España
Los ERE de la Junta de Andalucía financiaron con 18.000 euros a Alternativa Española (AES)
El «fondo de reptiles» que la Junta de Andalucía creó para pagar los ERE irregulares no solo se empleó en ayudas laborales discrecionales. Dinero de la partida presupuestaria 31L, la que financiaba el fraude de la Consejería de Empleo, sirvió para financiar a Alternativa Española (AES), un partido conservador creado en 2003 por Rafael López-Diéguez.
Así se recoge en los hechos probados de la sentencia del caso ERE que el pasado martes condenó a dos expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, y otros 17 exaltos cargos de la administración andaluza. De esta forma, el PSOE no solo utilizaba el dinero de los parados andaluces para obtener un beneficio electoral propio, sino también para intentar erosionar al PP restándole votos por el flanco derecho, según se apunta en la investigación policial realizada en su momento.
Sin cordón sanitario
Los socialistas promueven estos días un cordón sanitario contra Vox, formación a la que intentan aislar en el Congreso de los Diputados alegando que su ideología es extremista. Pero el PSOE no ha sido siempre tan reticente con la «ultraderecha». De hecho, el acto de presentación de AES, celebrado en el Palacio municipal de Congresos de Madrid el 23 de octubre de 2004, fue financiado con dinero de los parados andaluces aportado por la Junta de Andalucía. A diferencia de Vox, AES admitía sin ambages su ubicación en la extrema derecha, ya que se presentaba como la formación heredera de Fuerza Nueva.
En aquel mitin fundacional, AES se definía como «un partido político de inspiración católica, que defiende principios y realidades como el derecho a la vida humana, la familia, la unidad de España y la justicia social desde una óptica específicamente cristiana». Desde entonces la formación se ha presentado a varias elecciones generales, municipales y europeas, siempre con resultados muy marginales.
La persona clave en esta singular operación fue Enrique Rosendo, ex concejal socialista del Ayuntamiento de El Pedroso e integrante del «clan de la Sierra Norte» de Sevilla, uno de los principales ejes del fraude de Empleo. El Pedroso es el pueblo natal del exdirector general de Trabajo Francisco Javier Guerrero, condenado a siete años de cárcel por el fraude de los ERE, y la Sierra Norte la zona donde residía y solía cazar el exconsejero de Empleo José Antonio Viera, también condenado a la misma pena.
Estrategia política
Rosendo hizo una donación de 18.000 euros para costear el acto de presentación de AES en la capital de España. La donación fue confirmada ante la Guardia Civil el 8 de marzo de 2012 por Dionisio Fernández Rodríguez, entonces vicesecretario nacional de Comunicación de AES, quien definió a Rosendo como «un submarino del PSOE» que pretendía «apoyar al partido Alternativa Española para así perjudicar a terceros partidos políticos», entre los que se encontraría el PP.
Rosendo fue militante durante tres años de la formación de ultraderecha con el objetivo de presentarse como candidato del partido a la Alcaldía de Sevilla y maniobrar desde esta candidatura para restar voto al Partido Popular. A finales de 2003, el exconcejal socialista organizó un almuerzo en un restaurante de Sevilla con varios dirigentes andaluces de AES, entonces en proceso de formación. Los comensales recuerdan que José Enrique Rosendo se presentó con unos tirantes con la bandera de España «que se esforzaba por enseñar, tirando de ellos con los pulgares». Pese a su acreditada trayectoria en el PSOE, durante la comida insistió ante sus invitados en que su ideología había sufrido un vuelco y se había convertido en un ferviente militante de la derecha más extrema. «Decía que su mujer era bisnieta de Franco y ella le había hecho ver la luz», recordaban algunos de los asistentes al almuerzo, en el que Rosendo se comprometió a aportar una cuota de cien euros mensuales al partido. «Nos insistió en que quería poner mucho dinero en el partido porque su mujer le había hecho ver el error de militar tantos años en el PSOE», agregaron.
Los directivos de AES aceptaron el respaldo económico, pero siempre recelaron de Rosendo, cuyos vínculos con la Junta de Andalucía eran evidentes. No en vano, una empresa de su propiedad, el Matadero de la Sierra Norte, fue una de las primeras en recibir dinero de los ERE. Posteriormente se introdujo en el negocio de la hostelería y adquirió un restaurante en el barrio sevillano de Heliópolis al que solían ir altos cargos socialistas. Por otra parte, los 18.000 euros de la Junta que financiaron a AES se abonaron a través de la empresa Marco de Estudios y Proyección Siglo XXI, en la que estuvo trabajando durante un año la propia hija de José Antonio Viera.
(ABC)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
