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Europa

Las niñas austriacas comienzan a usar pañuelos islámicos para prevenir el acoso callejero de los inmigrantes

Redacción

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El médico y ex parlamentario Marcus Franz dice que las niñas europeas en Viena, Austria, han comenzado a usar pañuelos islámicos para prevenir el acoso callejero de los inmigrantes musulmanes masculinos.

Durante una aparición en OE24, Franz reveló que en áreas con gran cantidad de inmigrantes los padres recomiendan a sus hijas que usen un hijab para disfrazar el hecho de que no son musulmanas.

«Hable con las mujeres en la calle, hable con los niños, hable con las niñas, yo mismo conozco a los padres que, cuando sus hijas regresan a casa por la noche, cuando viven en un área problemática, les dan pañuelos para que no sean reconocidas como austriacas «, dijo Franz.

«Lo sé personalmente, en el distrito 15 (Viena), esto es un hecho», agregó, y dijo que las mujeres tenían miedo debido a las «microagresiones permanentes» y que los hombres musulmanes les hacían propuestas sexuales continuamente.

Añadió que a las niñas se las “proponían con actitudes desagradables, y que las niñas y las mujeres, sencillamente, tienen miedo”.

«Puede verlo en la población si trabaja en una profesión social como yo», comentó Franz, y agregó: «Necesitamos distinguir claramente entre la población asentada y aquellos que han llegado más recientemente».

La historia tiene algunas similitudes con la forma en que algunas niñas alemanas en escuelas con muchos inmigrantes también usan hiyabs para prevenir la intimidación.

Como informamos anteriormente, el director de una escuela en Frankfurt le dijo a una madre en Alemania cuya hija estaba siendo acosada por estudiantes musulmanes porque era rubia, cristiana que se pusiera un pañuelo musulmán.

La madre de la estudiante le dijo a diario alemán BILD que las niñas musulmanas acosaban a su hija de tal manera que tenía que «sacarla de la escuela para protegerla».

«Fue golpeada y atacada verbalmente de camino a la escuela», dijo la madre, explicando que el abuso fue porque su hija tiene cabello rubio, no lleva pañuelo en la cabeza, tiene un nombre alemán-hebreo y es cristiana.

Cuando se informó al director de la situación, él aconsejó a la madre que cubriera a su hija con un hijab.

(La Gaceta Europea)

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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