Europa
Londres pone en alerta a 3.500 soldados ante un posible «brexit» sin acuerdo

El Gobierno británico comienza a prepararse para el peor escenario y este martes decidió dar «prioridad operativa» a su planificación para una retirada del Reino Unido de la Unión Europea sin acuerdo. Entre las medidas adoptadas destaca la de poner en alerta a 3.500 militares -activos y en la reserva- que servirán de apoyo ante contingencias extraordinarias. La decisión se adoptó tras una reunión del Gabinete para evaluar si era necesario incrementar los preparativos para un posible brexit abrupto. Esta planificación bien podría ser un aparente intento de dibujar un escenario catastrofista y aumentar así la aceptación de su pacto. Pero lo cierto es que el Ejecutivo de Theresa May no deja espacio a las eventualidades. Las posibilidades de una salida desordenada a finales de marzo le ha llevado a implementar medidas que eviten el caos en las fronteras y suman al país en el revuelo a causa de un previsible desabastecimiento de productos de primera necesidad, como alimentos y medicinas.
Los ministros recibieron instrucciones claras de acelerar los preparativos para hacer frente a una salida sin acuerdo.
Defensa
3.500 militares en alerta. Militares en activo y en la reserva colaborarán en lo que el resto de ministerios necesite, según publicaban ayer a primera hora de la tarde los principales periódicos británicos como The Guardian o Financial Times. Asistirán en los pasos fronterizos, puertos y aeropuertos y entre sus cometidos se incluye cooperar en el reparto de alimentos, agua y combustibles, entre otros. El grueso de este grupo deberá estar listo a partir del próximo 14 de enero, cuando se produzca la votación del acuerdo de salida en el Parlamento.
Suministros
Ferris para alimentos y mercancías. El cierre aduanero a través del Canal de la Mancha se prevé compensar con barcos y espacios reservados en ferris para el transporte de alimentos y medicamentos, así como aquellos bienes de primera necesidad que pudieran escasear las primeras semanas tras la ruptura. El ministro de Sanidad, Matt Hancock, explicó que habían comprado «cientos de neveras» para mantener un suministro de medicinas durante al menos mes y medio si prospera una salida caótica.
Campaña informativa
Folletos, redes sociales y correos electrónicos. TEl Gobierno prepara un documento informativo de 100 páginas para que ciudadanos y empresas sepan a qué atenerse. Además, enviarán 80.000 correos electrónicos con consejos y advertencias y utilizará las redes sociales dentro de esta campaña divulgativa con la que se quiere preparar a la población ante la posibilidad de que todas las rutas queden cerradas a causa de inspecciones aduaneras.
Presupuesto adicional
2.000 millones de libras. El ministerio de Economía prevé distribuir 2.000 millones de libras (unos 2.200 millones de euros) adicionales entre distintos ministerios para prepararse ante las contingencias que pudieran producirse. La partida forma parte de otra mayor, que podría alcanzar los 4.000 millones de libras, destinados a preparativos, como sistemas de gestión aduanera. Ese dinero comenzará a gastarse ya en los próximos días, según el Gobierno.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






