Internacional
Lección de coraje para los ESPAÑOLES: Seguidores de Trump entran armados en el Capitolio de Michigan para protestar contra el confinamiento
Un grupo de manifestantes, varios con armas largas, irrumpió este jueves en el Capitolio de Michigan (EE.UU.), ubicado en su capital, Lansing, y sede del Ejecutivo y del Legislativo local, mientras se discutía extender la declaración de emergencia de la gobernadora, la demócrata Gretchen Whitmer, para atender la pandemia.
Al grito de “déjennos entrar”, los manifestantes, algunos con parafernalia del presidente Donald Trump, irrumpieron en el interior del edificio, lo que obligó a un grupo de policías a resguardar la entrada del recinto donde debatían los legisladores locales.
“Directamente sobre mí, hombres con rifles nos gritan”, escribió en su cuenta de Twitter la senadora local Dayna Polehanki, quien aseguró que algunos de sus colegas llevaban chalecos antibalas.
El mensaje estaba acompañado de una fotografía donde se observan cuatro sujetos con prendas camufladas o negras y, al menos uno, portando un rifle en su espalda.
Un portavoz de la Policía dijo a NBC News que es legal que las personas porten armas, siempre que estas sean visibles.
La Cámara de Michigan decidió no extender por 28 días más la cuarentena tal y como quería la gobernadora la emergencia, que venció a la medianoche de este jueves.
- Ciudadanos libres de Michigan entrando en SU Parlamento
- Michigan
- Defendiendo la libertad
- Brave Men
- A militia group with no political affiliation from Michigan stands in front of the Governors office after protesters occupied the state capitol building during a vote to approve the extension of Governor Gretchen Whitmer’s emergency declaration/stay-at-home order due to the coronavirus disease (COVID-19) outbreak, at the state capitol in Lansing, Michigan, U.S.
La cadena local ABC 12 News indicó que los legisladores, liderados por los republicanos, avalaron un serie de proyectos para reemplazar las órdenes de Whitmer, quien ha sonado como una de las posibles aspirantes a la Vicepresidencia por la candidatura demócrata.
El presidente de la Cámara, el republicano Lee Chatfield, consideró “desenfrenado y antidemocrático” el enfoque de la presidenta y defendió que “la gente merece una mejor solución”.
Sin embargo, la mandataria firmó poco después una orden ejecutiva que le permitió prorrogar las declaraciones de emergencia y desastre basada en “fuentes independientes de autoridad legal”, en alusión a la Ley de poderes de emergencia del gobernador de 1945, indicaron medios locales.
La manifestación de ayer, convocada por “AmericanPatriot Rally”, tuvo lugar después de que habitantes de ese estado reclamaron el pasado 15 de abril a bordo de cientos de vehículos su derecho a la “libertad” mientras recorrían los alrededores del Capitolio, como parte de la que denominaron “Operación atasco”.
Cifras del Gobierno de Michigan indican que ese estado es uno de los más afectados por la pandemia con 41.379 casos confirmados de coronavirus y 3.789 muertes. Estados Unidos ha superado ya el millón de contagiados por la enfermedad y los 63.000 fallecidos.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.





