Salud
Los abortos aumentan un 1% en 2017 tras 5 años seguidos de descenso

En 2017 un total de 94.123 mujeres decidieron interrumpir voluntariamente su embarazo, un 1% más que en 2016, lo que supone el primer incremento después de cinco años consecutivos de descensos.
Así lo reflejan los datos del último informe sobre interrupción voluntaria del embarazo elaborado por el Ministerio de Sanidad correspondiente a 2017, que señala que una de cada diez mujeres que abortaron el pasado año era menor de 20 años.
Desde 2010, año en el que entró en vigor la actual ley de plazos, el número de abortos ha disminuido un 16,71% y el de las menores de 20 años lo ha hecho un 31%.
Desde 2010, año en el que entró en vigor la actual ley de plazos, el número de abortos ha disminuido un 16,71% y el de las menores de 20 años lo ha hecho un 31%.
Según los datos de Sanidad, casi un 36% de las mujeres que interrumpieron su embarazo el pasado año no utilizaban métodos anticonceptivos.
En general, la tasa de abortos se sitúa en 10,5 por cada mil mujeres, mientras que en el caso de las que tienen menos de 20 años es de 8,84.
Por comunidades autónomas, la mayor tasa corresponde a Baleares (13,94), seguida de Madrid (13,07), Cataluña (12,89) y Asturias (12,73), frente a las tasas más bajas de Extremadura (6,06) y La Rioja (6,09), además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (4,80).
En la gran mayoría de las mujeres que abortaron el pasado año (el 89,7 %) el motivo alegado es a petición propia, mientras que un 6,38% lo hicieron porque el embarazo suponía un grave riesgo para su vida o su salud.
Los datos del Ministerio revelan que el 28,2% de las mujeres que interrumpieron su embarazo vivían en pareja con hijos, un 17,7% con padres u otros familiares sin hijos y el 10,2% en pareja sin que conste si tenían descendencia.
En cuanto al nivel de instrucción, la mayor parte tenían estudios secundarios, de bachillerato o universitarios.
Además, la mayoría de las mujeres tenían nacionalidad europea, en concreto un 75%, y un 66% de las cuales eran españolas.
Una gran parte de los abortos (66.089) se realizaron por debajo de la octava semana de gestación y otros 22.427 entre la semana 9 y la 14.
Salud
Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro

Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.
Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.
Qué es realmente la terapia familiar
A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.
No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.
Cómo trabaja un centro como Sampai Salud
El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.
Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.
La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.
Cuándo es útil buscar apoyo
Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.
Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.
No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.






