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Lopetegui, el peor entrenador de la ‘era Florentino’

Redacción

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El peor Real Madrid de la era Florentino Pérez regresó de Moscú en un viaje con muchos silencios y caras raras. Los datos son alarmantes: con Julen Lopetegui en el banquillo, el Real Madrid perdió su primera final internacional desde el 2000, igualó un récord negativo que data de la era Capello —en la temporada 2006-2007— al enlazar tres partidos sin marcar, no han sido capaces de ganar en cinco de los diez encuentros que han disputado y han perdido tres de esos partidos, algo que no había ocurrido nunca con el actual presidente. Por todo ello y el constante runrún sobre la continuidad del técnico vasco, Florentino habló este martes tras el partido con Julen para mandarle un mensaje de tranquilidad.

Pese a lo preocupante realidad de los datos, el presidente conversó con el técnico, al que quiso transmitir tranquilidad y respaldar en estos momentos difíciles. Florentino no oculta la inquietud por el inicio dubitativo del Real Madrid, pero sabe que tomar una medida drástica dos meses después del inicio de temporada terminaría por convertirle en el centro de las críticas por su deficiente planificación deportiva de este verano y supondría el reconocimiento tácito por parte de Florentino de su error al contratar al exseleccionador de España, quien llegó tras la renuncia previa de cinco entrenadores al puesto (Pochettino, Allegri, Klopp, Löw y Nagelsmann). Sin embargo, una derrota en Vitoria ante el Alavés podría hacer saltar por los aires esa confianza transmitida por el presidente (después del partido ante el Alavés habrá parón liguero y el ambiente podría volverse irrespirable).

Lopetegui aún no tiene cara de Rafa Benítez, quien fue despedido en enero y a quien su desencuentro con la plantilla terminó por condenar. En este caso, el vestuario no está enfrentado al entrenador, aunque algunas decisiones controvertidas del vasco han provocado recelo entre varios jugadores. Los porteros no están cómodos con el sistema de alternancia impuesto, a lo que se suma el escepticismo de Florentino sobre esta decisión. Modric tampoco entiende que administre su entrada en el equipo, cuando él ya se siente bien para asumir más responsabilidad.

Y el tema más acuciante es el de la delantera. Ni Mariano ni muchos de sus compañeros entienden que no apueste por el canterano, mucho más incisivo y vertical en ataque que un Benzema que ha vuelto a desinflarse tras un buen comienzo de temporada. Ni siquiera el presidente, y director deportivo, entiende cómo no apuesta por el ex del Lyon ahora que el equipo echa en falta pegada arriba.

Cristiano y la ‘ayuda’ del Barça

Lo que sí inquieta es la aparición de la figura de Cristiano Ronaldo, nombre tabú en los despachos y en el vestuario, hasta este martes. A la conclusión del partido, Keylor Navas se pronunció sobre la ausencia de gol tras la pérdida del portugués. «¿La ausencia de Cristiano? No se puede tapar el sol con un dedo, pero ya es pasado y nosotros tenemos que seguir trabajando», dijo. Unas declaraciones que han incomodado a dirigentes y compañeros.

Desde el club se trata de relativizar la situación advirtiendo que ante el CSKA faltaban jugadores clave en el equipo como Bale, Isco, Marcelo o Sergio Ramos, este último por una decisión de Lopetegui, que lo dejó en Madrid para descansar. Además, los blancos no tuvieron fortuna al estrellar tres balones en los palos (Casemiro, Benzema y Mariano) que pudieron evitar la derrota e incluso otorgar la victoria al equipo.

En la planta noble del Bernabéu se han activado las alarmas porque el juego del equipo no invita al optimismo. La descapitalización de la plantilla en los últimos tiempos con la marcha de jugadores como James, Pepe, Cristiano Ronaldo, Morata o Kovacic, futbolistas que eligieron irse por su situación en el club o su relación con el presidente, han dejado al Madrid con una plantilla desequilibrada y le han convertido en un equipo vulnerable.

Además, Lopetegui se ha encontrado con una cómplice inesperado. La mala situación deportiva de un Barcelona, que no aprovecha los tropiezos blancos, ayuda a Florentino a mantener la paciencia con el entrenador. El equipo de Valverde parece también encallado en su juego en este arranque y eso ha permitido al Madrid mantener intactas sus opciones de pelear por el título liguero. Ahora le toca a Lopetegui revertir la situación y romper la racha de 318 minutos sin marcar un gol. Algo que irrita.

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Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy

Redacción

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zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.

La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.

Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.

También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.

Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.

En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.

La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).

Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.

Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.

 

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