Internacional
Las escalofriantes fotos de las jaulas de tortura de Vladimir Putin en Ucrania
Las tropas rusas comenzaron a retirarse de territorios ocupados en el este de Ucrania y como pasó en Mariupol y Bucha primero y en Izyum en los últimos días con el descubrimiento de fosas comunes, el horror del paso de los soldados de Putin empieza a emerger.
“Sótano, jaulas y mucho dolor: así es la prisión-tortura en la liberada Kupyansk”, reveló Pravda Gerashchenko, asesor del Ministro del Interior de Ucrania. El mensaje en su perfil de la red social estaba acompañado por imágenes del horror: las jaulas de tortura de Putin en Ucrania.
Las fotos de un sótano mugriento muestran los calabozos de metal donde los soldados rusos mantenían a sus prisioneros y donde sucedían las torturas que se suman a la larga lista de crímenes de guerra cometidos por Moscú desde la invasión en febrero pasado.
“Este cuadro se encuentra en todos los territorios liberados”, asegura Gerashchenko. “Esclavos rusos que se complacen en abusar de la gente libre. Rusia debe ser derrotada”, agrega.
Kupyansk es un punto estratégico, al ser la conexión ferroviaria con otros puntos importantes del país.”Las tropas rusas entraron en nuestro pueblo casi inmediatamente. Entraron sin luchar; no había soldados ucranianos y el alcalde entregó la ciudad”, contó Yulia Petrova, sobreviviente del horror ruso.
En su testimonio confirmó que en los sótanos de los edificios administrativos ocurría lo más siniestro.
“Allí detenían a la gente. Cuando pasabas por allí, se te ponían los pelos de punta, porque oías los gritos inhumanos. Tanto las voces de las mujeres como las de los hombres. Da miedo incluso imaginar lo que hacían para que la gente gritara así”, detalló.
Las revelaciones de Gerashchenko se suman a otros escalofriantes descubrimientos de las tropas ucranianas en territorios recuperados. Según Kiev, Moscú organizó campos de torturas contra civiles en los sótanos de edificios de todas las ciudades de ocupó.
De acuerdo con el jefe del Departamento de Investigación de la Policía, los militares del Kremlin torturaban allí a los civiles que colaboraban con los soldados ucranianos.
El presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, ha acusado a las tropas rusas de emplear la tortura de manera “generalizada” en aquellos territorios ucranianos que “ocupan”, a la vez que las ha comparado con los nazis de Alemania.
“Ya se han encontrado más de diez cámaras de tortura en las áreas liberadas de la región de Kharkiv, en varias ciudades y pueblos. La tortura era una práctica generalizada en el territorio ocupado. Eso es lo que hicieron los nazis. Eso es lo que hacen los rusos”, denunció Zelensky.
“Cuando los ocupantes huyeron, también arrojaron sus dispositivos para tortura. Incluso en la estación de tren regional de Kozachai Lopan, han encontrado una habitación para la tortura y han encontrado herramientas para la tortura eléctrica. ¡Es solo una estación de tren!”, agregó.
Las pruebas multiplican las voces para abrir una investigación internacional. De hecho, ayer, la República Checa, que ocupa actualmente la presidencia temporal de la Unión Europea (UE), pidió la creación de un tribunal internacional para los crímenes de guerra.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.





