Sucesos
Los padres de alumnos se personan en el proceso contra la profesora ‘castraniños’ del PSOE
La Asociación Canaria de Padres de Alumnos por el Respeto denuncia el uso de «una clase de Lengua española dirigida a menores para promover el odio al varón». La concejal del PSOE y profesora Aurelia Vera aboga por la castración de los varones para que «los hombres dejen de gobernar».
La Asociación Canaria de Padres de Alumnos por el Respeto (ACAPAR) se presenta como acusación particular en el procedimiento contra la concejal del PSOE en Puerto del Rosario Aurelia Vera, que también ejerce como profesora de Lengua Española en el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) San Diego de Alcalá de Fuerteventura.
Aurelia Vera compartió con sus alumnos de 4º de la ESO sus ensoñaciones feministas que incluyen la «castración selectiva» de los varones en el momento del nacimiento como vía para que «los hombres dejen de gobernar» tal y como se conoció en el verano de 2019 a través de las grabaciones que realizó un alumno.
«Como padres, no podemos tolerar que se utilice una clase de Lengua española dirigida a menores para promover el odio al varón, al que piensa diferente o para dar mítines políticos. Los insultos y las palabrotas no son lo que quiero que mis hijos aprendan en clase de Lengua española y literatura. Nuestra indignación con esta profesora, está más que justificada”, afirma Alicia García, portavoz de la Asociación Canaria de Padres de Alumnos por el Respeto (ACAPAR) a través de una comunicado difundido por HazteOir.org.
“Luchamos por una enseñanza sin adoctrinamiento ideológico. Por una educación en valores fundamentales y respeto sin imposiciones ideológicas. Rotundamente decimos: ¡No al adoctrinamiento en las aulas!”, subraya la portavoz de los padres de Fuerteventura, Alicia García.
Una vez que se hicieron públicas las grabaciones, se puso en marcha en el instituto una campaña de búsqueda del alumno que las realizó a cargo de un grupo llamado ‘La Sexta Cariátide’ que era respaldado por la propia Aurelia Vera, tal y como revelaron a Actuall fuentes conocedores del caso.
HazteOir.org vinculada a este caso desde que tuvo conocimiento de él. En primera instancia, lanzó una campaña ciudadana para exigir a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias su destitución que fue apoyada por más de 20.000 españoles.
Por otra parte, HazteOir.org ha asegurado «su apoyo incondicional a los padres y a los alumnos que han sido víctimas del adoctrinamiento en las aulas y de la ideología de género que representa Aurelia Vera».
(Hazte Oir)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
