Sociedad
Los padres, sobre el pin parental: «Responde a la intención del Gobierno de entrar en el ámbito familiar»
El pin parental que ya se aplica desde septiembre en las aulas de la Región de Murcia busca hacer obligatorio que los centros informen a los padres de cualquier actividad que afecte a cuestiones morales socialmente controvertidas o sobre sexualidad que puedan ser intrusivas para la concicencia y la intimidad de un niño o adolescente. En definitiva, que los padres puedan decidir si sus hijos deben o no asistir a esta tipo de formaciones. Para el Gobierno el pin parental es una censura previa, mientras que los padres que defienden esta medida lo consideran una reacción lógica de los padres a la intromisión del Estado en asuntos que competen a cada familia.
«Los que tienen que garantizar esa libertad de los menores somos los padres», asegura Pedro Caballero, el hombre que está al frente de la asociación de padres CONCAPA. Consideran que, lejos de buscar consensos con su amenaza de llevar el PIN parental a los tribunales, el Gobierno trata de polarizar y dividir aún más a la comunidad educativa y piden que se respete el derecho de los padres a poder educar a sus hijos conforme a sus valores y convicciones y libertad para las familias a la hora de elegir el centro educativo que eligen para sus hijos.
«El pin pide autorización expresa de los padres porque el Estado, ampliando sus competencias y vulnerando los derechos de las familias, está entrando en el ámbito de lo familiar, religioso y moral», asegura Caballero a COPE.
Además, cree que el papel que ha tomado la ministra Celaá no ha ayudado a lograr el deseado pacto educativo. «Celáa tenía que haber abanderado ese diálogo y ese sosiego para no incendiar más a las familias y al sistema educativo. Ella debería abanderar lo que le hemos pedido mil veces: un pacto educativo en el que saquemos la política de la Educación y empecemos a trabajar en lo que nos une», ha concluido.
EL GOBIERNO ADVIERTE DE UNA RESPUESTA «CONTUNDENTE»
El Gobierno ha advertido este viernes que «responderá con contundencia» ante el pin parental o cualquier actuación que vulnere los derechos de los menores y ha anunciado que recurrirá por la vía administrativa o judicial las medidas que en este sentido tomen PP, Vox y Ciudadanos donde gobiernen. Lo ha dicho la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, tras la reunión del Consejo de Ministros, donde se ha decidido enviar un requerimiento al Gobierno de Murcia para que retire el pin parental
La ministra de Educación, Isabel Celaá, y la de Igualdad, Irene Montero, han expresado también en la rueda de prensa posterior al Consejo su rechazo al pin parental -una exigencia de Vox en la negociación de los presupuestos regionales- al que han calificado de «censura educativa». «Vulnera el derecho fundamental de los niños a ser educados. Es un instrumento de censura educativa que no podemos tolerar en nuestras escuelas», ha enfatizado Celaá.
Por su lado, la ministra de Igualdad, Irene Montero, ha anunciado que va a solicitar su comparecencia en la Comisión del seguimiento del Pacto de Estado contra la violencia machista al considerar que el pin parental supone «una clara ruptura» del mismo, ya que incluye la educación afectivo-sexual». «Los hijos e hijas de padres y madres machistas tienen el mismo derecho a ser educados en valores igualitarios», «en libertad y en feminismo», «de amar a quien quieran y cuando quieran», ha manifestado Montero. «Cuando la educación afectivo sexual por educadores expertos desaparece de las políticas públicas se acude a otras fuentes», ha advertido en un tuit la delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Victoria Rosell, quien ha alertado: «ya hemos visto las consecuencias de su sustitución por la pornografía». La ministra de Educación ha confiado en que Murcia atienda al requerimiento pero, de no ser así, ha dicho que «para eso están los tribunales».
Fue una de las exigencias de Vox en los acuerdos de gobierno con PP y Ciudadanos en Murcia, donde ayer jueves por la noche las tres formaciones llegaron un acuerdo sobre los presupuestos manteniendo el actual pin parental establecido a principios de curso en una instrucción educativa y, por tanto, con menos exigencias que el propuesto por el partido de Abascal. El portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros, ha insistido en que el pin parental será necesario en los centros de Murcia y Andalucía para actividades de carácter afectivo-sexual, diversidad sexual y modelos de familia y que «no es más que un instrumento para dar a los padres libertad de elegir».
Mientras que desde el PP, su secretario general, Teodoro García Egea, afirmó que esa medida ya funciona en Murcia desde hace meses y defendió la libertad de los padres para elegir la educación que reciben sus hijos. En medio de la polémica, el portavoz adjunto de Ciudadanos, Edmundo Bal, ha negado este viernes que haya pactado ese tema en Murcia o en cualquier otra comunidad donde gobierna con PP y el apoyo de Vox. «Siempre hemos votado en contra cuando se ha planteado. Es un mensaje erróneo porque no aceptamos ese concepto», ha asegurado Bal en una rueda de prensa en el Congreso al explicar que el acuerdo al que han llegado en Murcia con Vox o en Andalucía es que en materia de enseñanza se deberán cumplir «los principios constitucionales con respecto a la educación y los derechos de los niños y de los padres».
Sobre el anuncio del requerimiento, el consejero de Presidencia murciano, Javier Celdrán, lo ha calificado de «precipitado» sin que Educación conozca en qué consiste la iniciativa. Para Celdrán, esta medida lo que hace es primar la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, defender el derecho del docente a poder educar con «autonomía» y tener medidas «precautorias» con respecto a la presencia en las aulas de una asociación o cualquier tipo de persona externa al docente a dar una información que pueda no ser del interés de los padres. También el pin parental es uno de los requisitos que el partido de Santiago Abascal quiere imponer en la Comunidad de Madrid y en Andalucía para dar apoyo a sus presupuestos.
Precisamente este viernes, el consejero andaluz de la Presidencia, Elías Bendodo, ha defendido la aplicación del pin parental o «derecho a decidir» de los padres sobre la educación de sus hijos, y ha sostenido que cuando se concrete esta medida será «dentro» del marco legal y de la ley de Educación. Aunque el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, ha asegurado que no comparte la posición de Vox sobre el pin parental aunque ha matizado que para gobernar, en el Ejecutivo andaluz existen dos «pensamientos y un solo proyecto».
Desde Madrid, el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio Aguado (Ciudadanos), ha asegurado que no se ha dado «ningún paso» para implantar esta medida y ha emplazado al partido de Abascal a presentar en la Asamblea una ley si quiere cambios normativos al respecto. Sin embargo, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha dicho que «cualquier medida» como el pin parental le parece «adecuada y acertada» para «garantizar el derecho fundamental» de los padres a educar a sus hijos «libremente».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
