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Noticias VERDADERAMENTE GRAVES: China llama a una guerra de civilizaciones contra EEUU y Occidente

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Hubo un "fuerte olor a pólvora" cuando diplomáticos chinos y estadounidenses se reunieron el pasado día 18 en Anchorage (Alaska), según Zhao Lijian, del Ministerio de Exteriores de China. Pólvora es una de las palabras que utiliza Pekín cuando quiere que los demás sepan que esté pensando en la guerra. En la imagen (Frederic J. Brown/Pool/AFP, vía Getty Images), diplomáticos chinos y norteamericanos se reúnen en el Hotel Capitán Cook de Anchorage.
Hubo un "fuerte olor a pólvora" cuando diplomáticos chinos y estadounidenses se reunieron el pasado día 18 en Anchorage (Alaska), según Zhao Lijian, del Ministerio de Exteriores de China. Pólvora es una de las palabras que utiliza Pekín cuando quiere que los demás sepan que esté pensando en la guerra. En la imagen (Frederic J. Brown/Pool/AFP, vía Getty Images), diplomáticos chinos y norteamericanos se reúnen en el Hotel Capitán Cook de Anchorage.

Cuando, el pasado día 18, diplomáticos chinos y norteamericanos se reunieron en Anchorage (Alaska), hubo un «fuerte olor a pólvora». Eso dijo Zhao Lijian, del Miniterio de Exteriores chino, a las pocas horas de que concluyera esa primera jornada de conversaciones.

[P]ólvora es una de las palabras que utiliza Pekín cuando quiere que los demás sepan que la guerra le está rondando la cabeza. De manera aún más preocupante, ese término, muy cargado de emotividad, lo utilizan los propagandistas chinos cuando quieren excitar a sus compatriotas recordándoles la explotación extranjera –británica y blanca– de China en la Guerra del Opio (s. XIX). Así pues, el Partido Comunista chino está tratando de inflamar el sentimiento nacionalista, arengar al pueblo y quizá prepararlo para la guerra.

Aún más importante: con referencias como la de la pólvora, Pekín pretende dividir el mundo siguiendo líneas raciales y forjar una coalición global antiblanca.

Hubo más que olor a pólvora en Alaska. El funcionario Zhao acusó a EEUU de rebasar la duración acordada de los discursos inaugurales del secretario de Estado, Antony Blinken, y el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan. Blinken y Sullivan se pasaron de los cuatro minutos que se les asignó por espacio de… 44 segundos.

El diario Global Times, del Partido Comunista chino, reportó que los referidos discursos «se prolongaron gravemente». Y Zhao dijo que ello provocó que la parte china dedicara a sus alocuciones inaugurales 20 minutos y 23 segundos, muy por encima de los antecitados 4 minutos.

Mayormente, tanto el principal diplomático chino, Yang Jiechi, como su subordinado, el ministro de Exteriores, Wang Yi, leyeron textos preparados, lo que sugiere que buena parte de sus declaraciones –en realidad, largas parrafadas– fueron pergeñadas con antelación.

Además de las claramente planeadas expresiones de ira y las palabras incendiarias de Zhao, hubo un tercer elemento en la maniobra china: un ataque propagandístico contra políticas consideradas racistas por Pekín. El gran objetivo era EEUU.

«Todo lo que comentaba Washington tenía por eje EEUU y la supremacía blanca», aseguró el Global Times el pasado día 19 en un editorial, en el que también hablaba de los «pocos aliados» de USA en la región.

La narrativa racialista aparece en una serie reciente de piezas propagandísticas del PCCh en las que indirectamente se presenta a China como el protector de los asiáticos frente a EEUU. Así, el día 18 el Global Times publicó un texto titulado «Grupos de élite norteamericanos, cómplices de los crímenes contra los asiático-americanos».

Pekín lleva años jugando la carta racial en Norteamérica. De hecho, ha tratado de dividir Canadá siguiendo líneas raciales. A principios de 2019, siendo embajadora de China en Canadá, Lu Shaye arremetió contra «el egotismo occidental y el supremacismo blanco» en un estéril intento de conseguir la liberación inmediata de Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei detenida por las autoridades canadienses atendiendo a una petición de extradición del Departamento de Justicia de Trump.

Significativamente, en su discurso inaugural de Anchorage, Yang Jiechi hizo alusión a las protestas de Black Lives Matter, dando así continuidad a los ataques chinos contra EEUU centrados en la raza.

Pekín sigue hablando de la emergencia de China, pero ahora su propaganda recorre caminos más ominosos. El nuevo relato de Xi Jinping dice que China está liderando «Oriente». En un discurso muy importante que pronunció a finales del año pasado proclamó: «Oriente está en auge y Occidente en decadencia».

Esto evoca lo que el Imperio japonés trató de hacer con su célebre Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental en los años 30, con la que pretendía unir a los asiáticos contra los blancos.

Las divisiones raciales nos llevan de vuelta a El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial de Samuel Huntington, donde se leía: «En el mundo posterior a la Guerra Fría, las más importantes distinciones entre los pueblos no son ideológicas, políticas o económicas, sino culturales».

Analistas y académicos han criticado duramente el libro seminal del politólogo de Harvard (1996), pero, con independencia de que esté o no errado en lo fundamental, el caso es que Xi Jinping trata de reconfigurar el mundo y ponerse al frente de «Oriente» en una lucha civilizacional contra «Occidente».

El héroe de Xi, Mao Zedong, veía a China capitaneando a los pueblos de África y Asia contra Occidente, así que la división global que plantea Xi no es nueva, si bien los sucesores de Mao prefirieron en su mayoría arrumbar ese discurso racialmente cargado mientras se afanaban por reforzar su Estado comunista con dinero y tecnología occidentales.

Deng Xiaoping, el sucesor de Mao más pragmático, aconsejaba «ocultar las capacidades y dar tiempo al tiempo». En cambio, Xi cree que ha llegado la hora de China, en parte, porque piensa que EEUU está en situación de decadencia terminal.

La idea que tiene Xi del mundo es errónea y aberrante, pero los norteamericanos no pueden permitirse el lujo de ignorarle. Deben reconocer que, en la mentalidad de Xi, la raza define la civilización y la civilización es la nueva línea divisoria.

Xi va en serio. En enero dijo que su Ejército, que no deja de expandirse a gran velocidad, debe estar preparado para combatir «en cualquier momento». Por cierto, fue en ese mes que la Comisión Central Militar del Partido tomó del Consejo de Estado –civil– el poder para movilizar con fines bélicos a toda la sociedad.

Los Estados militantes rara vez se preparan para un conflicto y luego retroceden. Para el Partido Comunista Chino, el mundo huele a pólvora, y Xi está desencadenando un conflicto de civilizaciones… y de razas.

 

Gordon G. Chang es autor de The Coming Collapse of China («El inminente colapso de China») y miembro del Consejo Asesor del Instituto Gatestone, donde ejerce como Distinguished Senior Fellow.

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La alcaldesa de Chicago (el extraño ser de la imagen) llama ‘a las armas’ al colectivo LGTB tras la publicación del borrador de la Corte Suprema sobre el aborto

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La alcaldesa de Chicago, la tercera ciudad más grande de Estados Unidos, Lori Lightfoot, ha llamado a las armas a la ‘comunidad LGTB’ tras la filtración del borrador de la Corte Suprema que podría abrir la puerta a la prohibición o limitación del aborto en parte del país, y ha asegurado que Chicago será un «oasis» para las mujeres que quieran asesinar a sus hijos no nacidos.

«A mis amigos de la comunidad LGTBQ+: la Corte Suprema viene ahora a por nosotros. Este momento tiene que ser una llamada a las armas«, escribió Lightfoot en su cuenta de Twitter el lunes.»No renunciaremos a nuestros derechos sin luchar, ¡luchar por la victoria!», añadió la alcaldesa demócrata.

Lightfoot, que cumple todos los requisitos para ser una voz autorizada dentro del partido demócrata, inundado por el ‘wokismo’, ya que es negra y se considera lesbiana, fue una de las figuras políticas que criticó con mayor fuerza el contenido del borrador de la Corte Suprema filtrado la pasada semana.

«Me uno al coro de millones de personas en todo el país que están asqueadas y enfurecidas«, escribió Lightfoot a través de un comunicado institucional el lunes de la semana pasada, día en que se conoció la posibilidad de que el alto tribunal pueda revocar la histórica sentencia que trajo el aborto a Estados Unidos.

Según la alcaldesa de la tercera ciudad más grande de Estados Unidos, «los arquitectos de esta destrucción no se detendrán ante el derecho a elegir de la mujer», sino que la decisión de la Corte Suprema «sentará un precedente» para desmantelar los fundamentos legales utilizados para proteger contra «la discriminación de género», «los derechos de las mujeres, los derechos de las personas trans, los derechos de los inmigrantes y, por supuesto, el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo e interracial«.

Al día siguiente, el 3 de mayo, Lightfoot afirmó que el borrador era «un ataque horrendo a nuestro derecho fundamental a elegir», y aseguró que lucharán «contra eso con todo lo que tenemos». «Tenéis mi palabra: haré todo lo posible para garantizar vuestro derecho al aborto«, escribió en las redes sociales.

La alcaldesa demócrata señaló que esta decisión «haría retroceder a nuestro país décadas», que es «lo que quiere la derecha». «Como alcalde, tengo un mensaje para cualquiera que esté preocupado por el acceso a los servicios abortivos… Las puertas de Chicago están abiertas«, escribió Lightfoot en Twitter.

El 4 de mayo, reiteró su propuesta: «Si necesitáis un aborto o cualquier otro cuidado reproductivo, Chicago siempre estará ahí para vosotros».

Finalmente, este lunes, la alcaldesa de Chicago lanzó la iniciativa ‘Justice For All Pledge ― Compromiso de Justicia para Todos―, con la que busacarán ayudar económicamente a facilitar el aborto a los habitantes de Chicago e incluso de los estados vecinos en el caso de que el derecho a asesinar a los no nacidos sea prohibido.

«Chicago será y debe ser un refugio seguro para todos aquellos a quienes se les niega el derecho al aborto. El anuncio de hoy garantizará que todos los pacientes, sin importar dónde vivan, tengan acceso a la atención médica esencial que necesitan y merecen», escribió tras el anuncio Lightfoot en su cuenta de Twitter. «Chicago va a ser un oasis para las mujeres en el Medio Oeste y tenemos que estar listas», añadió.

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¡La libertad de la izquierda! Soros, Obama y Hillary Clinton -entre otros- «sugieren» a las empresas que invierten en Twitter que retiren su dinero en cuanto Elon Musk tome el control

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Un grupo de 26 organizaciones activistas y ONGs enviaron una “carta abierta” a las empresas que invierten y publicitan en Twitter, pidiéndoles que reconsideren sacar su dinero de la empresa cuando pase al control de Elon Musk.

La carta está firmada por organizaciones como la Open Society Foundation, Accountable Tech, Media Matters y Ultraviolet. La primera es la fundación de George Soros, y reconocida mundialmente como el principal grupo de lobby de progresismo de extrema izquierda. Las demás, son un poco más oscuras.

Musk, en respuesta a la carta, tuiteó: “¿Quién financia estas organizaciones que quieren controlar su acceso a la información? Investiguemos…“. No es muy complicado encontrar sus lazos a las principales figuras de la izquierda internacional. Molesto por las críticas de estas figuras, agregó: “La luz del sol es el mejor desinfectante“.

Accountable Tech es un grupo con sede en Washington DC dirigido por Jesse Lehrich, vocero de política exterior de Hillary Clinton y sobrino de David Axelrod, el asesor principal de Barack Obama.

Media Matters fue iniciado en mayo de 2004 por David Brock, un ex periodista conservador que se volvió de extrema izquierda, y que ha sido el principal recaudador de donaciones de Hillary Clinton y de Joe Biden en las últimas dos elecciones.

Esta organización responde también a figuras como Susie Tompkins Buell, co-fundadora de las marcas de ropa Esprit y The North Face; Leo Hindery, un inversor de capital privado especializado en medios; y el herededor de la fortuna de la empacadora de carne Hormel Foods, James Hormel, que murió en agosto del año pasado.

UltraViolet es la organización más nueva de las principales firmantes. Fundada en 2012, responde a la Fundación Novo, de Warren Buffet, y a varios sindicatos, entre ellos la Federación Estadounidense del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) y la Federación Estadounidense de Maestros.

Otro signatario con sede en Gran Bretaña fue el Centro para Contrarrestar el Odio Digital, dirigido por un exasesor de figuras importantes del Partido Laborista, Imran Ahmed. El grupo se ha expandido para tener una oficina en Washington DC, pero su trabajo es principalmente británico.

“El Centro es mejor conocido por trabajar con Rachel Riley para eliminar a la controvertida comentarista de derecha Katie Hopkins de Twitter y al comentarista David Icke de Facebook y Youtube“, según Influence Watch.

Los gobiernos europeos también están fuertemente involucrados a través de la organización Access Now. Comenzado durante las elecciones iraníes de 2009, como un grupo activista para organizar y protestar contra el fraude electoral e informar sobre abusos a los derechos humanos, el grupo ahora es global y tiene oficinas en todo el mundo, y responde a los partidos más importantes de la izquierda europea, muchos de los cuales están en el poder, como en España, Suecia o Alemania.

Su mayor donante, según su último informe , es la agencia de desarrollo del gobierno sueco, Sida, seguida por Open Society Foundations, una vez más, de Soros. También responde a los gobiernos de Dinamarca, Alemania y los Países Bajos, así como al gobierno de Canadá.

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Bill Gates, Soros, Amnistía Internacional… el globalismo asesino desata su ira ante el borrador de la Corte Suprema de EEUU sobre el aborto

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RECLAMAN EL ‘DERECHO’ A DESTRUIR VIDAS INOCENTES. 

La sospechosa filtración del borrador de la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que de aprobarse acabaría con casi medio siglo de derecho constitucional al aborto, revirtiendo la famosa sentencia jurisprudencial de Roe contra Wade, está provocando la histeria en el mundo progresista.

No sólo desde el mundo de la política se trata de presionar al alto tribunal, el globalismo entero ha entrado en ebullición con esta posible anulación de la famosa sentencia que abrió el aborto legal en el país norteamericano, y sus tentáculos han comenzado una campaña para tratar de influir en la decisión definitiva.

“Me conmocionó despertar con las noticias esta mañana. Una reversión de Roe v. Wade nos haría retroceder 50 años y tendría un impacto desproporcionado en las mujeres más vulnerables de la sociedad”, escribió el magnate Bill Gates en su cuenta de Twitter este martes. “Apoyo el derecho de la mujer a tomar sus propias decisiones sobre su atención médica”, añadió el fundador de Microsoft, uno de los adalides del globalismo.

La Open Society Foundations, fundada y presidida por el multimillonario húngaro George Soros, también cargó con fuerza contra el contenido del borrador. “Hemos llegado a un momento de crisis respecto al derecho al aborto legal y seguro en Estados Unidos”, alertaron desde la organización de Soros.

“La libertad reproductiva es vital en una sociedad abierta, y seguiremos luchando por ella. Seamos claros: el aborto es salud y un derecho humano”, añadieron tras la filtración.

Aunque no ha emitido un comunicado sobre la filtración del borrador, la multinacional Amazon ha mostrado su apuesta por el aborto. La compañía fundada por Jeff Bezos financiará los desplazamientos de sus empleadas para que puedan someterse a un aborto si es lo que ellas desean, asumiendo la empresa un coste de hasta 4.000 dólares, algo que, teóricamente, se anunció antes de la filtración del borrador de la Corte Suprema. Según CNBC, la gigante tecnológica Apple también ha tomado medidas similares.

Desde el mundo de las ONGs progresistas también se han sumado a la reacción abortista. Es el caso de Amnistía Internacional, que ha reivindicado decenas de veces en las redes sociales desde que se conociera la noticia que el aborto «es un derecho humano«.

Incluso su filial en España ha rabiado contra la noticia: «El aborto es una necesidad básica de atención médica para millones de mujeres. Obligar a alguien a llevar un embarazo, por el motivo que sea, es una grotesca violación de los derechos humanos«, han publicado en su cuenta de Twitter.

Black Lives Matter’, el movimiento que incendió las calles hace dos años tras la muerte de George Floyd a manos de un policía, también ha reaccionado al borrador del tribunal a través de su cuenta oficial de Twitter. “Es ilegítimo. Es antidemocrático”, han lamentado, señalando que es un “ataque deliberado” a sus comunidades “en todo el país”.

“Las mujeres negras tienen de tres a cuatro veces más probabilidades de morir a causa del embarazo en comparación con las mujeres blancas. Se les niegan constantemente los recursos, los servicios y la información necesarios para tomar decisiones personales con respecto a su salud”, han escrito.

A esta oleada de indignación no podía faltar, por supuesto, Planned Parenthood, la gigante del aborto en Estados Unidos. “Es escandaloso, no tiene precedentes, pero no es definitivo”, indicaron desde la cuenta oficial de la organización el martes. “El aborto es su derecho, y TODAVÍA ES LEGAL”, añadieron.

Uno de los gobiernos progresistas por excelencia, el de Canadá, también ha mostrado su postura proabortista. La ministra de Familias canadiense, Karina Gould, ha desvelado la disposición de su país a prestar asistencia a todas aquellas mujeres que lo necesiten. «Sí, no veo por qué no», ha respondido durante una entrevista a la televisión pública CBC.

«Si vienen aquí y necesitan acceso, es un servicio que les proveeríamos», ha añadido Gould, después de que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, también defendiese el martes «el derecho a elegir» de las mujeres.

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Una periodista «blanca» declara en «Time» que la «libertad de expresión» es una «obsesión enfermiza» del «hombre blanco»… por supuesto, tras la compra de Twitter por Elon Musk

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Nuestras élites NO están felices: su descontento con las decisiones electorales de los pueblos, tan a menudo irritantemente contrarias a lo que nos preparan nuestras oligarquías, y sus planes para eliminar o, al menos, restringir el voto. Pero no es en absoluto el único pilar de nuestras democracias que está bajo ataque de los lacayos del sistema. Más aún que el sufragio lo está la libertad de expresión.

En medio del debate que se ha creado en Estados Unidos en torno a la creación de un «Ministerio de la Verdad» dependiente del Departamento de Seguridad Nacional, los columnistas a sueldo de los plutócratas han encontrado que, después de todo, eso de que cualquiera puede decir lo que le dé la gana en la palestra pública es un disparate. Lo asombroso es que los encargados de atacar la libertad de expresión sean periodistas, el gremio que tradicionalmente la ha defendido con uñas y dientes.

Y para denigrar esa base esencial de nuestras democracias se ha encontrado la más cansina de las asociaciones: la libertad de expresión es racista. En concreto, y según la periodista de la revista «Time» Charlotte Alter, la libertad de expresión es una «obsesión» del hombre blanco.

El ataque de Alter, en forma de columna, se centra, naturalmente, en Elon Musk, el magnate que acaba de comprar la red social Twitter, presuntamente para convertirla en una plataforma realmente libre y eliminar las prácticas de totalitarismo «woke» que la han hecho famosa con sus censuras, expulsiones y manipulaciones varias.

A Alter sencillamente no le entra en la cabeza cómo nadie puede poner un montón de dinero encima de la mesa para respaldar la libertad de expresión de otras personas, de cualquier persona. No tiene sentido. Si se trata de dar dinero a causas altruistas, se pregunta Alter, ¿por qué no dedicarlo a la justicia social o a la no discriminación?

La idea de que cualquier pelagatos esté autorizado a dar su opinión en la arena pública le parece a la periodista una extravagancia repugnante como comprar huevos Fabergé. “¿Por qué Musk se preocupa tanto por esto? ¿Por qué a un tipo que ha superado los límites de la fabricación de vehículos eléctricos y sondeado los límites de los vuelos espaciales comerciales le importaría quién puede decir qué en Twitter?”.

Pero Alter tiene la respuesta a su propia pregunta, más que nada porque es la respuesta estándar en Estados Unidos a cualquier pregunta: el privilegio blanco. 

Cita a Jason Goldman, uno de los primeros responsables de diseñar la censura política en Twitter antes de entrar en la Administración Obama. La libertad de expresión, llegó a declarar Goldman, “se ha convertido en una obsesión de los miembros masculinos de la élite tecnológica, en su mayoría blancos”, que “preferirían que las cosas volvieran a ser como antes”. También cita al profesor de comunicación de la Universidad de Stanford, Fred Turner, quien explica que la libertad de expresión es solo «una obsesión dominante entre la mayoría de la élite… [y] parece ser una obsesión mucho mayor entre los hombres».

La censura, para los nuevos mandarines, lejos de ser la supresión de ideas disidentes que amenazan a los poderosos, es un simple mecanismo de control para eliminar ideas nocivas o narraciones falsas. “Desinformación”, como el título que han propuesto para el nuevo Ministerio de la Verdad.

Por supuesto, quién decreta qué idea es nociva y qué narrativa es la correcta es el mismo estamento interesado en suprimir todo lo que ponga en peligro su poder, como entendieron hace siglos quienes redactaron la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y los defensores de ese mismo principio fundamental en el mundo entero.

Pero lo que convierte en noticia la columna de Alter es que no es una francotiradora aislada: ya los principales medios de comunicación de Estados Unidos se han abonado a esa tendencia que aborrece la libertad y que, como ha sucedido con tantas otras que han acabado en nuestras instituciones, ofrecen un ominoso panorama de nuestro futuro inmediato.

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