Opinión
¿Legalizar la prostitución?
Hacienda nos exprime cada día a los contribuyentes, cada vez más escasos. Mientras tanto, existen grandes bolsas –más bien océanos- de actividades alegales, que campan a sus anchas, sin pagar impuesto alguno o cotización a la seguridad social. Personas cuyos ingresos son netos, sin contribuir en nada al mantenimiento del Estado, de esa Policía o Servicios Sanitarios que tan frecuentemente utilizan. Me refiero, claro está, a la prostitución.
El propio carácter de alegal de la actividad, es decir, de no regulado, impide conocer de una forma clara y precisa el número de personas que trabajan en ella, tanto mujeres como hombres.
Algunos hablan de medio millón de personas, otros de trescientas mil, incluso algún sociólogo ha publicado que la cifra puede estar próxima al millón de personas, lo que ya me parece excesivo- y hablo de la puta –o el puto- profesional, no de la aficionada, que también las hay, y en grandes cantidades, puesto que para las mujeres el sexo es un medio para conseguir cosas, mientras que para el hombre es un fin en sí mismo. Tontos que somos.
Desgraciadamente y en la actual situación económica, muchas personas acuden a la prostitución por necesidad, de forma temporal u ocasional, sin que ello implique un ejercicio profesional, por lo que es evidente que estas personas nunca se van a dar de alta en la “actividad”, entre otras razones por el carácter deshonroso que su ejercicio tiene y tendrá, lo que no obsta para que los mejores clientes sean los mayores moralistas. Recuerdo haber conocido en Madrid a una supuesta “azafata” que se había pasado por la piedra a toda la cúpula de una caja de ahorros regional, la mayor parte perteneciente a un grupo religioso.
De cualquier forma, es evidente que hay varios centenares de miles de personas que viven de su “trabajo”, aunque sea tan peculiar como ese, y que cobran por sus prestaciones personales –y nunca mejor dicho-, sin cotizar a autónomos ni pagar impuesto alguno a Hacienda.
Y, por supuesto, sin tener obligación legal alguna de someterse periódicamente a controles médicos, poder coger la baja cuando sufren alguna enfermedad infecciosa, que luego van transmitiendo a sus “clientes”, etc.
Posteriormente, cuando sean mayores, pedirán una pensión no contributiva, y a vivir que son dos días. Pero a lo largo de su vida laboral no habrán pagado nada a la seguridad social, contribuyendo así al debilitamiento del sistema.
Consideraciones morales aparte, ¿es justa esta situación? ¿No sería preferible reconocer la realidad de los hechos y regular el ejercicio profesional de las personas que viven –o sobreviven- con estas actividades?
Y que paguen impuestos, como todo el mundo, lo que además de legalizar su actividad, les daría también derechos a la hora de obtener prestaciones: bajas, invalidez, jubilación, etc. Y no hablo del desempleo pues la clientela es mucha, y seguro que siempre tendrán algún cliente que llevarse a la boca, y nunca mejor dicho.
Soy consciente de que hay dos corrientes al respecto, la partidaria de su legalización y la contraria, y ambas me merecen todos los respetos.
La prostitución ha oscilado a lo largo de la historia con un triple tratamiento, como delito, con una fase intermedia, de alegalidad, de tolerancia, que es la situación actual en España, y finalmente como derecho a disponer sobre el propio cuerpo.
Consideraciones religiosas y morales aparte, que al fin y al cabo los principios religiosos son propios de cada uno, y lo que es moralmente aceptado es lo que la sociedad admite como “normal”.
Precisamente por eso título el artículo entre interrogantes, pues yo tampoco tengo un criterio claro al respecto. Pero lo que si pienso es que es totalmente discriminatorio que estos cientos de miles de personas no paguen impuestos ni seguros sociales y los demás sí.
¿O es que se trata de subvencionarles entre todos por la –presunta- utilidad social de su trabajo?
Abogado y escritor.
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
