroz tan pasado, mala paella puede hacerse. Que ni lo intente. No sea que le salga otro Alberto Rivera, y para qué queremos más. 

En fin. Hay que ser serios y tomar el currículo de esta señorita y valorar, objetiva y seriamente, los logros y los méritos que tiene para gobernar una Comunidad Autónoma que incluye a la Capital de España y que tiene un presupuesto y un PIB mayor que muchos países africanos. 

Mientras llamamos a varias agencias de inteligencia para tratar de averiguar en qué demonios ha trabajado esta señorita, centrémonos en su condición de política. Sabemos que comenzó por lo más alto: ser colaboradora de Esperanza Aguirre, la Lideresa, es algo que tiene que marcar y seguramente debió aprender grandes lecciones sobre gobierno y administración junto a ella. 

Isabel Díaz Ayuso era la persona que manejaba la cuenta de Twitter del perrito de Esperanza Aguirre. Pecas Aguirre. 

Pecas Aguirre: la Voz de Su Amo. De Ayuso, vaya.

No hay duda que la vieja dama sabía colocar a cada persona en la labor que mejor podía adaptarse a sus capacidades. 

En fin. 

También trabajó para Cristina Cifuentes (apodada “la roja”) (y después de su accidente, también llamada “Mad Max” por algunos desalmados).

No sabemos que razones llevaron a la Señora Cifuentes a contar con la señorita Ayuso, pero todo indica que el golpe que aquella se dio en la cabeza cuando su accidente de moto no tuvo nada que ver. Por más que los rumores insistan en lo contrario.

Sobre su vida personal, lo que podemos contar depende de a quien le preguntemos: según algunos medios, está amancebada con un peluquero, y se divorció de otro hombre hace algunos años. Según otros medios, convive de forma moderna e independiente con un empresario del ramo de la belleza. 

A ver, que la niña debía ser alegre y dicharachera desde su más tierna mocedad parece evidente. No habla bien de sus propios padres (“Mi madre me recuerda a la Reina Sofía. Distante. Interpretando un papel” “Mi padre era un hombre duro, que imponía mucha disciplina. Amargado, se preocupaba demasiado de los bienes materiales de los demás”).

Tela marinera con la nena. Tela. 

Así que -explica ella misma- con 20 años se fue de casa a compartir piso con unas amigas. Y ya se pueden imaginar el resto: ¿Recuerdan “un hombre en casa”? Pues saquen conclusiones. 

Entre unas cosas y otras, nuestra heroína estudió periodismo en la Complutense. 

Y bueno. Con 25 añitos se afilió al PP, dónde se hizo super amiguita de Pablo Casado. Y de ahí al salto con la Lideresa y a las mieles de la fama.

¿Trabajos en serio? ¿De los de verdad? ¿En los que uno va, y curra? Parece ser que trabajó unos meses en Dublin, en una agencia de marketing. En sus documentos de curriculum públicos no aparece mucho más. Este trabajo y luego otro, mucho más oscuro, de otros pocos meses en otra agencia de marketing. Curiosamente, ella declara que “Sobre todo, ha trabajado en la radio”. No nos figuramos la emisora. ¿Radio Pravda, quizá?

Oigan, que tampoco es que queramos hacer sangre con la nena. Que sí, que es monérrima, pizpireta. Y que bueno. Que tampoco tiene que estar implicada en impagos y prestamos rarunos que su familia por parte de padre dejase sin pagar. Esa basura ya la remueven los juntaletras de la canalla roja. Nosotros preferimos remover lo que la interfecta haga o deje de hacer, pero por sí misma. 

O diga, o deje de decir. Porque es aquí dónde nuestra inefable protagonista ha marcado un antes y un después en el despiporre ciudadano con las sandeces de los políticos. 

Posiblemente, lo más gracioso -hasta que uno lo piensa- es lo que dijo sobre las ayudas a la natalidad, ufanándose en que serían efectivas incluso antes del nacimiento y desde la concepción y durante la gestación del feto. Todo bonito y hermoso, hasta que un avispado periodista preguntó “¿Y si se malogra el embarazo? ….. Y el silencio fue ensordecedor. Tras algunos titubeos y tartamudeos absolutamente desopilantes, aquí la nena tuvo que terminar por reconocer que no le había dado por pensar en esa “Posibilidad”. 

Absolutamente brillante, la muchacha. 

Ya es más grave y doloroso que sea una encendida defensora de un lobby tan sumamente dañino y vomitivo como el LGTBI. Abundando más en ello, ya ha dejado muy claro que no piensa suspender las “charlas formativas” que este colectivo imparte en colegios e institutos de la Comunidad.

Para que visualicen la imagen: Travestis, maricas y lesbianas explican a SUS hijos e hijas, en horario lectivo, las bondades del sexo anal, de la postura femenina de “la tijera” y los beneficios para el tracto intestinal que produce la lubricación anal que dejan en nada a los yogures de bífidus. 

Y ella, la futura lidera, del partido podrid… perdón, del Partido Popular, acepta y defiende todo lo anterior.

Del mismo modo que, con expresión grave y ojos de perrito apaleado, admite que sí, que bueno. Que nadie puede ponerse en la piel de una mujer que aborta y que hay que comprenderla. 

Les traduzco del dialecto político al castellano de toda la vida: Que sí, que aborto sí, y que la que quiera abortar que aborte. Que pagamos todos. Eso sí, primero se la entrega un folleto de multicopista años 60 en el que se explica el proceso de dar un bebé en adopción. 

… Bueno, pues señoras y caballeros, a esta jaca es a la que se le pide a VOX que le ceda los votos a cambio de nada. NA-DA. 

Y que sepan ustedes, porque lo dice el bueno de Jiménez Losantos, que si VOX no lo hace, serán malditos para siempre, y la izquierda nos comerá a todos. 

A pesar de que Gabilondo cada vez parezca mejor opción que las otras… porque, a saber:

La Isabelita. Isa. Chaveli para lo amigos. Guau. La superLideresa.

El Aguado: Ese hombre de Ciudadanos que cada vez que aparece en la televisión no puedo dejar de imaginarme a la matrona que ayudó en su parto dejándolo caer al suelo y el pobre bebé cayendo tres tramos de escalones rebotando -clonk, clonk, clonk- con la cabeza en cada uno. 

¿No les pasa lo mismo a ustedes? Sean sinceros

 

 

 

 

 

 

El Gabilondo: Parece un obispo. De hecho fue cura. Con un poco de suerte estudió y sabe leer. Se los lleva de calle a todos. 

Su Ilustrísima, Monseñor Gabilondo

 

 

 

 

 

 

Señoras y señores de derechas: estamos jodidos. Muy jodidos. 


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El Señor de las Calaveras: algo huele a podrido en Occidente

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Por Laureano Benítez Grande-Caballero.- En una escena de Hamlet que tiene como fondo el palacio real de Elsingor, el príncipe Hamlet oye a Marcelo ―uno de sus centinelas― exclamar: «Algo huele a podrido en Dinamarca», celebérrima frase que desde entonces se emplea para referirse a un país cuando está devastado por la corrupción, que conduce inevitablemente a la putrefacción.

Sólo que ahora no solamente afecta Dinamarca, ya que el hedor de descomposición afecta en general a toda la civilización occidental. Especialmente a España, por supuesto, y no solamente porque su corrupción desprenda una pestilencia que llega a Marte.

Pero, ¿qué es corrupción? En las sociedades posmodernas, que padecen una cultura amoral, que ha perdido sus valores éticos, en gran parte por el laicismo avasallador que la impregna y desnaturaliza sus orígenes cristianos, lo corrupto se suele identificar exclusivamente el ámbito económico, con el choriceo, con la buchaca rebosante conseguida mediante trapicheos y chanchullos, con las alforjas abultadas a base de delincuencias varias.

Mas hay otras podredumbres, otras corrupciones más amplias, que, por afectar a la dimensión ética que da el sello de humanas a nuestras conductas, adquiere tintes más sombríos, más tenebrosos, pues desemboca con frecuencia en lo que podemos llamar perversión, degradación, degeneración, conceptos peligrosamente destructores que producen ese típico olor a podrido que desprenden las sociedades infectadas por estos virus.

Una de las corrupciones más clamorosas de las sociedades occidentales es el avasallador fenómeno del feísmo, que enfanga con sus detritus muchos ámbitos de nuestra civilización, hasta el punto de que el vocablo más adecuado para explicar la edad «posmoderna», después de la palabra «globalización», sería el término «feísmo».

Hasta hace relativamente poco, era lo suficientemente optimista como para creer que la historia de la humanidad era un continuo marchar hacia adelante, un permanente perfeccionamiento darwiniano de la especie humana, conquistando cada vez metas más complejas y evolucionadas. Pero el siglo XX, el horrible siglo del mal, ha dado paso a un nuevo milenio todavía peor, donde la civilización está siendo puesta seriamente a prueba por una enorme invasión de feísmo, un espectacular chapopote que amenaza por anegar a la humanidad en un colosal agujero negro, llevándonos a un tremendo apocalipsis donde perecerán las excelsas creaciones del hombre, que inaugurará un posapocalíptico universo estilo «Mad Max».

Esta filosofía es la que se reflejan las famosas palabras de Harry Lime (Orson Welles) en la película «El tercer hombre»: «En Suiza hubo amor y fraternidad, 500 años de democracia y paz, y… ¿que tenemos? El reloj de cuco». Con la diferencia -claro está- de que es el reloj de cuco no puede considerarse feo, todo lo más un pelín cursi y heidiano.

Feísmo avasallador, porque, después de miles de años de civilización, ¿qué tenemos?: si antes fue la maravillosa Capilla Sixtina, ahora hemos pasado a considerar artísticas las más tenebrosas y epatantes «performances», como mearse en la calle, dejar morir de hambre a un perro atado a una cuerda, o componer con hostias consagradas la palabra «pederastia».

En cuanto a la música, ¿qué tenemos, después de tantos siglos de existencia? ¿Cómo es posible que pertenezcan al mismo planeta y a la misma especie la Novena Sinfonía de Beethoven, y los alaridos chiripitifláuticos de contoneantes raperos con vestimenta barriobajera? ¿Que pertenezcan a la misma España Juan del Enzina y el rapero antisistema Pablo Hásel, o el ínclito César «Strawberry»?

Después de dos milenios de teatro, ¿qué tenemos?: del «Otelo» shakeasperiano hemos pasado a espectáculos grotescos, como el que tuvo lugar en Madrid, en un céntrico teatro subvencionado por la Comunidad, donde, bajo el nombre de «Monte Olimpo», se desarrolló una orgía en directo durante un día entero.

En este sentido, los excesos feístas merecerían figurar en algún museo del horror. Por ejemplo, en el transcurso de una función de un prestigioso teatro de una de las más importantes capitales de Europa, durante el desarrollo de un pobrísima espectáculo, apareció una blasfema procesión en la que se llevaba en andas una estatua de la Virgen María, de la cual, una vez llegó llegada al escenario, emergió una vedette, una mujerzuela vulgar que la representaba, y ante un público atónito empezó a hacer un «strip tease» de burdel barato. Basura, pero satánica.

Y, ¿qué decir en general del mundo del entretenimiento? ¿Qué tenemos después de 100 años de cine?: de «Vértigo» y «El apartamento» hemos pasado a unos aberrantes espectáculos, donde se exponen casquerías y crímenes, contravalores espúreos, y toda una parafernalia de bajos instintos donde brillan con especial esplendor la violencia y el sexo degradado, amén de la descarada propaganda de la ideología LGTBI?

Después de milenios de moda, ¿qué tenemos?: vakeros rotos, pantalones cagaos, gorraspatrás, kamisetas… un grotesco monumento a la ordinariez, la cutrería, la ignorancia y la incultura. Es un cuanto a las modas femeninas, ¿qué quieren que les diga sobre su posmoderna inmodestia?

Una parte importante de la generación actual tiene la cutrería feísta como seña de identidad. No es que sean contumaces descorbatados, es que además son descamisados: en sus camisetas puedes ver una amplísima variedad de logotipos a cual más hortera y horrendo, desde un pepino hasta un oso orinando, desde la pesadísima boina del Che, hasta el satánico «Iron Maiden»… pero la palma se la llevan las calaveras impresas en tatuajes y camisetas con las que tanta gente convoca a las maléficas fuerzas luciferinas sin darse cuenta, calaveras que, con su feísmo satánico, constituyen el símbolo más perfecto de nuestra época degenerada, el icono más emblemático de la decadencia de la civilización occidental, la apoteosis del feísmo, y la posesión de las masas por fuerzas diabólicas: es el mundo de Skull@Bones, apoteosis del siniestro jolly roger que luce imperial en las carabelas con las que la plutocracia globalista nos conduce al nuevo mundo, el NOM. Es el símbolo perfecto del destino que nos aguarda en las manos de los psicópatas que rigen el mundo.

Desde las cuencas vacías de esas calaveras que la gente usa como si fuesen ositos de peluche, desde sus mandíbulas contraídas en una risa sardónica, nos mira y se burla de nosotros el Señor de las Calaveras, cuyo símbolo calavérico se infiltra subliminalmente en las conciencias de sus rebaños.

La verdad que no consigo entender que mucha gente de países presuntamente civilizados se vistan igual que los afroamericamos del Bronx, que los presidiarios de Alcatraz, o que los joveznos de cualquier Mara caribeña. Esto es lo que ha potenciado el marxismo cultural de la progresía mundial.

Y todo ello adornado frecuentemente con pelambreras imposibles estilo indios «chirikauas», tatuajes modelos «Alcatraz», y «piercings» que no los llevan ni los pigmeos de África ni los yanomamis amazónicos.

Pero no es de extrañar, en un mundo donde Marilyn Manson es embajador de estilo de Saint Laurent. Hay ya bolsos de diseño que imitan una bolsa de basura, en clara referencia a aquella película de Ben Stiller en la que se retrataba una colección basada en la indumentaria de los vagabundos.

Y, ya verán, dentro de poco se llevará la no-ducha, el rimmel corrido, los zapatos ortopédicos, abrigos peludos, las chanclas con calcetines y el ombligo al aire. Y también verán cómo este chapapote Mad Max llegará al Kongreso, si es que no ha llegado ya: tiempos desgraciados estos, donde vemos en los hemiciclos que representan al país rastas, camisetas pintarrajeadas o con consignas subversivas, besos homoeróticos, mamandurrias, cartelitos reivindicativos pidiendo libertad para los Bódalos de turno, y grotescos puños en alto.

Como siempre, bajo esta colosal cloaka de mugre chapotea el pestilente magma del globalismo, ya que el horizonte hacia el que apunta todo este chapopote de inmundicias es el ataque a los valores tradicionales de la sociedad occidental, y, muy especialmente, al cristianismo.

¿De dónde viene este apocalipsis de feísmo, de pestilencia, cuyo hedor llega a Marte? Pues desde donde pueden imaginarse, ya que la fealdad es la marca distintiva de las brujas, íncubos, súcubos, asmodeos, anfisbenas,etc… que rinden pleitesía al Señor de las Moscas, cuya representación más típica ―además de la de Bafomet― es una cabeza de cerdo descompuesta clavada en una pica, rodeada de enjambres de moscas y tábanos rabiosos: magnífica escena para representar en una galería de basurarte, perfecto icono para ilustrar la barbarie de nuestro mundo, apoteósica performance paradgmática del feísmo contemporáneo…Ése es Baal-Zebub, Señor de Moscas… el Señor del feísmo, de las Calaveras.


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