España
¡Piense en el voto útil! Los 23.100 votos inútiles del PP en Cataluña que pudieron reforzar el liderazgo de VOX
[sc name=»li1″ ]El Partido Popular cosechó este domingo su mayor batacazo histórico en las elecciones autonómicas en Cataluña al lograr solo tres escaños, todos por la provincia de Barcelona, y ser ampliamente superado por VOX (11), que le duplicó en votos.
Así, la formación dirigida por Pablo Casado logró un escaño menos que en 2017, viendo reducida su exigua fuerza en la Cámara autonómica pese al batacazo de Ciudadanos, que pasó de ser primera fuerza a séptima perdiendo 30 diputados, y solamente consiguió transformar sus apoyos en una única circunscripción, mientras que en las otras tres se quedó sin diputados.
Antes de las dos últimas elecciones generales (tanto en abril como en noviembre de 2019), el PP recuperó el mantra del “voto útil”, pese a saber que PP y VOX son dos partidos distintos, con idearios y propuestas diferentes. Posteriormente, lanzó la campaña de los votos de VOX “desperdiciados”, a su juicio, en provincias en las que el partido liderado por Santiago Abascal no logró representación, una teoría que ahora al PP se le vuelve en contra. Porque desde este domingo el voto útil constitucionalista en Cataluña es VOX. Y el voto útil del centro-derecha / derecha es VOX.
El PP logró ayer 11.970 votos en la circunscripción de Tarragona; 5.470 votos en Gerona; y 5.660 votos en Lérida… 23.100 papeletas “inútiles”, según el argumento esgrimido por el PP hasta este domingo. De ir todos los votos a VOX -nunca se sabrá-, podrían haber aumentado su representación y fortalecer su postura como cuarta fuerza en Cataluña, y líder de la oposición a la izquierda y al separatismo.
El “sorpasso” de la formación liderada por Santiago Abascal ha sido achacado por la dirección nacional del PP a la aparición en las últimas semanas de la figura del extesorero del partido Luis Bárcenas.
No se han referido a la equiparación entre VOX, formación gracias a la que gobierna en regiones como la Comunidad de Madrid, Murcia o Andalucía, con el prófugo de la Justicia Carles Puigdemont, o a la estrategia de fichar como independientes a exdirigentes de Ciudadanos (Lorena Roldán) o separatistas a favor de referéndum ilegal o del indulto a los golpistas (Eva Parera, exsenadora de CiU).
“El cansancio que genera este asunto -Bárcenas- de hace 8 o 10 años y que seguirá coleando significa un desgaste, porque recuerda un episodio triste de la historia de nuestro partido”, ha asegurado este lunes el portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, Javier Maroto.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

