España
«L’Estaca»: nuevo grupo terrorista en Cataluña se estrenó, sin cobertura mediática, el día de las elecciones: Saboteados dos centros de repetición horas antes de la apertura de las urnas
Dos centros de repetición de telecomunicaciones han sido saboteados la pasada noche en Girona y Lleida, horas antes de la jornada electoral que vive este domingo Cataluña.,Fuentes de los Mossos han informado a EFE de que los repetidores se encuentran en Canet d’Adri (Girona) y en Cubells (Lleida), y que ahora se investigan las circunstancias de este suceso.
Dos centros de repetición de telecomunicaciones han sido saboteados la pasada noche en Girona y Lleida, horas antes de la jornada electoral que vive este domingo Cataluña.
Fuentes de los Mossos han informado a EFE de que los repetidores se encuentran en Canet d’Adri (Girona) y en Cubells (Lleida), y que ahora se investigan las circunstancias de este suceso.
Las mismas fuentes han precisado que esta acción no ha repercutido en la constitución de las mesas electorales ni en la transmisión de datos sobre el inicio de la jornada electoral.
El comisario de los Mossos, Juan Carlos Molinero, por su parte, ha destacado en declaraciones a TV3 que «la normalidad» ha marcado el inicio de la jornada electoral y la apertura de los colegios en un día en el que la policía catalana desplegado «un dispositivo de máximos» con motivo de los comicios.
En concreto, los actos de sabotaje se han producido en el centro emisor de Rocacorba, que da servicio a Girona, y el de Cubells, que se encarga de la zona de Balaguer (Lleida).
La compañía Cellnex ha informado de que, en los dos casos, se ha prendido fuego al cable que va de la caseta del centro a la torre de comunicaciones, cortando así las emisiones de las cadenas de Televisión Digital Terrestre y afectando a algunos servicios de telefonía móvil.
Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para intentar identificar a los autores de estas acciones, que no han provocado daños personales.
Fuentes de la policía autonómica han apuntado también que estas acciones no han repercutido en la constitución de las mesas electorales ni en la transmisión de datos sobre el inicio de la jornada electoral.
Técnicos de Cellnex han conseguido recuperar parte de los servicios de televisión de los dos centros emisores dañados y están trabajando para hacer lo mismo con el resto de servicios en las próximas horas.
En declaraciones a los medios en la Conselleria tras una reunión sobre el dispositivo de seguridad, el conseller de Interior de la Generalitat, Miquel Sàmper, ha explicado que ha habido dos repetidores saboteados, incidentes que han afectado a la telefonía de las zonas pero que «no afectarán para nada a la jornada electoral».
RTVE ha sido una de las empresas de telecomunicaciones afectadas por estos dos actos vandálicos cometidos esta madrugada en Girona y Lleida.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
