Connect with us

A Fondo

Los protocolos de los sabios de Frankfurt (y 3): la apoteosis del Señor de las Moscas

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Por Laureano Benítez Grande-Caballero.- La Historia de la Humanidad ha sido la crónica de una apocalíptica batalla entre el Bien y el Mal, entre la Luz y las Tinieblas, entre ángeles y demonios, entre Cristo y Lucifer, contienda que, aunque disfrazada de luchas de clases, de imperios, de élites plutocráticas, de religiones y razas, se inició con el big bang y en la actualidad ya se muestra a cara descubierta, sin máscaras ni cortinas de humo, en toda su crudeza armagedónica.

El movimiento gnóstico incubado en las esfinges, en los cenáculos de Sumeria, Babilonia y Egipto, de claro componente luciferino que les inyectaba la rebelión del hombre contra Dios como su más pura esencia, reptó sibilinamente enroscado en el tronco del cristianismo, como una mandrágora venenosa, que floreció en el humanismo renacentista, en el protestantismo, en la masonería, y que sistematizó su propuesta subversiva en los protocolos de los illuminati, los cuales fueron recogidos y ampliados por el satanismo marxista. Esta corriente destructora de la civilización cristiana desembocó en los Protocolos de los Sabios de Sion, y el conjunto de estas doctrinas luciferinas fue el dogma revolucionario que nutrió la revolución bolchevique.

Los luciferinos leninistas pensaron que la revolución recién implantada en Rusia, que había liquidado el imperio cristiano más grande del mundo, se extendería rápidamente a otros países, pero sus cálculos fallaron, ya que en la totalidad de Europa no se produjo la esperada movilización proletaria que dinamitara las democracias burguesas.

¿Por qué este fracaso revolucionario? La respuesta a este misterio de la acedía obrera la proporcionó el teórico marxista Antonio Gramsci (1891-1937), fundador del Partido Comunista italiano, quien estaba convencido de que la subversión comunista no se había producido en los países occidentales debido a que en ellos tenía un dominio absoluto la cultura tradicional fundamentada en el cristianismo, por lo cual era preciso exterminarla si se querían conseguir los objetivos revolucionarios.

El cristianismo era, según Gramsci, el freno mayor, el impedimento y barrera que no dejaba avanzar la revolución en Occidente. Para contrarrestar esto, Gramsci decía que había que extirpar por todos los medios la cultura cristiana occidental en un “combate cultural”, al que él llamaba “camino largo” o “marcha larga”.

Esta “marcha larga” debía dirigirse hacia todas las instituciones: universidades, escuelas, museos, iglesias, seminarios, periódicos, revistas, hoy día también televisión, cine, etc., desde donde se propague una anti-cultura que acabe con los cimientos y las convicciones de la cultura cristiana occidental para que la gente, una vez debilitada en sus convicciones, se adhiera a los ideales marxistas que antes habían rechazado de forma natural.

Como afirma el ex-analista de la CIA Roniel Aledo (https://www.actuall.com/ criterio/democracia/como-el-marxismo-cultural-de-la-escuela-de-frankfurt-invento-la-persecucion-al-disidente/): «Los hombres eran hombres y se comportaban como tales, las mujeres eran mujeres y se comportaban como tales, la gente creía en Dios, los europeos estaban orgullosos de su historia, los franceses seguían orgullosos de su imperio, los británicos seguían orgullosos de su imperio, los españoles seguían orgullosos de haber colonizado un nuevo mundo, todos daban por seguro que la cristiandad era la verdadera religión y las otras religiones falsas. Y todos seguían defendiendo que el “todo” Occidental […] era superior a las otras culturas.

Destruir la civilización cristiana tenía que ser, por consiguiente, el objetivo de un nuevo marxismo, el «marxismo cultural», corpus ideológico creado por Gramsci, encaminado no a asaltar palacios, ni a combatir en barricadas callejeras, sino a destrozar las sociedades cristianas infiltrándolas con ideologías corruptas, subversivas y pervertidoras. Este marxismo cultural constituye en la actualidad la ideología dominante del sistema mundo, la base del pensamiento «políticamente correcto» que ha provocado la degeneración del sistema mundo, orientado hacia el despotismo luciferino del NOM.

Estamos, pues, ante una metamorfosis de la cosmovisión marxista, ante un monstruoso alien incubado en el vientre del bolchevismo, sólo que su ámbito de actuación ahora, en vez de ser la agitación política, es la cultura y la sociedad.

En efecto, finiquitado el comunismo como movimiento político, debido al enorme descrédito con que le han desprestigiado sus fatídicas encarnaciones en algunos países ―apoteosis de gulags, checas, campos de concentración, purgas, carestías y genocidios―, el bolchevismo luciferino se ha travestido de pensamiento «políticamente correcto» ―es decir, sometido a las despóticas imposiciones de la ideología NOM―, que infecta la civilización occidental con el objetivo de destruir sus valores tradicionales.

Aunque muchos de sus principios ya estaban anunciados en el marxismo como movimiento económico y sociopolítico, el marxismo cultural es una ideología que tiene como objetivo subvertir los valores tradicionales y los principios fundamentales en los que se asienta una sociedad: familia, religión, sexualidad, raza, nación, arte, moralidad, tradiciones… Enraizado en lo que sus ideólogos llaman «progresismo», este movimiento acusa a los valores tradicionales de anticuados, represivos y opresivos, por lo cual aspira a su destrucción, creando las llamadas ―para decirlo con el lenguaje de George Soros, uno de los principales conspiradores del NOM― «sociedades abiertas», término acuñado por Karl Popper, el gurú ideológico del multimillonario judeohúngaro.

Así pues nace la teoría —después puesta en práctica con increíble éxito como vemos hoy día— de que hay que destruir todo (y a todos) lo que defienda o promueva el cristianismo, la familia tradicional, el rol natural del hombre y la mujer, las etnias autóctonas europeas, la superioridad de la literatura, arte, y música europea, la creencia en Dios, el orgullo en la historia europea —especialmente la conquista y colonización de otros continentes, culturas y religiones—, el heterosexualismo, y, en fin, todo lo que componía la cultura y realidad occidental cristiana.

Había que debilitar cual quintacolumna, desde dentro, la cultura de Occidente, debilitar la creencia en Dios, en la Ley Natural, en el orden natural de la sociedad y había que defender todo lo que fuera anti cristiano, anti Europa, anti Occidente».

Para llevar a la práctica la estrategia diseñada por Gramsci, surgió en Frankfurt en 1923 el «Instituto para la Investigación Social» o, simplemente, la «Escuela de Frankfurt» dirigida por el húngaro George Lukacs y financiada por Félix Weil, cuyos miembros eran casi todos neomarxistas judíos ―entre los que destacaban Max Horkheimer, Erich Fromm, Adorno, Habermas y Herbert Marcuse, y la proximidad a ella de Bertrand Russell y Albert Einstein―, y cuya base ideológica es una síntesis entre Marx y Freud. Identificado con el progresismo en todas sus vertientes, su principal instrumento de manipulación, control y censura es la llamada «corrección política».

Los principios «fundacionales» de esta escuela luciferinas eran los siguientes, y, aparte de su maldad intrínseca, causa verdadero pasmo al ver cómo casi 100 años después de su formulación hoy están tan de plena actualidad, que constituyen la ideología «políticamente correcta», es decir, la ideología globalista del NOM:

  1. La creación de ofensas de racismo.
  2. El continuo cambio para crear confusión.
  3. La enseñanza del sexo y de la homosexualidad a los niños.
  4. El debilitamiento de la autoridad de las escuelas y de los profesores.
  5. Una inmigración enorme para destruir la identidad.
  6. La promoción de la bebida excesiva de alcohol.
  7. El vaciamiento de las iglesias.
  8. Un sistema legal no fiable con prejuicios contra las víctimas de delitos.
  9. La dependencia del Estado o de los beneficios estatales.
  10. El control y la estupidización de los medios de comunicación.
  11. El estímulo del quiebre de la familia.

En un estudio sobre la Escuela de Frankfurt publicado el 11 de diciembre de 2008 en el semanario católico The Wanderer, Timothy Matthews afirma que «Básicamente, la Escuela de Frankfurt creía que mientras un individuo tuviera la creencia, o incluso la esperanza de creer, de que su don divino de la razón podría resolver los problemas que enfrenta la sociedad, entonces la sociedad nunca alcanzaría el estado de desesperanza y alienación que se consideraba necesario para provocar una revolución socialista. Para socavar la civilización occidental, los judíos de la Escuela de Frankfurt pidieron la crítica más negativa y destructiva posible de todas las esferas de la vida.

Desestabilizar a la sociedad y ponerla de rodillas, diseñar el colapso, producir crisis y catástrofes, esto se convirtió en el objetivo de estos revolucionarios judíos mal adaptados y mentalmente disfrazados de intelectuales de alto poder».

Con estas premisas ideológicas, el propósito del marxismo cultural era destruir todo lo que hasta entonces había sido la Civilización Occidental: la cultura, la Ley Natural, los roles masculino y femenino, la creencia en Dios, todo lo pro-europeo, todo lo pro-cristiano. Real como la vida misma, hasta el punto de que causa verdadero pasmo comprobar el enorme éxito que ha tenido en Occidente esta ideología tan perversa.

A la vista de estos postulados, se puede comprender con meridiana claridad por qué una de las armas para inocularlos en las sociedades occidentales es el alevoso fomento de la inmigración masiva hacia ella de gentes del Tercer Mundo con culturas y religiones ajenas a las europeas, y la imposición totalitaria de leyes que discriminan positivamente a todas las minorías que practiquen valores no-cristianos.

George Lukacs ―un aristócrata judeohúngaro hijo de un banquero― explicaba así su objetivo: «Vi la destrucción revolucionaria de la sociedad como la única solución para las contradicciones culturales de la época… Tal volteamiento mundial de valores no puede ocurrir sin la aniquilación de los antiguos valores y la creación de otros nuevos por los revolucionarios». Lukacs desarrolló la idea de «Revolución y Eros», que consistía en usar el instinto sexual como un arma de destrucción, y llegó a formular un deseo que expresa a la perfección el diabólico objetivo del marxismo cultural: «Quiero una cultura de pesimismo… un mundo abandonado pro Dios»… para dárselo al Diablo, claro está.

Y Horkheimer, otro de sus miembros distinguidos, precisaba más ese objetivo revolucionario en su «Teoría Crítica»: «La manera de destruir la civilización occidental era el ataque sistemático a todos sus valores asociados a ésta».

Desde este punto de vista defendía, por ejemplo, la destrucción del matrimonio y la familia con hijos, afirmando que el matrimonio puede ser cualquier tipo de unión donde intervenga la atracción sexual sin ningún fin concreto —¿nos suena esto de algo?—. Según Horkheimer, la revolución no sucederá con armas, sino más bien de manera progresiva, año tras año, generación a generación.

En esa misma línea, Fromm decía que la masculinidad y la feminidad no eran reflejo de diferencias biológicas, sino que era imposición debida a la “opresión” que los heterosexuales ejercían en la sociedad. Cualquier parecido de esta afirmación con la sociedad actual no es mera coincidencia, como vemos, porque no es ninguna casualidad que el mundo actual asista a la demolición de la familia a través del feminismo misándrico y la LGTBI, sin duda la estrategia más importante para el NOM a la hora de conseguir el Gobierno Mundial para el Anticristo.

Según el mismo Roniel Aledo, otra de las ideas clave de esta corriente ideológica era considerar a las personas de cultura occidental como una clase opresora por naturaleza, a la vez que se establecía que «la nueva clase oprimida y buena por naturaleza está constituida por todos los individuos de cultura, religión y etnias no occidentales o por las minorías que contradicen en sus acciones y pensamiento lo tradicional cristiano: todas las razas no blancas, homosexuales, inmigrantes del tercer mundo, feministas, ateos “científicos”, musulmanes, etc.

Otro judeomarxista afín a la Escuela fue Willi Münzenberg (1889-1940), que fue el primer presidente de la Internacional Comunista de la Juventud en 1919-1920, quien propuso como protocolo revolucionario «organizar a los intelectuales y usarlos para hacer que la civilización occidental apestara. Solo entonces, después de que hayan corrompido todos sus valores y hayan hecho la vida imposible, podemos imponer la dictadura del proletariado».

Acusado de revisionista por Stalin, los esbirros del NKVD lo capturaron y los colgaron de un árbol. Lo de siempre.
Herbert Marcuse fue probablemente el teórico más importante del grupo de Frankfurt —junto con Erich Fromm—, y ya en su ensayo «Tolerancia Represiva» patenta la ideología de lo «políticamente correcto», que condena y persigue totalitariamente cualquier disidencia a los dogmas del marxismo cultural impuestos a través del lavado de cerebro a las masas esclavizadas.

Adormecida por la Gran Depresión y la II Guerra Mundial, el marxismo cultural explotó en la década de los 60, con la floración del movimiento hippie, su primera manifestación clara en la sociedad occidental, movimiento en el que estaban ya incubados muchos de los principios de la ideología globalista que hoy infectan el mundo: banalización del sexo, drogas, ecologismo, destrucción de la familia tradicional, filosofía «Nueva Era», pensamiento antisistema, etc.

A raíz de esta «explosión», Occidente lleva más de 50 años siendo lobotomizado en esos malévolos principios, a través de la enseñanza y los medios de comunicación, lobotomización que ha provocado una pavorosa decadencia de la civilización occidental.

Ésta se describe magníficamente en la obra de Peirs Compton «The Broken Cross» (La cruz torcida, 1981), donde se afirma que «Hay un sentir en el exterior de que nuestra civilización está en peligro de muerte. Es un despertar reciente… Porque la civilización declina cuando la razón se pone de cabeza, cuando lo malvado y abyecto, lo feo y corrupto, son convertidos aparentemente en las normas de las expresiones sociales y culturales… cuando la maldad, bajo una variedad de máscaras, toma el lugar del bien […] Nosotros, los de esta generación… nos hemos convertido en las víctimas dispuestas, inconscientes, o resentidas de tal convulsión. De ahí, el aire de inutilidad que nos ha impregnado, un sentimiento de que el hombre ha perdido la fe en sí mismo y en la existencia como un todo… Nunca antes el hombre ha sido abandonado sin una guía o compás…. divorciado de la realidad… sin religión» (p. 1-3) […] Vemos… la obra de un plan de siglos y deliberado para destruir a la Iglesia desde adentro. Aun así hay más pruebas de todo tipo sobre la existencia de esa conspiración de las que hay sobre algunos de los hechos comúnmente aceptados de la historia… La orquestación secreta, que se ha ocultado a los académicos, así como a la mente del público, ha sido el trasfondo o la fuerza impulsora de gran parte de la historia mundial» (p. 4).

El programa Illuminati, el Manifiesto Comunista, los Protocolos de los Sabios se Sion, los postulados de la Escuela de Framfurt… todo este corpus luciferino tiene su icono, su logotipo, su símbolo…

Ya lo decía el masón Conde de Maistre (1753-1821), quien durante quince años había sido masón: «Hasta ahora, las naciones fueron asesinadas por conquista, es decir, por invasión. Pero aquí surge una pregunta importante: ¿puede una nación no morir en su propio suelo, sin reasentamiento o invasión, al permitir que las moscas de la descomposición corrompan en el mismo núcleo aquellos principios originales y constituyentes que lo hacen lo que es?».

Las moscas, sí…Corrompida la civilización cristiana, infectada, degenerada, degradada y podrida por la ideología del marxismo cultural, su putrefacción atrae a las moscas, que revolotean implacables alrededor de una cabeza de cerdo descompuesta que simboliza Occidente en la actualidad: cuadro dantesco para el inminente Armageddón.
Moscas comandadas por Belcebú, su Señor, el Señor de Weishaupt, de Marx, de Lenin, de Frankfurt, del NOM…

Anuncios

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Advertisement
Deje aquí su propio comentario

A Fondo

La dirección general de Memoria Histórica repartió 311.000 euros a dedo en un año

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Sacar a Franco del Valle de los Caídos ha sido el puntal empleado por Pedro Sánchez en sus políticas de Memoria Histórica. El Tribunal Supremo validó esta semana el plan del Gobierno para trasladar los restos del dictador al cementerio de Mingorrubio, en el barrio madrileño de El Pardo. Una parte de la tarea administrativa para facilitar este procedimiento corrió a cargo de la dirección general de Memoria Histórica, un departamento de nuevo cuño instaurado por el Ejecutivo socialista nada más comenzar esta legislatura y que, al margen de su papel en el proceso de exhumación, no ha tenido una labor demasiado trascendente a la hora de solucionar los problemas de las miles víctimas anónimas de la Guerra Civil y el Franquismo que deberían beneficiarse de la ley de Memoria.

La falta de Presupuestos, como ocurre en otros ministerios o autonomías, seguramente no haya jugado a favor de esta dirección general que, según los documentos, ha suscrito, desde el momento de su creación, el 29 de junio de 2018, 19 contratos menores por valor de 311.384,98 euros y ha empleado 428.525 euros en firmar diez convenios con diversas instituciones, tanto nacionales como internacionales. Un montante que asciende casi hasta los 750.000 euros en apenas un año y medio de actividad, que se ha centrado en conmemorar el 80 aniversario el exilio republicano.

Con la nueva convocatoria electoral es momento de hacer balance y en el de la dirección general de Memoria Histórica llama la atención que, pese a ser un departamento estrella que el Gobierno se esforzó en publicitar como una herramienta para «impulsar» medidas de apoyo a quienes sufrieron la Guerra Civil, no tenga director general ahora mismo. El Ejecutivo designó en su origen al historiador y exalcalde de Almería, Fernando Martínez, que sin embargo aparcó esta obligación para ser senador. El Ministerio de Justicia, que encabeza Dolores Delgado, y al que pertenece este departamento, decidió no nombrar a un sucesor por lo que, desde que Martínez se despidió, está dirigido de manera interina por el subdirector general.

Los viajes del jefe

En el momento de su creación el Consejo de Ministros escogió a un político socialista que vivía fuera de Madrid para dirigirla. Martínez, además de historiador, era el experto del PSOE en Memoria Histórica: actualmente ostenta el cargo de secretario ejecutivo en la materia dentro de la Comisión Ejecutiva Federal del partido. Esta circunstancia iba a implicar un coste añadido, puesto que la ley concede el derecho altos cargos -ministros, directores generales…- designados por el Consejo de Ministros a recibir una compensación económica por desplazamiento a su lugar de trabajo si no tienen su hogar familiar en el mismo lugar que el despacho.

Así, durante el tiempo en que dirigió el departamento, Martínez recibió 15.247,97 euros para compensar el coste de los viajes entre su domicilio familiar en Almería y Madrid, pese a que tenía un sueldo, como refleja en su declaración de bienes como senador, de 4.950 euros al mes . La media de cada viaje, 39 en total, fue de 360 euros que corrieron a cargo del erario público.

El logo republicano

En marzo se supo que el Ministerio de Exteriores instó a los diplomáticos a reivindicar el exilio republicano incluyendo un logotipo en su firma del correo electrónico. Tras la noticia, el Ministerio de Josep Borrell rectificó. En virtud de los documentos a los que ha tenido acceso este diario, el icono fue encargado a dedo por la Dirección General de Memoria Histórica para la ocasión a un precio de 15.768 euros.

El logo es solo uno de los 19 contratos menores otorgados por la Dirección General que, sin embargo, no ha abierto durante su trayectoria ninguna convocatoria de subvenciones públicas. Es decir, un modo de operar basado en los contratos a dedo para, entre otras cosas, realizar investigaciones sobre la ubicación de fosas comunes en Córdoba (14.800 euros) o la creación de un reportaje fotográfico «artístico-documental» sobre el exilio español en Francia (13.648 euros). Ahora vuelven las elecciones y el futuro de esta dirección general, igual que el del Gobierno, está en el aire.

Anuncios

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading

A Fondo

¿Hay que meter en la cárcel al tenor que se oscurezca la piel para hacer de Otelo?

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Por Alberto González Fernández de Valderrama.-Una nueva categoría de tontos se ha puesto de manifiesto recientemente con las declaraciones del primer ministro canadiense Justin Trudeau, que se ha mostrado avergonzado por haberse pintado la cara de negro en varias fiestas de disfraces a las que asistió en su juventud. Alguien descubrió esas fotos y las publicó para tratar de hundir su carrera política, consciente de que la ola antirracista que la izquierda ha extendido por el mundo como un tsunami se encargaría de crucificarle por su osadía.

Pero el primer ministro pertenece a un partido liberal que encaja perfectamente en la definición de “derechita cobarde” – fielmente representada en España por el PP y por CS- y no ha tenido agallas para defenderse diciendo que él en sus fiestas privadas se disfraza de lo que le da la gana y que no tiene por qué dar cuenta de ello a nadie. No: es tal la ola de estupidez reinante en el ambiente que ha preferido la humillación de la corrección política antes que la dignidad. Y por ello el primer ministro se ha hecho merecedor de entrar en una nueva categoría de tontos que se podría llamar “tontos internacionales”, aquellas personas de notoriedad pública que por afán de poder no tienen inconveniente en bajarse los pantalones y arrodillarse ante la progresía mundial para pedir perdón humildemente por sus supuestos errores ideológicos del pasado, de los que en su fuero interno no pueden arrepentirse, pero que les incomodan terriblemente en su carrera política y por los que les viene al pelo pedir perdón como si hubieran sido simples “pecadillos de juventud”.

Si pintarse la cara de oscuro para representar a la persona de un negro –lo que en América se conoce como “blackface”- es algo malo por ser ofensivo para los negros, yo me pregunto: ¿qué pasa con los actores de ópera que interpretan personajes de otras razas?; ¿hay que meter en la cárcel al tenor que se oscurezca la piel para hacer de Otelo, o a la actriz que se maquille con rasgos orientales para interpretar a Madame Butterfly?. Si a alguien le molesta que otro se disfrace de su raza será porque el primer racista que existe es el ofendido, que debe ver algo malo en él como para que le imiten. A mí me importa un bledo si un negro -ya sea en una fiesta privada o ante todas las cámaras de televisión del mundo- se aclara su piel para interpretar a un hombre blanco o se viste de chino mandarín y se maquilla los ojos para que parezcan oblicuos porque quiere interpretar a Fu Manchú. ¿Y qué va a pasar con los imitadores?: ¿se va a perseguir a los que pongan voz de chino pronunciando la letra erre como si fuera una ele o a los que simulen el acento mejicano para contar un chiste?; ¿se va a prohibir la venta de disfraces del lejano Oeste para que los niños no hagan el indio vistiéndose de comanches?

Ya dijo Einstein que solo conocía dos cosas que eran infinitas: el universo y la estupidez. Y alguien cuyo nombre se escapa a mi memoria le corrigió en cuanto al universo, que podría ser limitado. Pero no he oído a ningún científico negar la validez del enunciado del sabio alemán en cuanto a su segundo objeto.
Los gobiernos occidentales, todos en cascada, van cayendo poco a poco en ese pozo de idioticia que sopla desde el lado izquierdo del cerebro humano y va penetrando sin encontrar resistencia en su lado derecho. Y así veremos algún día prohibidas las películas de Tarzán o las del Oeste – ya que los indios aparecen como más crueles y atrasados que los soldados norteamericanos-, y los cómics de Tintín, los disfraces de indígenas y hasta las fiestas populares españolas de moros y cristianos, porque recuerdan de un modo doloroso a ciertos colectivos religiosos que perdieron una guerra hace quinientos años y que no pudieron imponernos sus leyes y costumbres. Y como la estupidez es infinita, según hemos aceptado como un axioma, se acabarán prohibiendo todas aquellas novelas, películas, tebeos y cualquier otra obra artística cuyos principales protagonistas o héroes sean varones, heterosexuales, de clase acomodada y de raza blanca. Solo quedarán incólumes entre estos héroes de tebeo el Pato Donald, que seguirá siendo aceptado por la corrección política por el hecho de ser un animal, y el ratón Mickey, que además de ser un animal es casi totalmente negro. A Caperucita Roja y a la Cenicienta ya las hemos visto apartadas de las bibliotecas de algunos colegios públicos, primer paso para su defenestración cultural, aunque esta vez no por motivos antirracistas sino animalistas en el primer caso y feministas en el segundo: los lobos no son tan malos como para comerse a las abuelitas y engañar a las niñas; y las mujeres pobres o arruinadas que se casan con los viudos ricos ni pueden tener dos hijas feas ni ser malas y explotadoras de sus ahijadas (aparte de que los príncipes no pueden ser guapos y felices sino que deberían ser derrocados por el pueblo si no guillotinados).

La suerte del cuento de Blancanieves no la tengo tan clara, pues ella es protagonista de la historia y muy bella; pero eso de que unos enanos la sirvan podría ser despreciativo para el colectivo de las personas que sufren de esta discapacidad.

Pongamos, pues, en la lista de tontos internacionales a este ministro Trudeau y dejemos debajo un espacio muy amplio para otros nombres, porque lo iremos rellenando en muy poco tiempo. La lista de los tontos nacionales es de todos conocida y no la voy a publicar aquí para evitarme demandas que no daría abasto a contestar. Pero tampoco podría publicarla si quisiera porque no hay espacio suficiente para ello en este periódico digital.

Anuncios

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading

A Fondo

Condenado a muerte, empalado y quemado… el “Ninot Batasunot” en respuesta al insulto de Alsasua

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Haciendo un simil de la película justiciera de Charles Bronson y Henri Fonda “Hasta que llegó su hora”, donde el bien vence sobre el mal, pues ha llegado la hora del Ninot Batasunot, que encarna todos los males del mundo terrorista radical vasco.

Son décadas de padecer diversas maldades, tales como humillaciones, vejaciones, acoso, muerte, etc por parte de los criminales abertzales hacia las FFAA, las FCS y en general, a todos los defensores de la unidad de nuestra Patria. Por todo ello gritamos desde ASABES basta a las lamentaciones, y al igual que hacen ellos, así actuaremos nosotros, eso sí, nosotros siempre en el marco de la ley, como ha dictado el Magistrado de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que según el alegato en su auto, la lapidación y quema de un muñeco que representa a un GC vestido de uniforme (o sea, simulando que se encuentra en el ejercicio de sus funciones) no es delito, sino que se trata de una manifestación pública de libertad con total impunidad para con sus agresores.

A partir de ese mismo criterio jurídico, desde ASABES vamos a empalar y calcinar como a un gorrino a la brasa al ninot Batasunot, que emulará a todo el mundo filoterrorista vasco, pero que no se nos moleste nadie, vamos de “buen rollo”, ya que se tratará de un elemental y básico ejercicio de libertad de expresión como indicó su ilustre Señoría .

ASABES se creó como una asociación para la defensa de la bandera española, por desgracia tan maltratada en su propio país, y para apoyar a las FFAA, las FCSE, Policías locales y autonómicos que estén dispuestos a acatar el actual marco jurídico, que no es otro que la Constitución.

Igualmente nació para defender al Jefe del Estado español y a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, quedando exentos entre los uniformados, por supuesto los traidores, o los que carecen de vocación y en el caso de los los representantes de la Fe de Cristo, los infiltrados hechiceros, dedicados a la política roja-separatista o los múltiples invertidos pederastas, como por ejemplo la “sauna gay-pederasta” de monjes de Montserrat, amparados durante décadas por el separatismo catalán.

Al igual que el Ejército tiene por lema principal ” Todo por la Patria”, ASABES tiene su propio lema “Solo nos arrodillamos ante Dios”. Por lo tanto, no nos debemos a personas en concreto, nos debemos a la causa común de sus doctrinas.

Por ende, ASABES no tiene otro enemigo, que los que lo son de Dios y de España, y a día de hoy los enemigos de Dios son diversos, desde el expansionismo islamista, pasando por la judeomasonería, los mismos enemigos, junto con el rojo-separatismo, de la unidad de España.

Por todo ello, en este caso le llegó su hora al Ninot Batasunot, reflejo del separatismo enemigo de la unidad de España. Y no dudaremos en contestar desde la legalidad de la misma manera y forma, tal cual se expresen los eternos enemigos de Dios y de España.

Anuncios

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading
Advertisement Enter ad here
Advertisement
Anuncios
Advertisement

Copyright © 2019 all rights reserved alertanacional.es

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!
ArabicChinese (Simplified)EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
A %d blogueros les gusta esto: