España
Los ciudadanos, rehenes de Pedro Sánchez

Es una evidencia que España necesita un Gobierno, pero para llegar al preacuerdo presentado ayer por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no hacía falta malgastar tanto tiempo y tantas energías, pues pudieron suscribirlo en mejores condiciones tras las elecciones generales de abril. Los españoles hemos sido rehenes, al ser convocados de nuevo a las urnas el pasado domingo, de la estrategia electoralista del líder del PSOE, que hizo un cálculo equivocado que no solo le ha costado a él setecientos mil votos, tres escaños y perder la mayoría absoluta en el Senado, sino que le ha salido muy caro al país, que en una estéril etapa de interinidad no ha podido abordar ni el desafío independentista ni la desaceleración económica.
En una manifiesta evidencia de que el presidente en funciones ha utilizado espuriamente su potestad para repetir las elecciones generales, lo que fue imposible durante seis meses se ha desbloqueado en un día y medio. PSOE y Unidas Podemos han alcanzado un preacuerdo para formar un «Gobierno de coalición progresista» en el que Pablo Iglesias sería vicepresidente, a pesar de que este pasado verano parecía absolutamente imposible: el propio Sánchez afirmó en septiembre que un Gobierno con Iglesias en puestos estratégicos no le dejaría dormir. El líder socialista estaba convencido de que mejoraría su posición con nuevas elecciones y por eso permitió que se agotaran los plazos, a sabiendas de que paralizaba el país prácticamente durante un año, de que avivaba el hartazgo de los votantes y de que deterioraba las instituciones. Ahora, más debilitado, cede, pero el daño causado es irreparable.
Este preacuerdo, de todos modos, es un primer paso, porque ambas fuerzas solo suman 155 votos (120 del PSOE y 35 de Podemos), que quedan muy lejos de los 176 de la mayoría absoluta. Han anunciado a toda prisa un acuerdo que necesitará el concurso imprescindible de varios partidos más para reunir los apoyos suficientes que aseguren primero la investidura y, después, la gobernabilidad. Y no es tarea fácil, porque la suma obliga a contar o con los independentistas o con Ciudadanos. Primero tienen que lograr el sí de PNV, Más País, PRC, BNG y Teruel Existe. Después tienen que apalabrar la abstención de ERC y Bildu, una opción muy contraproducente con los recientes actos de violencia en Cataluña aún muy vivos. O necesitarán convencer a Cs, que no es fácil que colabore con un gobierno con respaldo de los nacionalistas vascos, ni viceversa. Está claro que nadie quiere unas terceras elecciones. Ahora bien, la irresponsabilidad de Pedro Sánchez sitúa a España en un escenario en que ni está claro que vaya a haber un Gobierno ni, menos aún, que vaya a poder gobernar de forma estable.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






